Artículos de Eduardo R. Saguier

29-03-2011

LA MANO INVISIBLE DEL MERCADO EN LA EDUCACIÓN Y LA CIENCIA
Historia crítica de una tragedia cívico-cultural argentina

Joaquín E. Meabe y Eduardo R. Saguier

Buenos Aires-Corrientes - 2011



INDICE
 
Prólogo                                                                                           3
El problema, la trama y el contexto                                                      
§ 1.- Introducción                                                                                                   6
§ 2.- Metamorfosis de los modos de dominación burocrática                             8
§ 3.- Empantanamiento de la política educativa y científica                               10
§ 4.- Indiferencia de las instituciones de la sociedad civil                        11
§ 5.- Agenda de trabajo                                                                                         13
 
Primera parte:
 
Aproximación Teórica al Núcleo Duro de la Tragedia
 
I.- Genealogía crítica del New Public Managment ydela Knowledge Economy         13
a) Historia de la ciencia política empirista como clave de bóveda;                                  
b) Ajuste de cuentas de la ciencia con la filosofia;
c) Desequilibrio en los procesos adaptativos;
 
II.- Variantes históricas del burocratismo                                                                20
a)   Modelos puntuales de gestión
b)      Enervamiento de derechos fundamentales;
c)      Variante actualmente vigente;
 
Segunda parte:
 
Pasaje del mandarinato a la nomenklatura (1966-1996) 
 
I.- Mandarinato y reinicio del burocratismo autoritario (1966-1972)                               26
a) Doble fractura en los campos académicos;
b) Antagonismos en el paradigma burocrático-autoritario;
 
II.- Interregno de doble poder y de terrorismo de estado (1973-1976)                 30
 
III.- Burocratismo autoritario, BID y Proceso Militar (1976-83)                         33
 
IV.- “Primavera científica” en el comienzo de la recuperación democrática (1984)        34
 
V.- Burocratismo nomenklado, fruto de un derrotismo capitulador (1985-89)     35 
 
VI.- Profundización del burocratismo nomenklado (1989-1999)                           36
a) Etapa de adaptación regresiva (1989-1994)
b) Etapa de enmascaramiento y subordinación cortesana (1995-1999)    37       
 
VII.- Fase de deserción moral y reclutamiento aceitado (1999-2010)                               38
a) Programa pretendidamente fundacional
b) La “cadena de la felicidad” a plazo fijo                                                  39
c) Compromiso político-partidario con el burocratismo nomenklado       40
d) Resultados del burocratismo nomenklado:                                             42
i) industria del paper y turismo académico,
ii) patentes en fuga y resistencia esquizofrénica a ratificar tratados
y iii) “transferencias tecnológicas”del ámbito público al privado
 
e) Derivaciones del burocratismo nomenklado:                                          45
i) miedo, silenciamiento, secretismo
ii) impunidad, represalias y sobornos;
iii) asociación ilícita;
 
Tercera parte:                                                                                47
 
Organización y estructura del burocratismo nomenklado (1996-2010)
 
I.- Mecanismos gerenciales del burocratismo nomenklado                                                47
a) Manipulación de una batería de dispositivos administrativos                48
i) jurados afines,
ii) decreto que parodia elecciones para el Directorio,
iii) anacrónicos reglamentos de concursos,
iv) planificaciones y estadísticas ausentes de transparencia;
v) ultrajantes reglamentos de congresos y jornadas;
b) Corrupción de organismos autárquicos mediante subsidios                  52
c) Reclutamientos reincidentes, cortesanosy nepóticos                             53
d) Desigualdades y oscuridades administrativas deliberadas                                 54
e) Tergiversación de prioridades en el otorgamiento de subsidios             55
f) Encolumnamiento en la nomenklatura oficial y alineación
en el purgatorio académico           o lista de espera                                            56
 
II.- Secuelas del burocratismo nomenklado en el aparato científico-educativo:   58
a) Pactismos y carrousseles contra la autonomía universitaria;              58
   i) extorsiones clandestinas;
   ii) mutismo forzoso;
   iii) carroussel programado;
b) Menosprecio por la división de poderes                                                  61
c) Abuso discriminatorio                                                                             62
d) Abandono de estrategias de estado                                                                     62
e) Quebrantamiento de las autarquías institucionales                                63
 
Cuarta parte:
 
La ciencia, el arte y la educación en la sima del infierno burocrático                63
a)      Estado fallido;
b)     CONADEP de la corrupción;
c)      Morales de frontera;
 
Conclusión                                                                                     65
 
BIBLIOGRAFÍA                                                                                                   68
 
NOTAS                                                                                                                   83
 
 
 
 
 
 
Prólogo
 
 
Ninguna época fuera de la actual, en la accidentada historia de nuestro país, ha presentado un escenario de incertidumbre tan pronunciado en el ámbito de la educación y de la investigación científica; y tampoco, en ningún otro momento, han sido tan grandes y variadas las oportunidades disponibles para una efectiva mejora en los estándares de la convivencia social en aquel específico campo interactivo.
 
La declinación de las expectativas es tan intensa que el propio escepticismo de los críticos tiende a pasar desapercibido, tornando aun más paradójica la situación. Pero el asunto mismo está fuera de agenda para el conglomerado de las elites que forman el cuerpo político de la nación y, por su parte, la sociedad civil económica, envuelta en las urgencias y pujas de intereses particulares, no deja traslucir, en los sujetos que la regentean o en las organizaciones que la representan, nada que indique algún mínimo reclamo en el detalle puntual de aquellos temas.
 
La cuestión aparece entonces envuelta en una especie de ingente círculo vicioso. Las preocupaciones académicas acentúan el sesgo de especialidad y allí se acumula un importante y variado conjunto de trabajos, donde se registra un diagnóstico desigual pero siempre signado por una acentuada voluntad crítica. Muchos son trabajos de gran valor y algunos, incluso, puede que resulten indispensables en cualquier examen del tema. Sin embargo, el estándar de sus argumentaciones, en todos los casos, no va nunca más allá de una voluntad de crítica, vicaria de los valores anclados en una visión de la sociedad, el orden público y la democracia que hoy ya no es más que un desagregado de expectativas, colocadas en suspenso por la creciente consolidación de esa trama de uniformidad interactiva, opacidad moral y conformidad sublimada que constituye el irresistible Estado Homogéneo Universal.
 
De ese modo la voluntad de crítica de los especialistas en educación y ciencia se queda a mitad de camino, al omitir la genealogía que da solvencia y eficacia a la fenomenal reorientación de la educación y de la investigación científica en un escenario de tratos uniformes, regidos por pautas de adaptación que disuelven la sociedad política dentro de la sociedad civil económica y, en especial, de las tramas y pujas de mercado, ajustando la dirección de sus resultados a una pauta formalmente incuestionable en términos deductivos, como se sigue del teorema de Arrow y de los sistemas de poliarquía que han desplazado a un terreno estrictamente utópico la soberanía del pueblo, el autogobierno democrático y las esperanzas de progreso edificadas sobre una educación y una ciencia al servicio de todos. Casi se podría decir que aquella voluntad de crítica que ignora ese cauce por el que transita, a nivel planetario, el proceso adaptativo, con independencia de sus contribuciones a la heurística del problema, no es más que una excelente muestra de buenos propósitos a la que le cabe aquella famosa afirmación que sostiene que el camino del infierno está poblado de buenas intenciones.
 
Paradójicamente mientras el desacuerdo de los especialistas se desborda en una multitud de papers, libros y reuniones en las que se levantan reparos frente a la globalización, el desanclaje y la devaluación de los espacios públicos, asistimos a un avance arrollador del New Public Management, la Gobernanza y el completo desguace del viejo modelo de educación pública, ilustración progresista y ciencia al servicio del conjunto.
 
En este agobiante Estado Homogéneo Universal, regido por el Optimo de Pareto, el Teorema de Arrow y los sistemas de poliarquía resulta más que evidente que la educación y la ciencia no es un problema de especialistas y, si acaso lo fuera, parafraseando a un gran teórico de la guerra bien podríamos decir que este crucial asunto de la educación y de la ciencia, sin duda, es demasiado importante para que lo dejemos en manos de los educacionistas, los pedagogos o sus comunicadores. 
 
Conscientes de que tanto la educación como la ciencia son problemas, cuyo anclaje sociopolítico es ostensible, hemos llevado a cabo un examen genealógico y una reconstrucción de la plataforma que sirve de sostén al dispositivo de conjunto del que, por otra parte, se nutren los programas y las aplicaciones operativas del nuevo modelo de educación adaptada a la sociedad civil económica del Estado Homogéneo Universal y de gerenciamiento de la investigación científica orientada al servicio puntual del mercado.
 
En el foco de la agenda va estar siempre la cuestión política, no como ideología o programa de partidos, sino como tema de interés común y de importancia ciudadana de cara al autogobierno.
 
Más allá de cualquier controversia de detalle hemos tratado de llamar la atención en ese punto crucial del que depende el curso de las posibles opciones. La nuestra apunta a recuperar la educación pública para mejorar la convivencia y contribuir a la investigación científica para colocarla al servicio de todos bajo condiciones de objetividad, tolerancia, respeto y solidaridad. En esa perspectiva nuestra investigación es una convocatoria al debate fuera del marco de los especialistas y también un desafío para ellos y para todo aquel al que no se le escape la conciencia de su propia responsabilidad en el seno de la sociedad política hoy tan rezagada y débil. Y, en este sentido, conviene no olvidar que cualquier atisbo de solución siempre depende de una apropiada formulación del problema. Bajo ese presupuesto hemos trabajado para ofrecer a nuestros conciudadanos el material que consideramos indispensable para elaborar una buena carta de navegación que permita llevar a buen puerto a la educación pública y la investigación científica.
 
Corrientes-Buenos Aires, 20 de abril de 2011. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El problema, la trama y el contexto                                         
 
Introducción
 
La trágica y prolongada decadencia de la ciencia, las humanidades y la educación superior en la Argentina actual es un hecho ostensible que no deja de provocar alarma a cualquier observador inteligente e independiente.
 
Desde ya llama la atención en nuestro medio el actual estatuto de los diferentes saberes o la selectiva reticencia de los campos del conocimiento científico argentino así como toda la singular trama de compartimentos estancos de sus organizaciones y, sobre todo, el persistente descenso de los parámetros con arreglo a los cuales funciona, en su interior, el aprendizaje, la instrucción y la investigación en todos los niveles y grados. 
 
Estos saberes que hacen un continuo alarde de una, por demás, cuestionable objetividad científica, han terminado, en nuestro escenario sociopolítico, transformados en dispositivos de poder y de control social orientados a regimentar el conocimiento, mediante las teorías simuladamente imparciales del New Public Management (NPM), o Nueva Gestión Pública.1 De forma semejante, dichos dispositivos fueron regimentados mediante programas aparentemente neutrales como los Acuerdos comerciales globales (AGCS o GATS en sus siglas en inglés), y el Proceso de Bolonia (que ha uniformizado las credenciales, las equivalencias y los créditos en la educación superior Europea).2 Estas teorías y programas, al tiempo que han disciplinado los aparatos administrativos de los estados y sus campos simbólicos de la educación y la ciencia, también han puesto en marcha las fuerzas de acumulación del capital, que busca bajo la nueva forma de Economía del Conocimiento desarrollar ventajas comparativas adaptando los servicios educativos y científicos a las reglas del mercado.3
 
Semejante connotación negativa constituye un  espeluznante drama cívico-culturalcuya genealogía se localiza en el singular cambio producido en el pensamiento sociopolítico y en las opiniones y conocimientos acerca del gobierno, el estado, la economía y el comercio mundial, desarrolladas a lo largo del siglo XX,4 que desde ya, corre parejo al proceso uniformador en el que, finalmente, ha terminado imponiéndose la economía de mercado y el modelo organizativo gerencial de las democracias occidentales.5
 
Este complejo proceso globalizador, de sesgo privatista y banco-mundialista, ha estado orientado a reducir la participación del estado en la economía, a restringir sus intervenciones en los campos de la educación, la salud y la seguridad, y a desguazar la educación de su condición de “bien público, no comercial, legitimador, redistributivo, y regulado a nivel nacional”.6 Al volcarse este proceso en los diversos ámbitos políticos, culturales e institucionales ha generado en nuestro país y en América Latina toda una variedad de tremendas consecuencias que, en el terreno de la educación y de la ciencia, se combinancon una ampliagama de posiciones y relaciones simbólicas compuesta porconductas perversas, a veces grotescas y, sobre todo,profundamente antidemocráticas y anti-intelectuales,7 por parte de la elite gerencial que forma la trama interactiva del dispositivo de dominación establecido.8 
 
En nuestro particular escenario sociocultural y educativo esas conductas, por lo general orientadas a salvaguardar la inmunidad intelectual de quienes integran aquellas elites y de los que forman sus cuadros burocráticos y sus corporaciones académicas, mantienen una continua y desigual lucha en la que se enfrentan fuerzas, lenguajes y códigos diversos; y donde, además, se rivaliza en torno al reconocimiento académico y a la organización y difusión del conocimiento así como en todo lo que hace a la división del trabajo y al “saber” necesario para alcanzar la “misión espiritual” que represente dignamente el entramado científico-educativo.9
 
 
a) Metamorfosis de los modos de dominación burocrática
 
Las políticas públicas en materia científico-educativa, a lo largo del siglo XX en Argentina y América Latina, vienen sufriendo sucesivas metamorfosis. Por un lado, hay quienes periodizaron las transformaciones burocrático-académicas en siete (7) distintas etapas históricas, a saber: agro-exportadora (1885-1918), reformista (1918-1930), restauradora (1930-1955), planificadora o desarrollista (1955-1976), autoritaria (1976-83), primaveral-democrática (1983-89), y reformista de mercado (1990-2008).10
 
Sin embargo, hemos hallado que esta periodización no se ajusta a una interpretación crítica de nuestro pasado por cuanto mezcla caracterizaciones economicistas con otras puramente políticas. En nuestro trabajo hemos periodizado dichas transformaciones bajo un anclaje puramente político, en cuatro (4) contradictorios modos de dominación históricos,11 desagregables con arreglo a un órden de secuencia que comprende: 
 
a) Un cuadro inicial de burocratismo mandarino o mandarinato, es decir un campo burocrático centralizado y corporativizado, con adscripción fija y permanente, y escaso de flexibilidad y circularidad, y donde los cargos son cubiertos desde el poder del estado;
 
b) Otro cuadro de burocratismo comunitario, es decir un campo burocrático descentralizado y libre; donde los agentes cultivan caracteres responsables, activos y no serviles, y estructuras de personalidad democráticas; donde la educación superior es un derecho humano y universal y un servicio público; donde la investigación científica y empírica es un deber; donde su prestación y promoción en materia de premios, becas, pasantías y subsidios es una obligación del estado, donde existe un canon, donde los agentes circulan libremente entre instituciones y países, y donde los cargos son cubiertos por los pares mediante concursos de oposición;
 
c) Un cuadro persistente de burocratismo autoritario, es decir un campo burocrático centralizado y esclerosado, que está controlado con métodos inquisitoriales y coercitivos (censuras, purgas, etc.); y donde los agentes cultivan caracteres irresponsables, pasivos y serviles, y estructuras de personalidad autoritarias; y finalmente
 
d) Un particular cuadro de burocratismo nomenklado o nomenklatura, es decir un elenco estable o aparato burocrático fosilizado que Bourdieu lo considera caso límite o estado patológico,12 donde la adscripción es ocasional, provisoria y oportunista; donde la educación, la ciencia, el conocimiento y las patentes son transformados en mercancías o productos industriales, objetos de pujas facciosas, patrimonialistas, extorsivas y regionalizadas, así como de muy corto plazo; los individuos y ciudadanos en consumidores y clientes y no como inversores; los políticos y funcionarios en gerentes; la escuela y la universidad en empresas o fábricas de conocimiento; y los maestros e investigadores en prebendados o proveedores de servicios; donde no existe un canon que sirva de parámetro y donde no perduran los intelectuales orgánicos ni los tradicionales sino los meramente adaptados.13
 
Por cierto, el más alto costo en el seno de la trama interactiva así como el enervante impacto psicológico que la ciudadanía argentina ha recibido procede del burocratismo autoritario,instaurado durante los repetidos regimenes militares (1930, 1943, 1955, 1966, 1976) entre los que sobresale el gobierno emergente del golpe militar de 1966 y luego el que se forma tras su feroz secuela de 1976 con sus devastadoras consecuencias en toda la vida social y psíquica, a la que, desde ya, no ha sido ajeno el ámbito científico y educativo.
 
Sus nocivos alcances y el consecuente sometimiento de la educación y de la ciencia a las conveniencias ocasionales del poder de turno, entonces impuestas por aquellas dictaduras militares, se perciben aún hoy; pero, a diferencia del mandarinato y la nomenklatura, cuyo rastro se encubre bajo una sutil y compleja filigrana administrativa de aparente neutralidad, este burocratismo autoritario no conforma un cuadro ilustrado sino, más bien, un agregado intra-estatal decididamente anti-ilustrado, y por consiguiente anti-intelectual y con ribetes de irracionalismo, producto de la hegemonía y sumisión que se forja en el uso exclusivo de un poder regimentado y en el control de los aparatos de represión y censura.
 
Semejante modelo de burocratismo autoritario que, como se examina más abajo, constituye un especial punto de ruptura en la historia de la educación y de la ciencia en Argentina, no solo ha llevado adelante estrategias y tácticas de censura, persecución, purga o exclusión, expatriación u ostracismo e, incluso, fenómenos de extremo antisemitismo y marcada segregación. Por otro lado, con una muy contradictoria intensidad ha condicionado de tal manera la creatividad de la ciencia y de la educación pública en Argentina que sus lineamientos estratégicos persisten hasta hoy --en el seno de las organizaciones estatales, paraestatales y privadas así como en los organismos públicos descentralizados-- alimentando una peligrosa red nomenklada y encubierta que filtra las ideas no asimilables a sus opiniones institucionalizadas y segrega a los críticos indeseados con una persistente determinación y una no menos perversa eficacia.14
 
En particular, el modelo de burocratismo autoritario inaugurado en 1966, llevó adelante un inquisitorial desmantelamiento de esa extraordinaria y fecunda etapa histórica iniciada en Argentina con la restauración democráticade 1958.En esos difíciles y conflictivos años (1959-1966), cuando a pesar de producirse actos represivos contra el movimiento obrero (Plan Conintes) y haberse traicionado la educación laica al permitir a nivel universitario la docencia confesional,15 una nueva generación se había autoconvocadoen medio de una política de estado que hizo de la educación, las humanidades y la ciencia una prioridad efectiva, en permanente sintonía e intercambio con el resto del mundo (EUDEBA, Movimiento en Defensa del Laicismo, Instituto Di Tella, Instituto del Cálculo, Facultad de Exactas en la Manzana de las Luces, etc).16
 
b) Empantanamiento de la política educativa y científica
 
Curiosa y lamentablemente, veinte años después, tras el colapso de aquellas dictaduras militares el desenvolvimiento de los gobiernos civiles a partir de 1983 no ha dadolugar a un efectivo rescate o recuperación de aquella afortunada como inusitada experiencia comunitaria de los años 1959-1966, sino que, de la mano de una generación más preocupada por las aspiraciones o reivindicaciones individuales y por la propia reinserción personal en un restringido marco de oportunidades, la política científica y educativa se empantanó, a lo largo del último cuarto de siglo, en una especie de guerra de posiciones, semejante a la que Gramsci detectó en los países del occidente europeo tras la revolución de octubre en Rusia.17
 
No deja entonces de sorprender, en el caso argentino correspondiente al último medio siglo (1966-2010), en el seno de las corporaciones humanísticas, científicas y educativas, y en los diversos campos o saberes, la patética persistencia y virulencia de prácticas clientelares, patrimonialistas, corporativas,patriarcales, extorsivas y oscurantistas.18Son estas prácticas las que han alimentado la vigencia de nomenklaturas infatuadas, donde las auto-evaluaciones y las evaluaciones externas –que son estatales-- en lugar de estar destinadas a la planificación y al estímulo de la creatividad están dirigidas a una función de control y disciplinamiento autoritario, deprimiendo así cualquier intento de libertad y progresoacadémicos, de densidad creciente de los procesos de autonomización, diferenciación, legitimación y profesionalización del conocimiento científico y artístico, y de ampliación de su entramado productor y difusor de capitales simbólicos.19
 
Resulta de ese modo que tanto los períodos militares o de burocratismo autoritario como los períodos civiles o de burocratismo comunitario, mandarino y nomenklado; no deben ser para su análisis aislados entre sí, ni cabe tampoco pensarlos como un curso lineal sin altibajo alguno, pues constituyen totalidades complejas y desiguales que se encuentran íntimamente entrelazadas e interdependientes en el tiempo de la conciencia pública y en el espacio geográfico de las diversas fuerzas e interacciones colectivas.
 
Caracterizar como corruptos, autoritarios, excluyentes y oscurantistas, en el campo de la ciencia política, exclusivamente a los períodos militares (de burocratismo autoritario), omitiendo calificar aquellos otros períodos integrados por gobiernos civiles, tanto republicanos como populistas (comunidades, mandarinatos, nomenklaturas), es un serio obstáculo para su comprensión integral, que no puede ni debe ser analizada mediante dogmas y metodologías binarias o maniqueas. Más aún, caracterizar con rasgos negativos al último período militar conocido como El Proceso, haciendo abstracción del precedente período militar autotitulado Revolución Argentina, es una maniobra intelectual destinada a encubrir los orígenes inmediatos del fenómeno a desentrañar.
 
Estas teorías, análisis y metodologías parciales y equívocas han enturbiado la inteligibilidad de la actualidad académica argentina y mundial y han contribuido a poner en grave riesgo la integridad moral de las comunidades científicas y humanísticas, y por consiguiente han afectado y están afectando la opinión pública universitaria, el espíritu crítico, la creatividad intelectual, y las libertades académicas y de investigación.
 
c) Indiferencia de las instituciones de la sociedad civil
 
Vale denunciar que todos estos condicionamientos están operando bajo la terca y asombrosa indiferencia de parlamentos, partidos políticos, poderes judiciales, medios de comunicación masiva e instituciones públicas y privadas de investigación y de educación superior, también ellos reducidos a la condición de casos límites y/o patológicos, que tampoco discuten los marcos teóricos regresivos bajo los cuales se ha estructurado la gestión científico-educativa mundial y nacional. Estos condicionamientos operaron y están operando principalmente mediante el régimen de evaluaciones y acreditaciones de la CONEAU y el régimen de subsidios de la Agencia o ANPCYT, a los cuales habrían accedido como beneficiarios diversos miembros, allegados y deudos de los partidos de oposición, de senadores y diputados y asesores de parlamentarios,20 de jueces y camaristas, y de los planteles de periodistas de los grandes medios.21  
 
Ante todo aquel inquietante escenario uno se obliga a preguntar si ¿es acaso la corrupción en tiempos de dictadura, que acentúa la pérdida de las libertades públicas, esencialmente distinta a la corrupción en épocas de democracia?
 
Por otra parte ¿es posible que los gobiernos democráticos se puedan revestir con un bill de indemnidad en materia de corrupción, y que esta última no afecte en modo alguno la vigencia de las libertades académicas?
 
Pero, por encima de ello ¿es posible que la indiferencia de los medios de comunicación masiva recaiga sobre libertades que van más allá de la libertad de prensa y de la defensa de la opinión pública, es decir sobre las libertades de pensamiento y de investigación? 
 
Más aún ¿debe quedar la educación pública y la misma investigación científica sujeta a las expectativas e intereses del mercado, tal como se insinúa en el New Public Management y en la economía del conocimiento presupuesta en los Acuerdos del AGCS o GATS?
 
Pero si todo esto no fuera suficiente ¿no es acaso una prueba palmaria de esta política dicotómica y maniquea que intenta imponer un opresivo paradigma de dominación burocrática, la des-calificadora analogía que el Ministro Barañao hizo de la relación entre la teología y la ciencia, que revela la continuidad de la política que enfrenta a las denominadas ciencias duras con las blandas?22
 
Y, finalmente, observando el detalle ¿cuán diferente es acaso estasectaria y excluyente analogía del Ministro Barañao,comparada con la desigual evaluación de las ciencias exactas y las ciencias sociales elaborada por el Jefe del Departamento de Computación de la UBA Hugo Scolnik en la entrevista que le hiciera Andrés Oppenheimer,23y el sectario e inquisitorial adoctrinamiento que reveló el Dictamen pronunciadopor la Academia Nacional de la Historia durante la Dictadura del “Proceso”, en mayo de 1980, acerca de la naturaleza occidental y cristiana que debe exhibir la disciplina de la historia para poder ser enseñada en las universidades?24
 
d) Agenda de trabajo
 
En este ensayo sobre el monopolio de los saberes o campos uniformizados, normalizados y canonizados (o consagrados) y sus sucesivos pasajes históricos en Argentina, habremos de cubrir, en cuatro (4)largas secciones, el espectro de dos dictaduras y más de media docena de gobiernos civiles, cuya descripción detallada de organismos y funcionarios se completa con una nutrida bibliografía, doscientas notas, y casi medio centenar de vínculos o links que remiten a trabajos específicos previos publicados en foros electrónicos.25  
 
En principio, el ensayo comienza conlas interpretaciones de las teorías sobre la democracia, el cambio institucional y la economía del conocimiento, lo sigue con la historia de los modelos de burocratismo autoritario, mandarino y nomenklado; encarnada por las dos últimas dictaduras,el interregno de los Peronismos Camporista y López-Reguista (1973-76), y los sucesivos y contrapuestos gobiernos Radicales y Peronistas que se sucedieron desde la vuelta de la democracia hasta la actualidad (1983-2010).
 
En la tercera sección, la obra se centra en el impacto que en la ciencia tuvieron los cinco mecanismos gerenciales de la dominación burocrática nomenklada, así como en las cinco secuelas de dicho modelo en el aparato del estado. Y en la última y cuarta sección, analizamos la ciencia y la educación en las profundidades del infierno burocrático-académico.
 
 
 
Primera parte:
 
Aproximación Teórica al Núcleo Duro de la Tragedia
 
I.- Genealogía crítica del New Public Management y de la Knowledge Economy
 
Las luchas entre los saberes y su impacto en la transformación de las modalidades de dominación burocrática se han fundado en sucesivos y múltiples marcos teóricos, que al modo de capas geológicas a escala global, nacional y local, se han acumulado históricamente a lo largo del siglo XX para hacer avanzar o retroceder las políticas públicas, incluidas las políticas científico-educativas.  
 
Dentro de ese extenso conglomerado sociocultural se localizan territorios más acotados que forman campos de pensamiento, en los que se levantan los edificios de las diversas disciplinas emergentes.26
 
En esos espacios, en los que se combinan y cruzan relaciones, tratos y productos del pensamiento, las ciencias sociales han llevado a cabo un creciente proceso de autoafirmación científica, forjando sus recursos y afinando sus instrumentos con un intenso aunque desigual resultado. Sus productos teóricos, más allá de todas las controversias, tienen ya su propia historia, en el accidentado siglo XX, que no hace al caso considerar aquí en detalle.27 Sin embargo, el patrimonio así consolidado y que constituye un verdadero capital cultural, ha tenido a su vez un creciente uso que en algunos terrenos ha contribuido a una drástica reordenación de toda la vida social bajo la égida de la triunfante economía de mercado y el consecuente derrumbe de las naciones comunistas, que llevó a un ambicioso programa de reformas en los aparatos de estado, destinado a reducir la extensión de sus incumbencias y a restringir sus intervenciones en la vida económica. Más luego, el foco de la controversia que involucra a los centros educativos y científicos, y a los medios de comunicación, es lo que ha introducido tentativas de uniformizar la producción de papers (ver más adelante las opiniones de Hernán G. Solari), incorporar la educación superior como un servicio mercantil en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC);28 y también la de disciplinar Internet, con la excusa a todas luces discutible, de la necesidad de normalizar el uso de la web extendiendo la gobernanza a su ámbito funcional.29  
 
a) Historia de la ciencia política empirista como clave de bóveda;
 
El estatuto actual de estas cuestiones que, de momento, parecen cerrarse en un círculo vicioso de tratos, expectativas y ofertas que se agotan en las uniformidades, la gobernanza y su marcado esfuerzo de normalización (cuyo emblema es la continua expansión de las normas ISO y los “consensos” y “acuerdos” inspirados en las urgencias de las naciones rectoras del mundo) no carece de historia. Es, justamente, el recorrido del último medio siglo y la constitución científica de una disciplina especializada en el gobierno, la moderna ciencia política empírista, su clave de bóveda que, al tiempo que forja un balance demarcativo, se abre al futuro con una poderosa e irresistible eficacia.
 
Si bien el origen del cambio de orientación del pensamiento sociopolítico que es crucial para el examen de nuestro problema se localiza en Estados Unidos en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial su genealogía tiene una importante historia, de ordinario desatendida, que se relaciona con una larga tradición que involucra al conjunto de la filosofía política de Occidente, de la que es necesariamente tributaria, incluso en aquellos puntos en los que, decididamente, se aparta de sus contenidos puramente especulativos.30
 
Ese cambio operado en Occidente y en especial en los EEUU a partir de 1950 en la teoría y en la práctica del estudio empírico de la política, así como en todo lo relativo a sus extensiones o instrumentaciones prácticas (“consensos”), es profundo y radical en si mismo, pero tiene, tras de si, un contexto cuyo campo de pensamiento presenta áreas y escenarios cuya diversidad de agendas no siempre se abre al diálogo y a la confrontación. Y, a veces, lo que se sigue de los equívocos, en el abordaje a los presupuestos de esos peculiares campos de pensamiento, suele terminar en una crítica inicua e insolvente que, por cierto, solo traduce el desacuerdo ideológico del expositor que desaprueba lo que en definitiva no comprende por su amnesia genealógica, su despreocupación, o su ignorancia de la matriz o núcleo duro (o dimensión hard core) de las extensiones instrumentales (“consensos” y “acuerdos”) que se perciben como insatisfactorias.31 Se impone entonces una genealogía de aquel campo de pensamiento que se dirija al foco en el que se localiza aquel núcleo duro y que no es otro que la fenomenal e inclasificable obra de Vilfredo Pareto,32 cuya recepción a través de Talcott Parsons,33 madura en las obras de Joseph A. Schumpeter;34 Kenneth J. Arrow,35 Robert A. Dahl,36 Charles E. Lindblom,37 David Easton,38 y sirve a todos los ulteriores desarrollos de la ciencia política empírica a los que no son ajenos James M. Buchanan,39 y Lester Tullock.40 
 
Todo el ulterior desarrollo de la agenda de la ciencia política empírica tributaria de la obra de Pareto se enmarca en este derrotero que colaciona los mecanismos de la economía de mercado como mecanismo básico de racionalización de los desempeños materiales que orientan y definen los resultados y extensiones instrumentales de eficacia compensada, de consenso y de limitaciones a las posibilidades de satisfacción uniforme o genérica. En este campo de pensamiento la norma básica del programa adaptativo que opera como engranaje maestro en el interior de todos los desarrollos normalizadores tributarios de esta ciencia política empírica no es más que una derivación del Óptimo de Pareto que ha sido magistralmente desarrollado por Kenneth J. Arrow en su famoso Teorema de la Imposibilidad de una Función de Bienestar Social.41
 
No hace al caso discutir aquí si el Óptimo de Pareto o el Teorema de Arrow están o no en lo cierto o si sus respectivos desarrollos argumentativos expresan con rigor científico o representan adecuadamente el mecanismo de funcionamiento con arreglo al cual toda sociedad reproduce y conserva su equilibrio adaptativo. Esto es así, porque lo que realmente interesa aquí, siempre de cara a los fines de nuestra investigación en este campo de pensamiento, es la descripción del proceso de colación de la política dentro de una matriz económica de puja asimétrica en la que siempre muchos pierden y pocos ganan en las asignaciones y resultados que, en el trato social, se instituyen como límites; luego transformados en normas de posibilidad de convivencia empírica efectiva en el seno de un curso interactivo en el que resulta inevitable un balance de pérdidas y beneficios semejante al que rige la economía de mercado.
 
b) Ajuste de cuentas de la ciencia con la filosofía;
 
En este mismo campo de pensamiento se imponía un riguroso e inevitable ajuste de cuentas de la ciencia con la filosofía, cuyas generalizaciones permitían a los estudiosos de las nacientes ciencias sociales de principios del siglo XX desentenderse con inocultable ligereza de los hechos.42
 
No hace falta tampoco hacer la historia de este arduo combate del que ha sido testigo la cultura intelectual del siglo XX, por demás ampliamente documentado, ya que nuestro propósito genealógico se restringe al rastreo y la reconstrucción del recorrido de la actual ciencia política empírica con el fin de mostrar el anclaje de sus secuelas y la procedencia de sus extensiones institucionales y operativas que se manifiestan en las fórmulas del nuevo institucionalismo, en los programas del New Public Management (NPM) y de la Knowledge Economy; y en sus resultados normalizadores (“consensos” y “acuerdos”). Por cierto, respecto de sus consecuentes estándares y sea cual fuere el propósito o la amnésica motivación que impera en este campo de conocimientos de la ciencia política empírica, lo que registra la experiencia de los últimos treinta años y lo que, en especial, interesa a nuestra particular investigación acerca del desguace de la educación y de la ciencia en el mundo y en América Latina, y en especial en la Argentina, es una amplia y documentada acción disciplinadora, emergente de aquella matriz científica.43
 
La sumatoria de esas acciones ejecutadas en el marco del New Public Management y de la Knowledge Economy y sus respectivos acuerdos y programas han estado orientadas, de una parte, a disciplinar al sector público de la educación y de la ciencia de nuestras sociedades y, de la otra parte, ha servido para canalizar la adaptación de los ciudadanos, devenidos en meros individuos consumidores de servicios, dentro de una variada oferta debidamente gerenciada por elites activas, emprendedoras y entrenadas que controlan, con inocultable firmeza, el ajuste efectivo de esos mismos individuos, prácticamente transformados en pasivos y moldeables clientes del mercado del conocimiento.44
 
Lo crucial en el campo de pensamiento que estamos examinando, sin embargo, no ha sido el desplazamiento, desde ya, efectivamente ejecutado respecto de las concepciones generales y el abandono de las teorías de rango filosófico características del pensamiento especulativo forjado en la línea de los grandes sistemas como los de Hobbes, Pufendorf, Rousseau, Kant, Hegel, Marx, Tocqueville, Janet o Stuart Mill y a la que no será ajena la filosofía política y social germana de fines del siglo XIX y principios del XX (Jellinek, Weber y Sombart). Lo más importante en orden a la formación de la plataforma en la que se asienta la construcción del nuevo edificio de la ciencia política empírica, ha sido al parecer la necesidad de liquidar la concepción tributaria de la Carta 10 del Federalista,45 en la que se fundaba la teoría madisoniana de la democracia cuya crítica lleva a cabo en 1956 Robert A. Dahl en su Prefacio a la teoría de la democracia.46
 
No solo era necesario, para todos esos estudiosos de la política, partir de los hechos observables, como vía rigurosa y efectiva en la construcción de la teoría,47 sino que había que desmontar el escenario de generalizaciones de la teoría de Madison en torno a la soberanía popular y el gobierno del pueblo.48 Este escenario resultaba evidentemente incompatible con la aleatoriedad de los equilibrios interactivos,49 que ponen de manifiesto las pujas dentro de la sociedad civil económica cuyo equilibrio depende de un balance de ganancias y pérdidas que, en términos de cálculo racional, tornaría imposible una función de bienestar social,50 que diera satisfacción a todos los sujetos que forman su trama interactiva.51
 
Después de este decidido ajuste de cuentas,52 la puesta a punto del nuevo edificio de la ciencia política empírica deja establecido el curso, institucionalizando la vía de acceso a su propio campo de pensamiento y a su principal edificio programático sujeto al Óptimo de Pareto.
 
Las controversias teóricas acerca del núcleo duro o dimensión hard core de este edificio teórico, desde ya, no van a desaparecer; y, en algunos casos, el debate va a presentar varios picos de diversa intensidad;53 pero, lo que ya no va ser parte del contencioso, es el punto de arranque (el Óptimo de Pareto) que, desde entonces, quedará enterrado como el cimiento de un edificio.54 El debate en torno a los grandes sistemas va a seguir otro curso en Occidente durante la misma época,55 bajo el influjo del enfrentamiento ideológico que corría parejo con la puja de los dos grandes bloques antagónicos identificados con el conjunto de países encuadrados en el capitalismo liberal de una parte y las naciones del denominado bloque comunista de la otra.56
 
En un extremo, el panfletismo va a recoger una extensa y agobiante literatura;57 y, con alguna mayor serenidad, en la otra punta de este irregular territorio o campo de pensamiento, el debate filosófico profundo se va a manifestar en obras como Natural Right and History de Leo Strauss,58 The new sciencie of politics de Eric Voegelin,59 o las menos difundidas de Alexander Kojève.60 No obstante, el impacto del antagonismo ideológico va a colorear casi todo el debate teórico con una inusual intensidad que ha facilitado el desplazamiento en la perspectiva de la agenda misma de las controversias.
 
De ese modo la ciencia política empirista tras interiorizar sus principales presupuestos teóricos y la singular colación del estudio de los fenómenos políticos dentro de aquella matriz de equilibrio adaptativo originada en el dispositivo de la economía de mercado sujeto al Óptimo de Pareto y regida por grupos de individuos sobresalientes (las elites estratégicas), ha avanzado casi con la misma disposición dominante de su matriz epistemológica y, además, con una similar eficacia triunfante en los medios académicos e intelectuales, que han servido de proveedores de instrumentos y programas en los organismos públicos y privados nacionales e internacionales, tributarios que se han transformado, a su vez, en los principales detentadores de su capital simbólico y cultural.61
 
Atrapado en medio de los más diversos antagonismos, el ciudadano de la segunda mitad del siglo XX al perder su anclaje en los principios tradicionales de la democracia liberal (soberanía del pueblo, autogobierno, ilustración), lentamente fue descubriendo el creciente poder de las elites estratégicas cuyo eje giraba en torno a dos polos opuestos: los líderes políticos y los burócratas.62 El triunfo final de la economía de mercado uniformó el funcionamiento de esas elites - ahora denominados estratos gerenciales - introduciendo la neutralidad operativa del mercado en las grandes organizaciones (Naciones Unidas, OEA, Banco Mundial, FMI, OCDE, UNESCO, OMC, etc) encargadas de regular los extensos tratos o compromisos adaptativos definidos como consensos o acuerdos.
 
 
c) Desequilibrio en los procesos adaptativos;
 
El equilibro orientado a normalizar el conjunto de la vida social con arreglo a pautas hegemónicas fue analizado por diversos autores y escuelas de pensamiento. En ese sentido, Clark (1983), intérprete del enfoque organizacional, de raigambre neo-institucionalista, formuló la hipótesis del cambio organizacional como una consecuencia de la alteración en las modalidades de coordinación del sistema. Dicha alteración puede girar alrededor de tres tipos ideales de coordinación, que son el estado (modalidades burocráticas), el mercado, y las oligarquías académicas o profesionales, que Schwartzman (1993) --fundado en Clark-- las denomina corporaciones o modalidades corporativas. A partir de esos tres tipos ideales, Clark elaboró un peculiar modelo triangular donde cada vértice supone el predominio de una forma de coordinación sobre las otras.63
 
Otros autores neo-institucionalistas presentaron un nuevo desplazamiento desde los líderes hacia las instituciones, sin tener en cuenta el desigual nivel de desarrollo en los diferentes espacios geográficos. Por cierto, tampoco se tuvo en cuenta en este nuevo desplazamiento la aún más desigual interiorización de las reglas de la economía de mercado en sociedades y países con una escasa o muy baja disposición al equilibrio en los intercambios recíprocos y la aún menos habituada tendencia al fiel cumplimiento de las promesas sobre las que se asienta una sociedad civil económica moderna.
 
Finalmente el último retoño de esta sucesión de procesos adaptativos encuentra su agenda de minucias interactivas en las disquisiciones acerca de la Gobernanza que no es más que un resultado incidental del New Public Management (NPM) y de la Economía del Conocimiento, donde la actividad interactiva de los individuos queda sujeta a las expectativas y los incentivos generados en el mercado, que tiende a reemplazar los criterios políticos y los valores relacionados con el autogobierno y los postulados de justicia y derechos universales por la hegemonía de criterios de utilidad, equilibrio, puja y ventaja.
 
Lo que en definitiva se sigue de ello en este nuevo milenio no es más que una creciente hibridación entre lo público y lo privado y, en particular, en el mundo globalizado, un direccionamiento de la demanda y un sugestivo aplanamiento de la oferta, junto a una creciente sustitución de las identidades políticas ciudadanas originarias por redes triádicas de gerentes, clientes y proveedores,64 y donde la idea central de la emancipación - el viejo sueño de libertad, justicia y felicidad para el conjunto de los seres humanos - termina transformada paradójicamente en una idea obsoleta.65
 
En las sociedades más débiles y donde la conciencia ciudadana se muestra más lábil la profundización de estas tendencias permite llevar a cabo un rápido reajuste material y administrativo que, en el detalle, requiere de un indispensable acomodamiento de las políticas educativas y científicas, para asegurar una adaptación compatible con semejantes programas de desguace social, especialización clientelar y despolitización ciudadana.
 
De cara a todo esto la gran herencia crítica del iluminismo, tributario de las mejores tradiciones de la antigüedad griega y latina, recuperadas a partir del Renacimiento, y consolidadas en el siglo XVIII con el triunfo del moderno republicanismo, no parece que haya sido aun enterrada; y, quizá nunca alcance el grado de consumación u obsolescencia que los nuevos programas de normalización que examinamos insisten en llevar a cabo.
 
Así y todo, es preciso no bajar la guardia de la crítica; y, en esa línea, esta modesta investigación trata de mostrar las tremendas y perniciosas consecuencias que se siguen de semejante normalización en el tan importante terreno de la educación y la ciencia, ámbito en el que siempre se podrá elaborar la mejor carta de navegación de nuestro futuro como sociedad libre, prospera y feliz. 
 
 
II.- Variantes históricas del burocratismo
 
La cuestión de la dominación burocrática ha sido debatida ampliamente a partir de la obra de Weber;66 y la de la dominación burocrático-académica propiamente dicha, a partir de los trabajos de Gramsci,67 quien discutió el rol de los denominados intelectuales tradicionales y los intelectuales orgánicos en la transformación social y política, donde los últimos serían los destinados a liderar los sucesivos bloques históricos.
 
Posteriormente, se fueron formulando nuevas tipologías y nuevos tipos-ideales de burocracias tales como las burocracias industrial y gerencial desarrolladas por Merton,68 Gouldner,69 y Selznick.70 Más recientemente, se han desagregado las tipologías de la burocracia militar y autoritaria, bosquejadas por Rosenberg (1958) y por O´Donnell (1982), y de la sindical elaborada por Dimmick (2010).71
 
Últimamente, se tipificó la burocracia cultural y educativa, introduciendo en el debate las especies de burocratismo mandarino,72 y últimamente la de burocratismo nomenklado,73 para tratar de comprender los dilemas de la intelectualidad en las crisis políticas del estado moderno (Weimar, URSS),74 entendiendo a dicho estado tal como lo sugiere Bourdieu: como un banco central del capital simbólico.75 En el caso del burocratismo mandarino, Ringer (1969),76 destacó al estudiar el ejemplo alemán de la era Guillermina y de la primera posguerra, previa al ascenso del III Reich (1871-1933), que la característica fundamental de su fracaso residió en su ideología, fundada en el nacionalismo y en el prejuicio de superioridad cultural.
 
Por el contrario, las razones de su éxito tecnológico habrían residido en su mecanismo de reclutamiento, centrado en el mérito, consagrado mediante exámenes y concursos, y no haciendo eje en la prosapia y el abolengo de sus reclutados. Y en el caso del burocratismo nomenklado, para Voslensky el fracaso del socialismo real en la URSS habría residido en el parasitismo de la clase social hegemónica, siguiendo en esta percepción a Milovan Djilas,77 y a toda la literatura inaugurada por el social-revolucionario ruso Steimberg,78 luego retomada por Pörzge.79
 
Esta nueva explicación de agregación selectiva experimentada por la URSS, de planta enlistada y dominante - que funciona como un aparato vicario de un poder más extenso y hegemónico - fue en Occidente receptada recién por Bourdieu,80 para quien los miembros de la nomenklatura política una vez fracasado el socialismo real…no tienen más adversarios en la lucha por el principio de dominación dominante que los poseedores de capital escolar [o capital simbólico: investigadores o intelectuales].81
 
Los críticos del modelo soviético (Steimberg, Pörzge, Djilas, Voslensky, Claudín), debido quizá a una cierta ingenuidad marxista, al definir la nomenklatura no distinguen la diferencia funcional y política del agregado constituido por los miembros del aparato del partido comunista y el conjunto de sus enlistados subordinados, compañeros de ruta o funcionarios no afiliados al partido pero de continuo servicio dentro del aparato del estado comunista. Al definir a la nomenkaltura soviética como clase parásita estos críticos – en especial Djilas y Voslenky - pasan por alto el hecho de que muchos nomenklaturistas soviéticos, como el propio Voslensky, nunca fueron miembros del Partido Bolchevique o PCUS.
 
La doble trama de poder por otra parte siempre ha sido ostensible en el seno de la vieja URSS de modo que el hecho de unificar esos dos órdenes de agregación sólo ha servido para oscurecer la trama de interacciones en la que se han forjado los compromisos de larga duración de los individuos en el interior de los organismos administrativos.
 
La adaptación de esos mismos individuos estaba, desde ya, sujeta al control despótico ejercido por los detentadores del poder efectivo en las sociedades comunistas; pero, el ritual adaptativo tenía sus propias rutinas y hábitos, relacionadas con el orden y con las asignaciones de la nomenklatura que a lo largo de más de medio siglo ha forjado pautas que, evidentemente, han sobrevivido al régimen mismo y que, al parecer, han permitido que todo el amplio proceso de reciclaje social y político de la mayoría de los excomunistas se pudiera llevar a cabo casi sin violencia tras el colapso del denominado socialismo real en la mayoría de esas sociedades.82  

Al retomar aquí los conceptos de dominación burocrática, comunitaria, mandarina y nomenklada, como categorías de agregación sociopolítica, nos encontramos con fenómenos que permiten, al mismo tiempo, organizar la historia de la burocracia científico-educativa en una perspectiva de historia de los campos de la ciencia política, las ciencias de la administración, la teoría organizacional y la psicología; así como en los campos de su prehistoria, su evolución y decisiva transformación, acontecida en oportunidad de la Caída del Muro de Berlín en 1989.83
 
Este proceso tiene, además, su correlato en las ciencias sociales y en especial en la ciencia política empírica y en las disciplinas conexas que se ocupan del gobierno y de la administración como ya se ha demostrado más arriba.
 
a) Modelos puntuales de gestión
 
En ese marco, la creciente tendencia instrumental y operativa del último medio siglo ha introducido, en la teoría de la administración pública, una amplia gama de modelos puntuales de gestión y una no menos extensa oferta de programas y acuerdos destinados a consolidar los reajustes operados en los organismos gubernamentales de los que se deriva el consecuente reordenamientos de los cuadros burocráticos.84 En la década del 60, se había destacado el modelo de la triple hélice, de sesgo desarrollista.85 Más recientemente, las obras de Messenet, Barzelay, Silberman, Hood y Castells,86 registran un cambio de frente en las teorías de la administración pública, cuyo sesgo anti-weberiano y neo-liberal predomina hoy entre las elites que promueven el nuevo modelo de gobernanza global o globalizada organizado en torno a la gestión gerencial como alternativa de eficiencia y sustentabilidad.87

La estructura de ese nuevo modelo, que viene a coincidir en el tiempo con la presencia de las redes o comunidades virtuales,88 es mucho más compleja que la tradicional disposición del cuadro administrativo organizado con arreglo a rangos jerárquicos fijos, pertenencia estable y gestión por funciones dentro de un rígido estatuto diseñado de manera uniforme para todo el conjunto público en el ámbito de la educación y de la ciencia.
 
De una parte el cuadro del funcionariado público y privado de este nuevo modelo de gestión por procesos, estatuido por el New Public Management (NPM), se organiza con arreglo a incumbencias flexibles, líneas de mando puntualmente supervisadas por fuera de los módulos de trabajo y pertenencia ocasional, transitoria o de término acotado y trabajo no permanente.
 
El gerenciamiento es, en este modelo, la pauta y el cauce ordenador que opera como agente de una demanda que, con decidida frialdad no exenta de cinismo, ya no se determina por los desideratums de ilustración orientados a educar al conglomerado social, sino que más bien se sujeta, sin ambages, a las expectativas del mercado.89 En ese mercado el ciudadano es reemplazado por el cliente particular ansioso por consumir credenciales académicas, títulos profesionales o habilitaciones destinadas a acreditar idoneidades extracurriculares, cuyo contenido de conocimientos y cuya correspondiente plataforma de valores formativos es indiferente o, cuando menos, resulta secundario en orden a la sumatoria de bienes y servicios prestables de los que dependen las posibilidades de inserción laboral. El saber mismo sufre, en este marco de interacciones, el continuo reciclaje originado por la elasticidad misma de la demanda de servicios educativos y científicos que el NPM y la Economía del Conocimiento toman para medir sus incidencias y para determinar los ajustes de agenda de los programas establecidos. Por eso la administración pública central al igual que el resto del gobierno y el parlamento, en este nuevo modelo de gestión de la ciencia y de la educación, pasan a ser una suma de meras referencias secundarias dentro del aparato organizacional del estado-nación que, al fragmentarse, por medio de una creciente departamentalización, reasigna las unidades de trabajo operativo forjando módulos de relativa autonomía a los que se les fija el rol de proveedores flexibles o cuasiautónomos,90 de servicios sujetos a las expectativas originadas en la eventual demanda, de conocimiento y formación curricular.91
 
La antigua orientación productiva e individual y el viejo genio pionero y creador de la ciencia y la educación se reemplaza --en el nuevo modelo de gestión gerencial del NPM-- por otra línea orientada a la competencia mercantil del conocimiento y a la eficacia tecnológica del conjunto enlistado, cuyo trabajo queda sujeto a una función directiva que es, ante todo, externa tanto al trabajo mismo como a sus agentes y de la que, por otra parte, depende la agenda temática asignada a cada módulo particular. El cuadro administrativo se desagrega así en unidades enlistadas para cada módulo o compartimento estanco de trabajo que, como enlace interactivo, forma el nuevo burocratismo nomenklado donde se disciplina al conjunto de la comunidad educativa y científica en patrones de normalidad y equilibrio adaptativo que ya analizamos en detalle más arriba.
 
Por cierto, al encapsular los objetivos en los programas de trabajo, el burocratismo nomenklado, al tiempo que desregula las tareas en el seno de cada módulo, crea una impresión de eficacia, por su flexibilidad para el desempeño, que para algunos constituye una suerte de panacea de mínima independencia que, en verdad, hoy no es más que el remanente de un inofensivo ejercicio de autoconservación.
 
b) Enervamiento de derechos fundamentales;
 
Ahora bien, la creciente pérdida de objetivos sociales asociados a este nuevo modelo de gerenciamiento de la educación y de la ciencia no solo torna vulnerables los vínculos interactivos y las expectativas ciudadanas sino que enerva los derechos fundamentales que forman parte del programa básico incorporado a todas las constituciones de los modernos estado de derecho y que, al menos en nuestro caso, presenta una marcada impronta pública en la actual Constitución reformada en 1994.
 
El inquietante contraste observable en Argentina entre las prerrogativas ciudadanas,92 que se nutren de los derechos fundamentales,93 y la antagónica mano invisible del mercado que, simplemente, se sujeta al ingente y despiadado flujo que regula el equilibrio adaptativo edificado en el optimo de Pareto, no deja lugar a alternativas.
 
La fuerza de los derechos es, de una parte, incuestionable si nos remitimos a la última reforma de 1994, de la Constitución nacional;94 y, del mismo modo, la irresistible emergencia del mercado dentro de la educación y de la ciencia tampoco se muestra dispuesta a ceder, sin que se vislumbre, al menos de momento, ningún término medio de compromiso que sirva para ajustar la antagónica dirección de cada uno de sus respectivos objetivos.
 
No obstante queda también fuera de toda duda que, en Argentina, las opciones por el New Public Management y por la Sociedad del Conocimiento, en el ámbito de la educación y de la ciencia, al pasar por alto el programa de prerrogativas básicas de la Constitución de 1994 tendieron, de modo ineludible, a colocar todo el dispositivo bajo pautas de gerenciamiento, flujos desagregados de oferta y demanda de servicios, en las que el cuerpo político de la sociedad se quebranta sin remedio, mientras aquel indelegable programa de los derechos fundamentales se disuelve completamente.95
 
c) Variante burocrática actualmente vigente
 
Dentro del burocratismo nomenklado que edifica esta nueva gestión pública de sesgo privatista y banco-mundialista, el dispositivo articulador de cuadro administrativo, en el ámbito de la educación y de la ciencia, presenta asimismo su particular sumatoria de rasgos complejos a los que no resulta ajena la degradación que se origina en la corruptela propia de la politiquería,96 que se extiende en los diversos niveles del entramado social argentino.97 De una parte, el burocratismo nomenkaldo se organiza en el ámbito de la ciencia y de la educación, con arreglo a un padrón o nómina que comprende a miembros del poder hegemónico que, en su faz operativa, se estructura como un sistema de reclutamiento de adherentes,98 y tributarios,99 que tiene por lo menos dos secciones: los del plantel de enlistados o beneficiarios directos o primarios y los que conforman la lista de espera o purgatorio académico.100

Sin embargo, las condiciones sociales de reclutamiento,101 de producción,102 de distribución,103 y de circulación,104 en el seno del burocratismo nomenklado no son iguales; y, desde ya, tampoco son iguales los niveles de pertenencia y privilegio que el sistema concede.105 En todos los casos la corrupción colorea los diferentes niveles del entramado social aunque no todos esos mismos niveles ponen de manifiesto de forma ostensible sus prácticas
 
Pero, en todos los casos, el enlistamiento nominal tiene un proceso de consagración o canonización,106 y una jerarquía escalonada que, en su rango máximo, siempre es secundario porque el poder efectivo siempre esta por encima del más elevado peldaño de esa misma jerarquía formal del cuadro administrativo.107 Y esto es así porque el conjunto total del plantel de los enlistados no dispone de un poder de control hegemónico sino que colabora, con desigual extensión, en el servicio de control impuesto por el aparato de poder,108 el cual está en manos de los sujetos que detentan la completa disponibilidad en la hegemonía,109 y que a veces forman un grupo,110 o una poliarquía,111 o están bajo el predicamento de la globalización neo-liberal, y que en otras oportunidades no es más que un déspota singular o un dictador o líder carismático que concentra, bajo su égida, el poder máximo de la sociedad.112
 
 
 
 
 
 
Segunda Parte
 
Pasaje del mandarinato a la nomenklatura (1966-1996)
 
I.- Mandarinato y reinicio del burocratismo autoritario (1966-1972)
 
Con el colapso del régimen democrático (gobierno del Radicalismo del Pueblo) y la Noche de los Bastones Largos, en 1966, y con la autodenominada “Revolución Argentina” (1966-72), se repitió un cambio paradigmático negativo o de anti-ilustración en la historia de la ciencia, el arte y la educación,que ya se había experimentado brevemente con el golpe de estado de 1930 y más sistemáticamente a partir del golpe de estado de 1943, en especial en la órbita de los saberes o campos del conocimiento tradicionales: jurídicos, económicos, médicos (psicológicos y psiquiátricos) y humanísticos (artísticos, literarios, historiográficos, pedagógicos, antropológicos y arqueológicos).113  
De todas las distintas comunidades, organizaciones, círculos y facciones que en ese entonces batallaban incesantemente entre sí en la arena político-académica, las humanísticas son las que por su especificidad tuvieron más que aportar al conflicto político. No obstante ello, entre las ciencias tradicionales se destacó la ciencia médica como el núcleo que proveyó desde el conservadorismo los cuadros más notorios y activos, tales como Ivanissevich, Arce, Carrillo, Alvarado, Lyonnet, Matera, Taiana y Finochietto, entre otros.114 En el campo humanístico, la que más se destacó fue la comunidad historiográfica, pues desde que Eduardo Madero descubriera a fines del siglo XIX en un archivo de España el oculto Plan de Operaciones de Mariano Moreno, y que Norberto Piñero hiciera público, se había desencadenado un clima sumamente beligerante. Contra la legitimidad de este descubrimiento se lanzaron a la ofensiva primero Paul Groussac y muy luego La Nueva Escuela Histórica (Levene, Ravignani), condenando al ostracismo académico a los seguidores de Piñero (Matilde Flairoto y Enrique de Gandía).
Más luego, con la crisis del 29 y los golpes del 30 y del 43, las comunidades y mandarinatos científicos y humanísticos sufrieron un proceso de fractura doble refugiándose muchos de ellos en la docencia privada, tal como el Colegio Libre de Estudios Superiores (1930-1961), o en el exilio Montevideano (Germani, Houssay, Orgaz, Ravignani, Romero, Babini, Mantovani, etc.).115 En los campos literario e historiográfico, se sufrió una fractura por izquierda: el grupo Boedo y el mandarinato marxista (Puiggrós, Astesano, Sommi, Real, Paso, M. Peña, etc.); y otra por derecha: el grupo Florida y el mandarinato nacionalista (Ibarguren, Irazusta, Palacio, Sierra, Rosa, Oliver, Chávez, etc.).116 Ese período fue caracterizado como “década perdida” para la ciencia argentina, pues al decir de Noé (2007), imperaron enfoques trascendentalistas con fuertes influencias integristas con un horizonte dominado por el intuicionismo idealista, el neotomismo, la fenomenología y el existencialismo alemán, y tendencias especulativas refractarias al empirismo y al positivismo.117
 
a) Doble fractura en los campos académicos
 
Otros veinte años más tarde, a posteriori de la auto-titulada Revolución Libertadora de 1955, y en el contexto de un fenómeno cultural de proto-Ilustración que dio lugar a la inauguración de numerosos organismos públicos promotores de ciencia y tecnología (CONICET, INTA, CONADE, CFI, INTI), estructurados a imagen y semejanza del modelo francés (CNRS), así como en el contexto de una obsolescencia de la estructura universitaria dominada por la cátedra magistral y la ausencia de investigación se urgió la creación de los Departamentos de Sociología, Psicología y Ciencias de la Educación.118 Esas dobles fracturas en los campos académicos se multiplicaron en nuevas diferenciaciones y fracturas que eclosionaron en los ámbitos intelectuales, universitarios y científicos, y que desafiaron las bases de poder de las monopolizadas profesiones liberales (abogacía, medicina, contabilidad, etc.).119    
 
En la comunidad matemática con la incorporación de la computación y la importación del aparato “Clementina” (Sadovsky); en la biológica con los descubrimientos de un particular metabolismo celular (Leloir); en la artística con las diferentes corrientes conceptuales y realistas (teatros libre, independiente, y absurdo); en la pedagógica con laquerella de losmétodos en la enseñanza (Braslavsky) y los vínculos entre la moral burguesa y los procesos revolucionarios (Rozitchner); en la económica con la teoría centro-periferia (Prebisch, Urquidi, Loyola, Ahumada, Pinto, Furtado) al amparo de la doctrina Keynesiana; en la sociológica con la estructura social de la Argentina (Germani); en la psicoanalítica con el servicio de psico-patología del Policlínico Lanús (Goldenberg); en la antropológica con la introducción de la antropología social (Hermitte); y en la jurídica con la denominada "Escuela Jurídica Argentina” (Carrió, Vilanova, Aftalión, García Olano, Cueto Rúa), en que paradójicamente la víctima propiciatoria fue el creador de la teoría egológica del derecho, Carlos Cossio, el mismo que había polemizado con el propio Kelsen.120   
 
Asimismo, la comunidad historiográfica se fragmentó en el denominado nacionalismo de izquierda (Ortega Peña y Duhalde), y en la izquierda nacional (Ramos, Justo, Spilimbergo, Hernández Arregui), lindando tangencialmente con los círculos de Contorno e Imago Mundi. Este último, a semejanza de la escuela de los Annales, estaba concentrado en los intereses de la historia cultural y universal (cuya figura central fue José Luis Romero y su obra sobre la revolución burguesa en el mundo feudal). La comunidad de la historia antigua oriental se fragmentó con la fundamentación histórica del código de la Alianza (Rosenvasser); en la historia colonial americana con la rebelión Tupamarista (Lewin) y la emergencia de la burguesía comercial rioplatense (Wedovoy); en la sociológico-política con el estudio de la extracción social de políticos y militares (Imaz);y en el círculo del Instituto Di Tella con la interpretación sociologizante o parsoniana del origen histórico del peronismo (Gino Germani). También la comunidad historiográfica oficial de la Academia Nacional de la Historia se fracturó a lo largo del debate acerca del héroe canonizable con quien debía integrarse el panteón, según que el mismo fuere Martín Álzaga (Gandía, Williams Álzaga), Santiago de Liniers (Groussac), Mariano Moreno (Levene, Corbellini), Cornelio Saavedra (Ruiz Guiñazú), Bernardo de Monteagudo (Vedia y Mitre), Carlos M. de Alvear (G. F. Rodríguez), Juan M. de Pueyrredón (C. A. Pueyrredón), o Bernardino Rivadavia (Piccirilli).
 
Por otro lado, la comunidad literaria se diversificó en tres escuelas: la legataria de la revista Sur (Borges, Bioy, Mujica Láinez); la innovadora de la “generación del 55” (Viñas, Guido, Verbitsky, Kordon, Lynch, Orgambide, Sebreli); y la novelística histórica del realismo mágico (Roa Bastos “Yo, el Supremo”, y Sábato “Sobre Héroes y Tumbas y “Romance a la muerte de Juan Lavalle”).
 
Pero recién fue a posteriori de la dictadurade 1966, que alenmarcarse la comunidades científicas y humanísticas en un período histórico más extenso, el de laspostrimerías de la Guerra Fría; y en un espacio más global, el de las fronteras ideológicas de un agotado mundo bipolar, y estar inscriptas en la Doctrina de la Seguridad Nacional, la estrategia de la lucha armada y del terror revolucionario como armas políticas (e.g.; crimen de Aramburu) dio lugar a un fenómeno semejante a una contra-Ilustración, haciendo saltar violentamente las endebles comunidades académicas existentes, transformándolas voluntaria e involuntariamente primero en burocratismos autoritarios y en el espacio de un par de décadas en burocratismos nomenklados.
 
En dicha época, el monopolio de los saberes o la apropiación excluyente de la legitimidad del conocimiento, en los diferentes campos de la ciencia, las humanidades y la educación superior, estuvo alimentado por tres(3) fenómenos críticos:
a) un paradigma burocrático-autoritario con la complicidad de la intelectualidad católica y sus universidades y la burocracia sindical (1966-67);
b) una estrategia hibridizadora entre lo público y lo privado en desmedro del interés público general;121    
y c) un boicot al desarrollo de la infraestructura espacial de las universidades (ciudad o barrio universitario), so pretexto de su potencial peligrosidad por ser susceptibles de concentrar la protesta estudiantil. 
 
b) Antagonismos en el paradigma burocrático-autoritario
 
En la gestación del paradigma burocrático-autoritario inaugurado por la dictadura de la Revolución Argentina (1966-1972) tuvo un rol determinante el mandarinato de la comunidad intelectual católica (Cursos de Cultura Católica, 1924-1946) y el de la burocracia obrera devenida en empresaria con la entrega de la administración de las obras sociales (Secretario de Trabajo Rubens G.San Sebastián [13/10/66 - 24/06/70] y más luego el Secretario Francisco Manrique, Decreto-Ley 18.610). De estas últimas se nutrieron las universidades católicas (1966-67), cuyos cuerpos docentes estaban compuestos en gran número por el mandarinato del Primer Peronismo, legatario entre otras corrientes políticas de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), de la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN), de los Cursos de Cultura Católica, y del cuerpo editorial de la revista Criterio. Este mandarinato bonapartista fue purgado de las cátedras universitarias en 1955 bajo la excusa de haber firmado la reelección de Perón, el que a su vez estuvo compuesto por quienes eran los mismos o los discípulos de quienes habían accedido a dichas cátedras con el golpe de estado de 1943, conocidos con el apodo peyorativo de “flor de ceibo”.122 De estos repetidos y reincidentes posicionamientos y purgas brotó un amargo rencor que se materializó enconada y vengativamente durante las denominadas “Revolución del 43”, “Revolución Libertadora (1955-57)” y “Revolución Argentina (1966-72)”.123
 
Es durante la denominada “Revolución Argentina” que el episcopado de la Iglesia Católica y sus universidades vuelcan todo su apoyo al golpe de estado. Los cursos para oficiales de las Fuerzas Armadas inaugurados en la UCA en 1964, el gran número de profesores de la UCA que aceptaron cargos en el gobierno de la “Revolución Argentina”, la visita del rector Octavio N. Derisi al Gral. Ongania a los cuatro días del golpe militar,124 la declaración publicada con motivo de la intervención a la Universidad de Buenos Aires por el Consejo Superior de la UCA,125 y el cursillo que sobre el Acta y Estatutos de la Revolución Argentina dieran en la UCA los Dres. De Pablo Pardo, Bidart Campos y Estrada, fue revelando una abierta complicidad con la Revolución Argentina.126 
 
En ese mismo corsi e ricorsi de los golpes de estado --donde a mayor decepción con la revolución cubana y con el marxismo y el realismo socialista mayor reincidencia golpista-- los exilios y los ostracismos en la vida política y las purgas y censuras en la vida académica de los miembros de diversos mandarinatos estuvieron a la orden del día. También estuvieron comprendidos en esas purgas y censuras quienes luego --buscando un paraguas-- vinieron a integrar las filas de la carrera de Investigador del CONICET. Debido a ellas y a los innumerables obstáculos administrativos y políticos para convocar y substanciar concursos de oposición en las universidades nacionales, que son los que otorgan la condición de profesor regular con derecho a voto en los consejos directivos, los institutos de investigación del CONICET quedaron orgánicamente desvinculados de las mismas.127
 
II.- Interregno de doble poder y de terrorismo de estado (1973-1976)
La crisis política global se debatía a fines de la década del 70 en dos grandes planos. En el plano externo se alimentaba con la guerra de Vietnam (1964-1975) y se potenciaba con la derrota del Che Guevara en Bolivia (1967) y con la caída de Allende en Chile (1973). Y en el plano interno se alimentaba con la radicalización del estudiantado católico, la peronización del estudiantado universitario y la militarización de amplias capas de la juventud politizada, lo que operó el preludio de un doble poder. Este doble poder se manifestó por un lado con la coalición político-militar entre las facciones de FAR-FAL y Montoneros; y por el otro, con la alianza entre la Confederación Nacional Universitaria (CNU), la Juventud Sindical Peronista (JSP), y la Triple A.128
Este par de tragedias históricas y la realidad política interna fueron el marco de un interregno –conocido con el aditamento de “Primavera Camporista”-- signado por acontecimientos político-académicos, tales como nuevas fragmentaciones en las comunidades y nomenklaturas artísticas y humanísticas; y paralelamente, una lógica militarista expresada en sanguinarias persecuciones que culminaron en numerosos crímenes políticos.
Para este período es preciso comprender de que manera la lógica militarista con sus ingredientes de clandestinidad, verticalismo, aparatismo, secreto, disciplina y obediencia, así como el aforismo de “a los amigos todo y a los enemigos nada”, impregnó todas las instancias políticas y penetró incluso en los ámbitos universitarios y científicos, relegando absolutamente los códigos de la lógica académica. Esta cruel realidad hizo que el empecinado continuismo político de autoridades académicas que habían sido represoras durante la dictadura de la “Revolución Argentina” (1966-72), se reciclaracon éxito en el seno de los gobiernos del Peronismo Camporista y del Peronismo López-Reguista (1973-76).
En el mundo del arte se planteó la discusión de la función social del arte, cuando éste dejó de ser un género artístico (pintura, escultura, música, teatro o cine) para pasar a ser “acción” política y puja estético-ideológica, con las consiguientes fracturas del vanguardismo, el conceptualismo y el realismo (arte óptico y cinético, informalismo, nueva figuración, arte destructivo, happening, teatro abierto, teatro ético, tercer cine, cine de liberación, tango de vanguardia, rock nacional, etc.).
Y en el mundo científico se trató también el debate sobre la función social de la ciencia, dándose profundas rupturas en diversas comunidades y círculos, tales como en la comunidad epistemológica con el desarrollo de la epistemología genética (Rolando García y sus colaboraciones con Piaget) y de la epistemología científica (Varsavsky, Klimovski); en la neurológica con la fundación de la neuropsicología (Azcoaga); en la médica con la vacuna contra la fiebre hemorrágica o mal de los rastrojos (Maiztegui); en la psicoanalítica con la recepción del psicoanálisis lacaniano (Masotta, Verón); en la sociológico-política con el revisionismo de Freud y los límites del individualismo burgués (Rozitchner); en la arqueológica con la periodización de las culturas precolombinas y la introducción del Carbono 14 (Rex González en lucha contra el conservadurismo filo-fascista de Menghin y Bórmida);y en la historiográfico-política con las reinterpretaciones de la década revolucionaria de Mayo (Halperín Donghi), de la tesis dependentista de Gunder Frank (Assadourian, Laclau, Garavaglia), de la cuestión social de la primera posguerra (Bayer), del origen del peronismo (Murmis y Portantiero), y del estado dictatorial caracterizado como burocratismo autoritario (O´Donnell).
Estas comunidades convivieron conflictivamente en el área humanística con la fractura político-intelectual de las denominadas “cátedras nacionales”(compuestas por Jose Pablo Feinman, Gonzalo Cárdenas, Roberto Carri, Olson, Horacio González y cuyo interventor en el Departamento de Sociología el jesuita Justino O´Farrell fue designado por el Ministro del Interior Gral. Imaz) --desplazadas del poder académico por la alianza producida entre FAR-FAL con Montoneros-- y con la crisis provocada por la denuncia contra los proyectos de investigación financiados por fundaciones norteamericanas (proyecto de marginalidad y Proyecto Camelot, de la Fundación Ford en Chile).129   
Un nuevo estatuto en la organización de la comunidad científica, formulado en el ocaso de la denominada “Revolución Argentina”, que el gobierno del Peronismo Camporista no quiso o no pudo modificar mal podría haber redundado en cambios institucionales como un nuevo CONICET.Cabe señalar que en esta oportunidad –que fue un intervalo efímero y sangriento—las autoridades Ministeriales (Ivanissevich, Ottalagano, Sánchez Abelenda, etc.) y las del CONICET (Ciccardo, Tramezzani, Bruera, Brie, Califano, Gimeno, Randle, Cuccorese, etc.) estaban violentamente enfrentadas a la conducción política de las universidades públicas (Puiggrós, Villanueva, Solano Lima, Laguzzi, Kestelboim).
 
¿Acaso se pretende que aquella oposición de entonces debió haber tomado partido en la lucha facciosa por ocupar los cotos de caza del poder territorial e institucional peronista, pugna desprovista de sentido y objetivo altruista alguno? Por otro lado, la lógica militarista había penetrado incluso la política de remuneraciones, dividiendo al cuerpo docente entre “amigos” y “enemigos”. Siguiendo estos preceptos, durante la gestión del Peronismo Camporista el cuerpo docente de la universidad se volvió un coto de caza, donde la nómina salarial se dividió entre dos listas: la lista A de la nomenklatura oficialista (Peronismo Camporista) que cobraba, y la Lista B, integrada por la oposición político-académica (Radicales, Socialistas, Comunistas) que no cobraba.
 
Tampoco podrían haber ocurrido en esta triste etapa innovaciones académicas o un nuevo CONICET por cuanto las autoridades del Peronismo López-Reguista (1973-1976) practicaban paralelamente el seguidismo a los mismos directivos que rigieron durante la mencionada dictadura (Quartino, Zardini), así comoalentaban el impune terrorismo de estado de la Triple A y sus cómplices de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) y de la Juventud Sindical Peronista (JSP), que amén de numerosos dirigentes obreros eliminóa políticos e intelectuales como Silvio Frondizi, Ortega Peña, Carlos Mugica, Julio Troxler, Alicia Eguren, Mario Amaya, etc., crímenes de lesa humanidad que aún hoy siguen impunes por la negativa del Juez Federal Oyarvide, encargado de la causa judicial respectiva, que se encuentra paralizada.130    
 
 
III.- Burocratismo autoritario, BID y Proceso Militar (1976-83).
 
La trama burocrática inaugurada en los organismos de ciencia (CONICET) a partir de la muerte de Houssay, durante la autodenominada “Revolución Argentina” (1971-73), subsistió entre 1973 y 1976 en los simultáneos y sucesivos gobiernos del Peronismo Camporista y del Peronismo López-Reguista; y se perpetuó durante la postrera dictadura militar conocida como “El Proceso” (1976-83).
 
A partir de dicho “Proceso”, se inició una campaña inquisitorial que destruyó las carreras de Sociología y Psicología y consiguientemente se consolidaron las bases de poder de las monopólicas profesiones liberales (abogacía, medicina, contabilidad, etc). Simultáneamente, desde las Academias Nacionales, en especial desde la Academia Nacional de la Historia, se monitoreó la carrera de Historia, desde la cual se emitió en mayo de 1980 un dictamen censura, a pedido del Ministro de Educación Llerena Amadeo (seguidor del pedagogo católico español del Opus Dei Víctor García Hoz), donde se establecía –a ruego del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC)-- como debía ser la enseñanza de la historia: “occidental y cristiana”.131  
 
También se inició en el CONICET una inflación burocrática, violatoria de la debida naturaleza promotora de la investigación científica, que había elevado el número de Institutos propios, de trece (13) a fines de la Dictadura de la “Revolución Argentina”, a más de un centenar y a siete (7) centros regionales. Esta inflación burocrática vino a desvirtuar la naturaleza promotora del CONICET y a transformarlo en un organismo substancialmente ejecutor de investigaciones, con todas las derivaciones negativas de desvinculación con la docencia que ello supone.
 
Esta obscura trama, alimentada por la escasez de subsidios y por la necesidad de protegerse de la creciente inflación monetaria, se volvió mucho más densa y mercenaria entre 1979 y 1982, centrada alrededor de media docena de fundaciones privadas profundamente corrompidas (FADES, SENOC, OIKOS, APRODECE, FECIC, FUNDANORD), que recién fueron investigados judicialmente a partir de 1984, a instancias de la gestión Abeledo en el CONICET, y que luego durante la gestión del Peronismo Menemista, y por carecer de impulso procesal su expediente fue archivado.132
 
En efecto, dicha trama se puso en funcionamiento gracias a un primer préstamo del BID (1979), de una cifra desconocida en millones de dólares que se instrumentó --sin participación del parlamento (que se hallaba obviamente clausurado)-- “…para la manipulación espuria del régimen de subsidios [entablado] con el propósito de transferir fondos públicos a manos privadas”, lo cual afectó la moral de la vapuleada comunidad científica y retroalimentó la violencia de nomenklaturas o camarillas varias, aún hoy porfiadamente vigentes.133 
 
Pero esa inflación de burocratismo autoritario no quiere decir que en ese entonces los saberes estuvieren monopolizados por las tradicionales universidades nacionales, pues por muchos motivos combinados se crearon nuevas universidades y paralelamente existían centros y universidades privadas, que con las restricciones propias de un régimen autoritario no pudieron operar libremente. El Instituto Di Tella operaba bajo la dirección de un coronel retirado (con un posgrado en sociología), y los demás centros como el CEDES y el CISEA funcionaban a partir de la derrota de Malvinas con libertad relativa, celebrándose en sus sedes activas reuniones con intensos debates y agenda abierta, adonde asistían académicos procedentes del extranjero.
La diversificación del sistema universitario a partir de la creación de nuevas universidades en el ámbito público, obedeció a la necesidad de controlar y limitar la movilización política del estudiantado.134 Para Buchbinder, Califa y Millán (2010), la descentralización del sistema universitario obedeció en primer lugar al temor de la dictadura por el impacto político de la concentración masiva de estudiantes y paralelamente a la idea de incompatibilidad de la universidad de masas con la universidad científica.135
 
IV.- “Primavera científica” en el comienzo de la recuperación democrática (1984).
 
Más luego, en el campo de la cultura y de la ciencia el Radicalismo Alfonsinista trajo expectativas esperanzadas --semejantes a las de la “Primavera de Praga”-- de restaurar el modelo científico-educativo democrático o burocratismo comunitario que había prevalecido en losmandatospresidenciales anteriores al golpe de estado de 1966, desempeñados por el Radicalismo Intransigente (1958-1962) y por el Radicalismo del Pueblo (1963-1966) y que lo alejara del recuerdo de la denominada “Primavera Camporista”.Para ello el Radicalismo Alfonsinista adoptó seis (6) medidas de inspiración reformista:
a) reincorporó numerosas figuras procedentes del exilio interno y externo;
b) desprendió el CONICET de la jurisdicción Presidencial y lo incorporó a la SECyT;
c) normalizó las universidades nacionales;
d) inauguró las nuevas carreras de Ciencias Políticas y Ciencias de la Comunicación;
e) inauguró el Sistema de Apoyo para los Investigadores (SAPIU)
f) promovió un plan de desarrollo misilístico (Condor II, Falda del Carmen);
y g) sumarió el comportamiento de los Institutos complicados en la corrupción sistémica que se dio durante el “Proceso” (investigación hecha merced a la gestión de Carlos Abeledo en el CONICET).
 
A la postre, todas estas medidas sumadas a la des-radicalización de mandarinatos y nomenklaturas, debido a la desaparición de la dictadura, dio lugar a la inauguración de nuevos círculos intelectuales, tales como el Club de Cultura Socialista, y nuevas publicaciones periódicas (Punto de Vista, Ciudad Futura), que habrían resultado en algo así como una Primavera de Praga.
 
V.- Burocratismo nomenklado, fruto de un derrotismo capitulador (1985-1989) 
 
Al año de la normalizacióndel CONICET y de las Universidades Nacionales (1985) el germen de la corrupción volvió a resucitar de sus cenizas de la mano del continuismo y del capitulacionismo o concepción derrotista de la política, manifestándose en el viejo y malsano hábito de despojarse de fantasías y utopías (la consigna del “no se puede”), de presumir monopolizar los distintos conocimientos, reclamando para sí poderes y privilegios, y en el intento de gestar nomenklaturas propias en aquellos saberes directamente ligados al poder político. Esto se logró mediante un numeroso arsenal de dispositivos académico-institucionales (premios, subsidios, becas, incentivos, consultorías, patentes, transferencias tecnológicas, etc.), consistentes en:
         a) ratificar los concursos de cátedra de la dictadura;
b) flexibilizar la dedicación exclusiva de los Investigadores de Carrera, autorizándolos –en virtud de los muy bajos salarios-- a ejercer actividad de consultorías;
 c) reforzar el poder de la nomenklatura universitaria mediante reglamentos de concursos que restringen el acceso a las cátedras,
y d) inaugurar el nuevo Sistema de Apoyo para los Investigadores (SAPIU), y el Ciclo Básico Común (CBC).136   
 
Estos improvisados dispositivos académico-institucionales obedecerían a que como el gobierno del Radicalismo Alfonsinista aspiraba a construir desde el poder un Tercer Movimiento Histórico rechazaba tener que acudir a intelectuales o científicos académicamente consagrados, pues muchos de ellos habían sido cómplices del Proceso militar y otros muy célebres y ausentes en el exterior habían callado la tragedia.Es por ese motivo que preferían construir su propia intelligentzia desde sus propias sedes ligadas a las ciencias sociales, financiadas por fundaciones internacionales, previas al acceso al gobierno (CEDES, CISEA), y desde los nuevos nichos de poder del mismo estado, aunque fuere con retribuciones para nada elocuentes desde el punto de vista económico.137 Pero lo que entonces se cuestionaba no eran los montos económicos repartidos como premios sino la índole simbólica y moral de los mecanismos evaluadores adoptados, que se asemejaban notoriamente a los de una nueva nomenklatura en acecho.138 Ellos fueron el Premio “Bernardo Houssay”, otorgado por la Secretaría de Ciencia y Técnica, denunciado en 1987, y los subsidios de UBACYT, organismo de la Universidad de Buenos Aires, denunciado en 1995, donde entre los beneficiados se encontraban los integrantes de sus propias Comisiones evaluadoras.139 
 
En concreto, en oportunidad del concurso público denominado “Premio Bernardo Houssay” (1987), consistente en cien premios de 10 mil dólares cada uno, se denunció a uno de sus tres jurados, el economista Jorge Schvarzer, ante Ricardo Molinas, Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas (FIA). Schvarzer era director del Centro de Investigación Social sobre el Estado y la Administración (CISEA), al que pertenecían como investigadores titulares con goce de licencia el entonces Ministro de Educación Jorge Sabato y el Canciller Dante Caputo.El CISEA era un instituto de investigación, docencia y asistencia técnica a organismos públicos que como los demás centros privados de investigación de entonces era financiado con recursos procedentes de fundaciones extranjeras. La sobre-valuación del dólar hacia que la financiación de la ciencia desde el exterior rindiera en ese entonces resultados halagüeños.En lo que hace al denunciado Schvarzer, este debió haberse excusado por padecer de incompatibilidades.Al no haberlo hecho, Schvarzer incurrió en un conflicto de intereses pues varios de los por él recompensados con dicho premio (Reboratti, Sarlo, etc.) eran entonces miembros integrantes del Instituto por él dirigido.140  
 
VI.- Profundización del burocratismo nomenklado (1989-1999)
 
Fracasado el intento del Radicalismo Alfonsinista de estabilizarse en el gobierno y de sostener como política de estado un paradigma científico-educativo avanzado, accedió al poder el Peronismo Menemista (1989-1999), en el marco de la segunda Reforma del Estado y de sucesivos acuerdos denominados “consensos” (de Washington, 1989; OCDE, 1992; de Santiago, 1998; CLAD, de Santa Cruz, 2003), los cuales vertebraron una serie de innovaciones estructurales estrechamente ligadas al neoliberalismo y a las teorías del neoinstitucionalismo, transcurriendolas mismas en dos (2) etapas claramente diferenciadas y profundamente contrapuestas por diferencias políticas, ideológicas y generacionales.141 
 
a) Etapa de adaptación regresiva (1989-1994)
 
La primera etapa estuvo marcada por el interés del gobierno del Peronismo-Menemista de rescatar del descrédito a la nomenklatura Procesista, compuesta por los científicos sumariados durante la gestión Radical-Alfonsinista, política apoyada desde la Comisión de CyT de la Cámara de Diputados por el Diputado Nacional Miguel Nacul.142 Dicho proceso judicial cayó por falta de impulso de quienes debían oficiar como querellantes. A diferencia de la década del 60, cuando las nomenklaturas se fracturaban y generaban nuevas escuelas de pensamiento, esta nueva etapa se caracterizó por la conjunción de cuatro(4) acontecimientos críticos:
i) una corrupción en la metodología científica implementada (el caso de la Crotoxina);143
ii) la persecución de ciertos investigadores (caso León Rozitchner);
iii) la liquidación del programa misilístico inaugurado durante el gobierno del Radicalismo Alfonsinista.
         y iv) la corrupción institucional desatada en organismos de ciencia instalados en el interior del país (gestiones de Quartino, y Aceñolaza).
 
En efecto, fallecido el Secretario de Ciencia y Tecnología (SECyT) Raúl Matera, el nuevo Secretario Domingo Liotta y el Presidente del CONICET Florencio Aceñolaza fundaron sendos institutos en Anillaco, La Rioja (Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica, CRILAR Dr. Mario Hunicken), y en Diamante, Entre Ríos (Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia de Tecnologías de la Producción, CICYTTP), los cuales cayeron rápidamente en un escandaloso descrédito nepótico.144
 
b) Etapa de enmascaramiento y subordinación cortesana (1995-1999)
 
En una segunda etapa, nacida del Pacto de Olivos (1994), el Peronismo-Menemista se movió en un contexto económico estrechamente conectado con la hegemonía del capital financiero internacional y de los organismos internacionales reguladores del comercio y del crédito (OMC, BID). A partir de dicho Pacto y de la Ley de Educación Superior (cuando seguía funcionando el parlamento, aunque con mayoría automática, 1994), en los ámbitos universitarios y de la investigación científica nacieron nuevos fenómenos de corrupción, nuevos actores (OMC, OCDE, AGCS o GATS) y nuevos dispositivos antidemocráticos y anti-intelectuales que restringieran aún mas la autonomía universitaria y la libertad de los investigadores, y que impidieron la renovación de las cátedras, todo bajo el ultrajante mandato Cavallista de “ir a lavar los platos”, los que hemos de estudiar a continuación.145  
 
 
VII.- Fase de deserción moral y reclutamiento aceitado (1999-2010)
 
El proceso globalizador y el nuevo mundo digital en marcha reclamaron a los países de la periferia la imposición de numerosas medidas para lo cual también urgieron la entronización de una nueva burocracia o elite dominante. Los estudios universitarios fueron también en América Latina objeto de una reforma del estado, donde este último habría oficiado sólo las funciones de “guardián”, o mal llamado proceso de liberalización, mediante el cual dichos estudios fueron incorporados como si se tratasen de bienes transables en los acuerdos comerciales auspiciados por el Consenso de OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).146 Sin embargo, Betancur (1995) ha observado con acierto que en realidad dicha función de “guardián” no fue tal, sino que, por el contrario, se trató de una verdadera “política activa de intervención”.147
 
a) Programa pretendidamente fundacional
 
Una vez desplazados del poder los doctores Liotta y Aceñolaza, lo más relevante fue que el Peronismo Menemista, bajo la nueva dirección de Juan Carlos del Bello (quien procedía del Ministerio de Economía en ese entonces bajo la dirección de Domingo Cavallo, y previamente de un exilio en Costa Rica donde se había contactado con los funcionarios del Banco Mundial y empapado de la literatura en boga vinculada a la New Public Management y a la Sociedad del Conocimiento), impulsó un programa científico-educativo pretendidamente fundacional. Del Bellobuscaba inaugurar un paradigma innovador, que resultó fundado --tal como lo asevera Tolofari (2005)—en teorías mertonianas de alcance medio (elección racional, análisis de costo-transacción, teoría del agente principal, teoría de los juegos y conductismo norteamericano),148 y que se basóa su vez en ocho (8) puntos cruciales, a saber:
i)   profundización de la privatización de la educación superior;
ii)  subordinación directa de la Agencia o ANPCYT al Poder Ejecutivo Nacional (PEN);
iii) sujeción a patrones de excelencia científica importados de organismos internacionales;
iv) medición cuantitativa de la excelencia científica (cientometría);
v)  sobresueldos en negro como pago a los docentes-investigadores (incentivos);
vi) discriminación en los contenidos promovidos (ciencias duras versus blandas, proyectos individuales vs. infraestructura científica);
vii) clandestina desigualdad en la política de premios y castigos (asesorías, consultorías y contratos a investigadores jubilados por parte del Directorio del CONICET);
 y viii) discrecionalidad del PEN en la asignación de las partidas presupuestarias correspondientes a financiaciones a la investigación científica procedentes de créditos externos (subsidios, becas, premios, incentivos, subvenciones, transferencias tecnológicas, etc.), sin que las mismas transiten por la jurisdicción o competencia del parlamento.149
 
b) La “cadena de la felicidad” a plazo fijo
 
Los nuevos préstamos o créditos otorgados entre 1997 y 1999 por dicho organismo internacional (BID), a instancias del Banco Mundial (que vino a desplazar a la UNESCO luego de la caída del Muro de Berlín, ver Mundy, 2009) fueron requisados por el PEN sin que hubiere control legislativo ni asignación presupuestaria alguna --(cuyos listados de prebendados desaparecidos de la web fueron manejados en las ciencias duras por los Coordinadores Carrillo, Barrachina, Parisi y Katz; y en las ciencias sociales por De Riz, Korn y Roldán)— los que vinieron a encarnar una nueva “cadena de la felicidad”, pretendidamente liminar o fundacional, superadora con creces a los Premios “Bernardo Houssay” repartidos por el Radicalismo Alfonsinista, pero esta vez propia de un estado neoliberal administrado por una burocracia nomenklada.150 En el período siguiente, como veremos más adelante, estos mismos subsidios se multiplicaron.
 
Esta “cadena de la felicidad” no se redujo exclusivamente a los subsidiados por la Agencia, sino que también se extendió a los que perteneciendo a las filas del CONICET y las Universidades no hubieran movido “los pies del plato” (expresión que alude al silencio forzoso impuesto desde el poder). Pero esta “cadena” fue enhebrada a plazo fijo, pues una vez desatados los acontecimientos de diciembre de 2001, muchos de sus beneficiados fueron desplazados --por los resultados de las elecciones de claustro-- de los consejos directivos y de las juntas departamentales de las Facultades, y tuvieron que emigrar buscando refugio académico en las universidades del conurbano (rectores Villar en Quilmes, Jozami en Tres de Febrero, y Malcolm en San Martín).
 
También se dio la apoteosis de la “felicidad” neo-liberal cuando varias universidades extranjeras instalaron sus filiales en Buenos Aires (Universidades de Nueva York y Bolonia). Mas cuando ocurrió la crisis político-financiera del 2001, rápidamente y muy asustados optaron por retirarse del país sin que nadie los echara.151 Si esa tendencia hubiera seguido, las filiales de las universidades del primer mundo habrían desplazado del mercado educativo a las universidades nacionales. Un hipotético ajuste a escala global del sistema educativo mundial puede conllevar --a juicio de Robertson, Bonal y Dale (2009)—“…no sólo la internacionalización de las credenciales educativas o una posible globalización de la producción y el consumo del conocimiento”, sino que también podría afectar el control que los estados-nación poseen de su propio sistema educativo.152
 
   c) Compromiso político-partidario con el burocratismo nomenklado
 
Las mismas políticas en el campo científico-educativo inauguradas por el Peronismo Menemista y por el gerente de su segunda etapa, el Secretario Del Bello, fueron escrupulosamente continuadas por el Radicalismo Aliancista y por los Peronismos Duhaldista y Kirchnerista (Secretario de Políticas Universitarias Juan Carlos Pugliese).
 
Cuando con el Peronismo Duhaldista y finalmente con el Peronismo Kirchnerista se resucitó la Agencia, apareció de nuevo el crédito del BID, el segundo tramo que ocupa del 2001 al 2005, que son doscientos ochenta (280) millones de dólares. Esto último lo manejaron en las ciencias duras los coordinadores Cabada, Cánepa, Ceccatto, Corach, Corti y Rovira; y en las ciencias sociales Jorrat, Guber y Beccaria. Y el tercer tramo que es del 2006 al 2010, que es el monto más grande, quinientos sesenta (560) millones de dólares, lo manejaron en las ciencias sociales los coordinadores Cavarozzi, Kornblit, Keifman, Jorrat y Guber; y en las ciencias duras los coordinadores Colombo, Epele, Chessa de Siber, Salvarezza y Rovira, coincidentemente esta última designada en 2008 Presidenta del CONICET. Muchos de estos Coordinadores de la Agencia fueron luego ascendidos a las máximas categorías del CONICET, las de Investigador Principal y Superior, y muchos otros también integraron las Comisiones Asesoras del CONICET, y los comités de expertos de la CONEAU y la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), conformándose de esta forma una verdadera nomenklatura.
 
Para corroborar la hipótesis del compromiso político es necesario observar también las conductas desplegadas respecto a quienes fueron protagonistas y críticos de la administración anterior. Los Secretarios de CyT y los Presidentes del CONICET que siguieron en el gobierno del Radicalismo Aliancista (Pablo Jacovkis, Dante Caputo, Adriana Puiggrós, Andrés E. Carrasco) no ordenaron sumario administrativo alguno sobre las denuncias del ex Presidente del CONICET Enrico Stefani, quien había apuntado a desmantelar la nomenklatura impuesta durante las pasadas dictaduras. Ni tampoco cuestionaron el acuerdo del GATS por el cual la educación pasó a ser considerada una mera mercancía equiparada a un producto industrial mas, ni frenaron el ninguneo del Congreso en lo que se refiere a la administración de los fondos procedentes del BID ni tampoco en lo que atañe a la violación de la autonomía universitaria y a la periodicidad de la cátedra, institucional y reiteradamente violentada por el accionar de la CONEAU y de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU).
 
Asimismo, la generalidad de los que cultivan el género de la administración de la ciencia (cientometría),en las etapas del Peronismo Menemista, del Radicalismo Aliancista (Observatorio Científico a cargo del Dr. Mario Albornoz),y de los Peronismos Duhaldista y Kirchnerista desvirtuaron la realidad histórica esgrimiendo estadísticas plagadas de un cuantitativismo equívoco y vacío. Dicho cuantitativismo rankea los departamentos, las facultades y las universidades, y evalúa los docentes por el número de papers publicados y el número de becarios a sus órdenes, y los papers por el número de citas producidas en el repertorio de aquellas publicaciones canonizadas mediáticamente por los países centrales denominadas revistas de impacto.153 
 
Más aún, en aquel entonces, el Radicalismo Aliancista consolidó el poder de la Agencia, y sorpresivamente, con la propuesta del Plan Caputo (2000), condenó al CONICET a la extinción.Parecería que Caputo y su equipo estaban embelesados con la moderna ola de la Nueva Gestión Pública y de la Sociedad del Conocimiento que interesadamente soplaba desde el BID y la OMC. No obstante, merced a la lucha política y callejera emprendida conjuntamente por los investigadores, los becarios y el personal de apoyo, y por ATE-CONICET, esa política liquidacionista impulsada desde los organismos internacionales pudo ser transitoriamente revertida. El entusiasmo de la “primavera” anti-menemista era tal, que el entonces vice-presidente de la República Carlos (Chacho) Álvarez, en un viaje a Londres, en abril del 2000, le ofreció infructuosamente al Premio Nobel César Milstein el retorno al país. Pero lo cierto es que el verdadero problema a resolver no era ni son los investigadores que se fueron, sino los que quedaron dentro del país y no encontraron forma ni condiciones para su desarrollo personal.
 
d) Resultados del burocratismo nomenklado
 
El gobiernodel Peronismo Duhaldista tuvo una corta y sobresaltada existencia, pendientede una transición parlamentaria y estigmatizado por los numerosos perjudicados del corralito bancario y de la desocupación desatada en diciembre del 2001, “piqueteros” y “cartoneros” incluidos. Sin embargo, el Peronismo Duhaldista se tomó su tiempo para actuar o dejar actuar en materia de:
         i) industria delpaper y turismo académico
ii) patentes en fuga y resistencia esquizofrénica a ratificar tratados;
y iii) “transferencias tecnológicas” del ámbito público al privado, supuestamente atentatorias de las autonomías universitarias, cuyo origen legal se remontaba a una Oficina de la SECyT durante la gestión del Radicalismo-Alfonsinista (ver Ciencia y Escándalo en Argentina, Pol-Cien, IX-2002).154    
 
i) Industria del paper y turismo académico (congresos, jornadas, etc.)
 
El problema subsistente, según lo advierte el químico Hernán G. Solari, es que “los sistemas que el aparato político y empresario manipulan para administrar empresas funcionan cuando se producen bienes tranzables de manera industrializada”. La tendencia a fragmentar, normalizar y canonizar los distintos saberes y la misma "producción científica" obedece a esa necesidad promovida por la OMC y los acuerdos del AGCS o GATS de producir bienes simbólicos que compitan entre sí en una suerte de pseudo-mercados académicos, denominados congresos, encuentros, jornadas, conferencias, etc..155 
 
Las teorías casi-conspirativas acerca del cientificismo [Varsavsky] de fines de la década del 60 tuvieron para Solari algo de verdad y una carga ideológica que las reduce a la inutilidad, además de ser claramente incompletas o precarias. A fines de los años 60 a lo mejor era tanto como podíamos entender, pero hoy día hay nueva evidencia y deberíamos entender mejor, que no lo hagan, afirma Solari, “…es ciertamente para preocuparse por nuestra incapacidad intelectual colectiva”. Pero dicha teoría de Varsavsky no alcanza a explicar cómo el imperio de toda la hojarasca de papers dudosos que hoy se producen bajo la consigna del “publicar o perecer” y circulan en el programado turismo académico (congresos, jornadas, etc.) destilan aún así cosas útiles. Aún peor, no explica porque no ya los sudacas sino los "científicos" del próspero norte publican basura de equivalente valor, sostiene Solari con desolador pesimismo. La causa de este desastre, concluye Solari, es que la ciencia no es administrable en estos términos y la ciencia-industrializada es una farsa.156 

ii) Patentes en fuga y resistencia esquizofrénica a ratificar tratados;
 
Las consecuencias de este burocratismo nomenklado es un constante e imparable drenaje de patentes para beneficio del primer mundo.Esta fuga o drenaje se corrobora con numerosos ejemplos.En el caso de la Fundación Campomar [hoy Leloir] con las diligencias de Osvaldo Podhajcer.157  También lo corrobora el comportamiento del Director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) Néstor Carrillo (últimamente sustituido por el Dr. Diego de Mendoza), el Directorio del CONICET y la empresa británica PBL Technology, en lo que se refiere a la patente de la semilla transgénica descubierta en 2001, ilegalmente vendida al exterior, lo que fuera denunciados penalmente en 2010, y cuya presentación fue sorteada recayendo en la jueza federal Maria Servini de Cubría.158
 
Estos hechos vienen alcanzando ribetes cada vez más tenebrosos si tenemos en cuenta que existiría una íntima vinculación entre el creciente clima de criminalidad contra la propiedad intelectual a escala global y la contumaz resistencia, por parte de algunos países como Argentina y su órgano legislativo, a ratificar el referido Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), firmado en 1970. Se da entonces en Argentina una conducta esquizofrénica pues por un lado se niega a ratificar tratados internacionales, lo que frena el desarrollo científico; y por el otro, firman y ratifican tratados que amenazan el desarrollo de su educación superior (GATS).
 
y iii) “Transferencias tecnológicas” del ámbito público al privado,
 
En cuanto a las funciones de control simbólico y jurídico en los ámbitos científico-educativos se destacan como claves las denominadas transferencias tecnológicas. Estas funciones no son nuevas en Argentina por cuanto remontan sus orígenes a la época colonial, cuando en la industria minera se importó tecnología desde España, y en la era decimonónica cuando las industrias frigorífica y ferroviaria se importaron desde Inglaterra y Francia.

Pero la reciente y moderna noción de transferencia tecnológica, en el contexto de una etapa donde rige la monopolización del saber y la corporativización de las universidades, consiste en un eufemismo fraudulento para ocultar la cesión de la investigación pública a los intereses privados. Esta tendencia se inició en Estados Unidos en 1980 como forma de superar al Japón en la carrera tecnológica, y tuvo su origen conceptual en la aprobación por el Congreso Norteamericano de algunas enmiendas a la Ley de Patentes, conocidas como el Acta o Ley de Bayh-Dole (Public Law 96-517, patrocinada por los Senadores Birch Bayh y Robert Dole en 1980), y como el Acta de Transferencia Tecnológica Federal de 1986 (PL 99-502).159 Esta noción legal de transferencia tecnológica, o de concesionamiento monopólico de conocimiento fosilizado y canonizado (patentes y royalties), se operacionalizó en Estados Unidos a través de las universidades y fue aparentemente exitosa tanto en materia de producción de patentes universitarias, como en cuanto al aumento del producto bruto y el empleo de mano de obra calificada.160 

Todo conocimiento --ya sea descubrimiento, invención o interpretación-- debe de acuerdo con esta Ley superar la tradicional concepción de la propiedad intelectual, que en las universidades consistía en compartir la propiedad de las mismas en forma común o colegiada y abierta. Por el contrario, a partir de estas Leyes y Decretos dichos conocimientos innovadores deben devenir propiedad individual y secreta de los integrantes de una nomenklatura, susceptibles de ser registrados, patentados y comercializados, es decir capaces de ser comprados y vendidos y por ende concesionados al mejor postor privado. Y la sede de toda educación superior, debe dejar de ser una "torre de marfil", de reflexión pública e independiente, y debe constituirse en una suerte de corporación capitalista moderna o privada-mercantil.161 

Las políticas de filantropía o mecenazgo corporativo y las estrategias fiscales que promueven el mecenazgo privado en las instituciones científicas, incluidas las universidades, mediante subsidios, donaciones y créditos impositivos tendría mucho que ver con la apropiación privada de los saberes académicos o monopolio del saber por parte de los poderes corporativos y financieros, lo cual vendría a agudizar aún mas la estratificación geopolítica y mercado-céntrica de la investigación científica.162 Estas actividades filantrópicas y fisco-crediticias, para beneficio de una supuesta transferencia tecnológica, habrían devenido así en prácticas que fueron des-informadoras de la opinión pública, corruptoras de las actividades legislativas y administrativas, entre ellas de una nutrida minoría de la planta de Investigadores del CONICET, y discriminatorias para con aquellos Investigadores que amén de la investigación ejercen complementariamente la docencia en establecimientos públicos.

Todo esto ha derivado en un cuadro de especulación cultural y científica, que al privatizar la investigación pública mediante contratos, transferencias y peajes, e impregnar las universidades y la comunidad científica con un ambiente de lucro y con un “sálvese quien pueda” ha acentuado el clima de desolación y estrago moral y espiritual existentes.

e) Derivaciones del burocratismo nomenklado (2003-2011)
 
El continuismo en política obedece a múltiples necesidades, entre las cuales predomina la demanda de orden, de estabilidad y de temor a lo desconocido. Las movilizaciones políticas y callejeras (ATE-CONICET), potenciadas por los cruentos hechos políticos del 2001, dieron lugar a un cambio político que generó en el ámbito científico un clima de ingenuo optimismo, prontamente desmentido por la confirmación de una política científico-educativa seguidista, continuadora de la que prevaleció durante el Peronismo Menemista, el Radicalismo Aliancista y el Peronismo Duhaldista.
 
i) Miedo, silenciamiento y secretismo
 
En la comunidad científica vino a reinar el miedo, el silenciamiento y el secretismo del que, como decíamos en un documento anterior, “…no se ha podido desprender desde la aciaga Noche de los Bastones Largos (29 de Julio de 1966), que se acentuó a partir de la Fiesta Menemista (1990-99) y que ha alcanzado su clímax en la Fiesta Kirchnerista (2003-09)”.Esta política gatoparda hizo eje en un confeso diagrama crematístico vinculado solo a la “creación de empleo”, y no a una estrategia dirigida a sanear la comunidad científica de las nomenklaturas en creciente alza.163 
 
Dicho diagrama se ha centrado actualmente en las estrategias de distribución de nuevos tramos de los subsidios del BID (hasta el 2010 llevan repartidos 1240 millones de dólares entre un millar de beneficiados de los cuales una quinta parte son funcionarios), en la incorporación masiva de nuevos investigadores, en la de “crear riqueza” y “derramar empleo”, y en la construcción de un faraónico Polo Científico Tecnológico en las antiguas Bodegas Giol, ya bautizado con el sugestivo nombre de “Cero Más Infinito”.Y a falta de una EUDEBA que le diera a su gestión sustento y prestigio,el Peronismo Kirchnerista fomentóla táctica propagandística representada por“CARTA ABIERTA y el programa televisivo “6, 7, 8; y la estrategia cientificista de subestimar las ciencias sociales y las humanidades (ver polémica entre Barañao y Grüner y los comentarios de Santiago Kovadloff a la posición del Jefe del Departamento de Computación de la UBA Hugo Scolnik en la entrevista que le hiciera Andrés Oppenheimer).164  
 
ii) Inmunidad, impunidad y represalias;
 
En los cuestionados subsidios de la Agencia, la conducta de la SECyT dio lugar, en medio de numerosas represalias, a presentaciones preventivas ante la presidencia de la República, a interpelaciones acusatorias ante diversos organismos públicos fiscalizadores, a recursos de amparo, y finalmente a denuncias penales. Fue entonces que paralelamente, en la Lista de Discusión Pol-Cien, se produjo una polémica con el Presidente de la Agencia Lino Barañao, que se ha venido reproduciendo en diferentes foros, y donde este ultimo confiesa paladinamente haber subsidiado a las mismas autoridades de la Agencia, a sabiendas y sin escrúpulo alguno.165
La Fiscalía de Investigaciones Administrativas dictaminó en agosto de 2010 sobre la denuncia formulada acerca de las “incompatibilidades que se producían en el otorgamiento de subsidios para realizar trabajos de investigación a funcionarios cuya dependencia y jerarquía los invalidaba por la incompatibilidad manifiesta y el conflicto de intereses que generaba con la consiguiente secuela de favores y amiguismo violador del mérito y la jerarquía”.
La denuncia fue estudiada exhaustivamente por la Fiscalía y como consecuencia de las investigaciones practicadas quedaron expuestas las irregularidades ampliamente documentadas con una veintena de medidas de prueba y con la firma del Fiscal de Investigaciones Administrativas Ricardo Renom y la del Fiscal General Guillermo Felipe Noailles.166
iii) Asociación ilícita;
 
En este último Peronismo, el Kirchnerista, los funcionarios o gerentes del campo científico-educativo planificaron una verdadera asociación ilícita (e.g.: ejes del monopolio del saber: Observatorio Científico, Agencia-CONICET-CONEAU-SPU y UNSAM-UTDT);encubrieron las actividades de la OMC y del Banco Mundial en el desguazamiento de la noción de educación como derecho humano universal; y produjeron un clima generalizado de inmunidad, impunidad,sobornos, plagios y represalias (rechazo de Informes reglamentarios, postergación de ascensos, etc.) y de falta de solidaridad, que impera desde entonces como signo de decadencia moral y de subdesarrollo cívico en las filas de la ciencia y la educación superior argentinas.
 
Los funcionarios incriminados más relevantes fueron los Coordinadores de la Agencia, los Directorios del CONICET y la CONEAU, el ex Secretario Juan Carlos Del Bello, de quien no se ha escuchado hasta el presente crítica alguna al régimen vigente; y tácitamente también a quien lo vino a suplantar en el cargo durante el Peronismo Kirchnerista: el ex Secretario y actual Ministro de CyT Lino Barañao, quien hasta el momento --en la denuncia interpuesta-- no ha sido convocado a indagatoria por el Juez subrogante que fue sorteado en la causa (ver la Denuncia Penal de abril de 2009 ante el Juzgado Criminal Federal No.8, a cargo del Dr. Marcelo Martínez de Georgi, Secretaría No.15 de la Dra. Verónica Lara, que sin duda ha sido el motor que disparó al morosamente tardío Dictamen de la Fiscalía General de Investigaciones Administrativas [FIA] citado ut supra, y ver también el fallo de la Cámara Federal Penal [Irurzun, Cattani, Farah] que le otorgo al denunciante la calidad de querellante in totum).167 
 
 
 
 
Tercera parte:
 
Organización y estructura del burocratismo
nomenklado (1996-2010)
 
I.- Mecanismos gerenciales del burocratismo nomenklado
 
El programa de modernización conocido como Governanza o Nueva Gestión Pública (NGP) puso énfasis en la creación de agencias administrativas públicas descentralizadas e independientes.168 En el campo de la ciencia y la educación superior,a los efectos de subordinarse a los dictados del Banco Mundial y la OMC, el Peronismo Menemista urgió contar con un organismo específico, para lo cual diseñó la Agencia o ANPCYT, separada del CONICET. Dicha Agencia está constituida por dos fondos paralelos, el uno denominado Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) y el otro Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), destinado este último a promover la innovación productiva entre las Pymes, ambos en conexión directa con el PEN, quien decide íntegramente la constitución de sus Directorios.
 
En cuanto a la específica institucionalización de la Agencia, como máximo organismo responsable de la distribución de subsidios para la investigación científica, las sucesivas gerencias (Del Bello, Caputo, Del Bono, Barañao) debieron recurrir a una serie de mecanismos de dudosa factura (malversaciones, manipulaciones, ocultamientos, omisiones, tergiversaciones) para conformar la nomenklatura dominante, que fueron y son la clave de bóveda de la actual y fallida ciencia argentina, y que deben ser agrupados para su análisis en cinco (5) grandes rubros íntimamente entrelazados:
a) manipulación de una batería de dispositivos administrativos (jurados, decretos, reglamentos, dictámenes, estadísticas, etc.).
b) corrupción de organismos autárquicos mediante subsidios
c) reclutamientosreincidentes, cortesanosy nepóticos
d) desigualdad y oscuridad administrativa deliberada
e) tergiversación de prioridades en el otorgamiento de subsidios
f) encolumnamiento en la nomenklatura oficial y alineación en el purgatorio académico o lista de espera
 
a) Manipulación de una batería de dispositivos administrativos;
 
Amén de los dispositivos académico-institucionales (premios, subsidios, becas, incentivos, consultorías, patentes, pasantías, transferencias tecnológicas, etc.), desarrollados en el punto VII de este escrito, para construir unanomenklatura propia y asegurar la lealtad al marco regulatorio impuesto desde el Banco Mundial y la OMC, la Agencia debió acudir a una batería de dispositivos administrativos, tales como jurados, decretos, reglamentos, dictámenes y estadísticas, así como a la posibilidad de manipularlos impunemente mediante engaños, fraudes o falsificaciones; y últimamente mediante la denominada confidencialidad en las funciones evaluadoras, donde el evaluador vendría a ser algo así como un “encapuchado” o Fuenteovejuna.
 
i) Jurados afines;
 
Sin duda el jurado afín constituye la médula de una nomenklatura que se precie a sí misma. Pero para que la nomenklatura exista es preciso que se desnaturalice hasta su extinción el instituto legal de la recusación, y que los roles de juez y de parte interesada sean simultáneos,produciéndose así inevitablemente un conflicto de intereses.En la Agencia dicha simultaneidad es desplegada por los Coordinadores de Área y en el CONICET por los Miembros de las Comisiones Asesoras, las que vinieron a reproducir una suerte de Fuenteovejuna académica.Es entonces la ausencia de la posibilidad de recusar la quemás viola el debido proceso legal y el derecho de defensa del investigador o del autor del proyecto respectivo.
 
A este conflicto de intereses se sumaría también la falta de transparencia en los ascensos o promociones en la carrera de Investigador del CONICET (denunciada por el ex Presidente Enrico Stefani) y en la designación de referatos y peritos evaluadores en la Agencia (e.g.: ausencia del método de doble ciego).169  Garantizar la nominación caprichosa o arbitraria de los peritos o referees es la condición sine qua non para la existencia de una nomenklatura (temática en la que ha abundado detalladamente el dictamen reciente de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas).170  
 
ii) Decreto que parodia elecciones para el Directorio
 
Entre los mecanismos consagratorios de una nomenklatura se encuentra la selección de los Directorios de los organismos públicos dedicados a la ciencia (CONICET, CONEAU). Para reforzar su particular visión de la nomenklatura, Del Bello parodió la democratización del CONICET, formulando y aplicando el Decreto 1661/96, con el cual logró evitar toda intermediación entre el Directorio y la planta de Investigadores. En este simulacro electoral fraudulento no existe representación de minoría alguna, pues la lista triunfante –a semejanza de lo que ocurre en el sindicalismo argentino-- se lleva todos los cargos.171
 
Por un lado, la mitad de su Directorio tiene un origen puramente corporativo (instituciones representativas de la industria, del agro, de las provincias y de las universidades); y por el otro, la segunda mitad tiene una representación periódica fragmentada en cuatro (4) Áreas totalmente incomunicadas entre sí. Si bien la elección que designa a los representantes Coordinadores de estas cuatro (4) áreas es de naturaleza directa, está estrictamente fraccionada en sus listas y padrones en cuatro áreas de conocimiento; y sus candidatos son segregados por regiones geográficas, y son limitados a las dos (2) jerarquías más altas del escalafón científico.
La representatividad de los Investigadores debería ser democratizada y nacionalizada para lo cual debería imperar el principio de igual participación activa. Este principio supone que el registro electoral debe constituirse con listas únicas y sin distinción de disciplinas ni regiones, y con el voto pasivo extendido a las demás jerarquías inferiores, mediante el sistema de la lista incompleta con mandatos para mayorías y minorías.172 Esta nueva representatividad movilizaría las inteligencias y generaría en las respectivas campañas electorales (se renuevan por mitades cada cuatro años) discusiones y debates acerca de las futuras políticas científicas a fomentar e implementar, que tomen al conocimiento científico como una unidad crítica y no como compartimentos estancos, corporativos, regionalizados y profesionalizados. En ese sentido, el régimen electoral en el CONICET se asemeja en gran medida al vigente en la UBA y en la mayoría de las universidades nacionales donde si bien la elección del Rector es indirecta el padrón y las listas de electores están corporativamente divididas por Facultades.
Este régimen electoral endógeno y antidemocrático se deberá entonces reformar radicalmente mediante un Decreto del PEN, sustitutivo del Decreto 1661/96, de manera tal que se pueda convocar a la totalidad de los investigadores en elecciones con distrito único y bajo el sistema de lista incompleta. Es decir, bajo un sistema electoral verdaderamente democrático se podrían asentar las bases de un nuevo CONICET.
iii) Anacrónicos reglamentos de concursos
En los reglamentos de concursos de oposición y antecedentes los jurados eran elegidos a posteriori de la presentación de los postulantes. Asimismo, la manipulación de los concursos se alimentó también de dictámenes forzados, como en el del absolutorio, encubridor y prevaricador dictamen del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología (Kornblihtt, Parodi, Vainstok, González Cappa), que enjuició la conducta del entonces Secretario de CyT Lino Barañao, otorgándole un bill de impunidad, sin que a dicho Comité le correspondiera competencia o jurisdicción administrativa alguna (CECTE, 2007).173
 
iv) Planificación y estadísticas ausentes de transparencia
 
Toda esta manipulación se habría coronado con la planificación autoritaria y la cuestionada elaboración de estadísticas por parte del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología, perteneciente a la órbita de la ex Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SeCyT), dirigido entonces por el Dr. Mario Albornoz.
 
Con respecto a estas estadísticas, decíamos en un trabajo anterior, que los sistemas científico-tecnológicos de los países avanzados, “...por estar dotados de altos grados de transparencia en los procedimientos, participación democrática y competitividad y excelencia científica, su performance puede ser exitosamente medida por indicadores cuantitativos”. Pero en aquellos otros países de la periferia, “...donde en sus sistemas de ciencia y técnica prevalecen todo tipo de patologías, intentar medir su performance mediante dichos indicadores cuantitativos llevaría directamente al fracaso más rotundo, debido a la carencia de fiabilidad, credibilidad y confiabilidad de dichos números”. En este tipo de sistemas, gangrenado por una creciente corrupción académica, se impone una cirugía mayor que instaure definitivamente estructuras institucionales y standards de conducta equivalentes con los que nos rigieran en nuestros orígenes como república independiente y democrática y con los vigentes en los países. centrales.

En ese preciso sentido, los datos cuantitativos brindados en el año 2000 por Mario Albornoz en su Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia “...no citan fuente alguna, se reducen a porcentajes de una cifra total aún desconocida, correspondiente exclusivamente al año 1999, y esconden las magnitudes absolutas de los guarismos brindados y no publicados en su sitio web y que la SECYT, no brinda desagregada por institutos y/o universidades beneficiadas".

Finalmente, las cifras recientes publicadas por el Ministerio de CyT sobre repatriación de científicos vis a vis las estadísticas de fuga de cerebros, dada a publicidad por el gobierno del Peronismo Kirchnerista, no resistiría el menor análisis, y estaría destinada a sugerir en la opinión pública que el mundo académico argentino se ha tornado un parnaso intelectual.174 Ya hace una década, Körner (2000) sostuvo que la fuga de cerebros en los países en desarrollo continuaba. Pero para la actual Presidenta del CONICET Marta Rovira, la “fuga de cerebros quedó atrás” y “ahora los investigadores viajan al exterior sólo cuando obtienen becas”.175 Sin embargo, la escolaridad de los argentinos que emigraron en los últimos años, en especial aquellos que lo hicieron a USA, es muy superior a la escolaridad promedio del país, lo que en la práctica equivale a una fuga de cerebros.
 
v) Ultrajantes reglamentos de congresos y jornadas;
 
A los efectos de ir consumando una nomenklatura las Juntas Departamentales de las diferentes disciplinas fueron confeccionando los respectivos reglamentos para congresos, jornadas o encuentros de cada especialidad, donde se establecen las funciones y responsabilidades de los Coordinadores de Mesas, y donde se dispone la confección y entrega de los demandados diplomas o certificados de participación y presencia.
 
En uno de dichos congresos, el de historia, que puede ser sólo un botón de muestra, cada uno de los Coordinadores de Mesas, registra un tema específico (que son meros y arbitrarios dibujos), tal como si se tratara de un dominio electrónico propio, y con ello pasa a poseer la atribución soberana de rechazar aquellas propuestas de ponencias que no se ajusten a sus respectivos límites cronológicos y temáticos, en lugar de limitarse a evaluar los textos completos de las ponencias. Es decir, la totalidad de dichos eventos se encuentran en poder de señores feudales del saber, los Coordinadores de Mesas, universitariamente legitimados, con derecho de pernada académico-ideológico sobre quienes quieren proponer ponencias.
 
Mediante este ultrajante mecanismo, el Comité Organizador, al carecer de la facultad de crear nuevas Mesas, obliga implícita o tácitamente a los ingenuos postulantes que inocentemente se acogieron a la convocatoria pública, a enmendar sus propuestas de ponencias y eventualmente el texto completo de las mismas, para acomodarlas a los estrechos requisitos temáticos y cronológicos de las Mesas canonizadas, y/o de lo contrario les impone una mendicante y humillante peregrinación a través de las mismas para poder así ocupar un mísero espacio donde lograr exponer sus trabajos. Este indigno proceder del Comité Organizador y/o de los Departamentos de Historia que confeccionaron estos criterios reglamentarios, es profundamente anti-democrático, por coercitivo y discriminador, pues alienta un disciplinamiento ideológico, una sodomización intelectual y una fragmentación feudal del conocimiento. En otras palabras, mediante estos criterios reglamentarios discriminantes se subasta el espacio virtual del conocimiento, quedando este último a merced de diferentes unidades o Mesas, en donde todo aquel que quiera participar debe necesariamente someterse, bajo pena de quedar automáticamente excluido.
 
b) Corrupción de organismos autárquicos mediante subsidios
 
Pero aparentemente no basta con malversar dispositivos administrativos (jurados, decretos, reglamentos, dictámenesy estadísticas), sino que es preciso también --para asegurar dicha subordinación a los preceptos del Banco Mundial-- manipular laidentidad de los subsidiados mismos, reclutando o más bien sobornando aquellos que detentan algún poder o a aquellas otras autoridades a quienes se le debe alguna reciprocidad. Para esa manipulación las autoridades de la Agencia reclutaron a directivos de organismos autárquicos pertenecientes a la misma unidad ministerial (Ministerio de Educación), tales como:
i) directores del CONICET [Girbal, Rapela, Siñeriz] y de la CONEAU [Krotsch, Villanueva];
ii) miembros del CECTE (Kornblihtt, Parodi, Vainstok, González Cappa);
iii) administrador del Observatorio Científico de la SECyT (Albornoz);
         y iv) presidente de la Biblioteca Electrónica de la SECyT (Hugo Levato);
 
También reclutaron a autoridades que sin pertenecer al mismo Ministerio, estaban íntimamente conectadas con él, a saber:
iv) secretarios de CyT de las Universidades (Campi, León, Colantonio, Aquilano, Bottasso, Agamennoni, Manzini, Fidelio, Ermácora);
v) decanos y consejeros de facultades (Boveris en Farmacia, Trinchero en Filosofía y Letras, Paz en la FCEN, etc.);
         y vi) cónyuges de administradores de unidades académicas pertenecientes a las universidades (Irene Loiseau, ex de Hugo Scolnik, administrador de Pol-Cien dependiente del Centro de Comunicación Científica de la UBA).
 
Estos mecanismos propios de una nomenklatura obedecen a que los gobiernos de raigambre populista como el Peronismo, en todas sus diferentes variantes, prefieren improvisar su propia intelligentzia desde los nichos de poder del estado, para lo cual acuden a gerentes genuflexos, reclutados entre quienes no cuestionan la subordinación a los organismos internacionales de crédito. De otra manera no se explica, por ejemplo, que la persona designada por el PEN en 2008 para presidir el CONICET (Marta G. Rovira) haya ejercido inmediatamente antes el cargo de Coordinadora de la Agencia, cargos que fueron cuestionados por haber sido sus responsables partícipes de la “cadena de la felicidad” denunciada judicialmente. Y una vez en el cargo, la gerente Rovira se ha encargado de encubrir a los miembros del Directorio que se acogieron a los subsidios de la Agencia (Girbal, Rapela, Siñeriz).176 
 
c) Reclutamientosreincidentes, cortesanos y nepóticos
Tampoco bastaba con malversar dispositivos administrativos (jurados, decretos, reglamentos, dictámenes y estadísticas), y manipular subsidios, pues para montar nomenklaturas fue preciso también ocultar numerosos mecanismos de sospechosa factura.
La distribución de subsidios ad hominem --por cierto muy superior en sus números y dimensiones a los Premios “Bernardo Houssay” que se adjudicaron durante el Radicalismo Alfonsinista (alcanzan a ser diez veces superiores)-- ocultó en el quinquenio 2001-2005 la repetición periódica, cual si fuera un botín de guerra, cuyos montos fueron de hasta cuatro veces consecutivas,otorgados a ciertos y exclusivos prebendados (Albornoz, Altamirano, Arregui, Cazzulo, Cukierman, Elizalde de Brecco, Fossati, Frasch, Podestá, G. Prat Gay, etc.); de hasta tres (3) veces consecutivas, que alcanzaron a treinta y cinco (35) prebendados (Aschero, Ballare, Berretta, Boccaccio, Bouzat, Castellani, Cerdán, Ceriani, Echave, Elizalde, García Vescovi, Geffner, Goya, Guiamet, Guido, Lagares, Lamattina, Lorandi, Malchiodi, Mattea, Medan, Palermo, Parodi, Podhajcer, Rubinstein, Salvia, Schinder, Soncini, Walsoe de Reca, Zerba); y de hasta dos (2) veces seguidas, que fueron doscientos ochenta y tres (283) prebendados.
También se ocultó la naturaleza informal del vínculoen las sinecuras asignadas a determinados parientes sanguíneos y políticos (maridos, cónyuges, cuñados, primos, yernos, nueras, y consuegros).177  
 
d) Desigualdades y oscuridades administrativas deliberadas
 
Las remuneraciones otorgadas bajo el disfraz del subsidio fueron objeto de ocultamientos y desigualdades substanciales. Por un lado, para los subsidiados las remuneraciones se duplicaron (salarios y subsidios), pues por un mismo trabajo o proyecto de investigación se suman los salarios del CONICET y los subsidios de la Agencia.Por otro lado, esta duplicación, al superponer los Informes Periódicosacordados para ambos compromisos, y al compararse con el Investigador que no fue subsidiado, vendría a violar el principio social de igual salario por igual trabajo, principio que desarrolla un derecho fundamental como es la garantía de igualdad de trato y no discriminación.
 
Asimismo, para que el destino y la consiguiente rendición de cuentas de los subsidios públicos asignados a la investigación (asociación y enriquecimiento ilícitos mediante) fueren transparentes debieron haber observado principios y protocolos preestablecidos, a saber:
i) publicitados por la propia Agencia (desaparecieron del sitio web los listados del período 1997-2000);
ii) auditados por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN);
y iii) investigados por la Oficina Anti-Corrupción (Fleitas Ortiz de Rozas,actualmente a cargo de Miguel Ángel Bruno) y por la Defensoría del Pueblo de la Nación (Eduardo Mondino, actualmente a cargo de Jorge Luis Maiorano), que aún hoy se hayan morosas en el substanciación de la denuncia formulada hace más de cinco (5) años, en diciembre de 2005.
 
Paradójicamente, la única denuncia ulteriormente substanciada fue la interpuesta ante la Fiscalía General de Investigaciones Administrativas (FIA), que se pronunció muy morosamente el 29-VIII-2010 (Fiscales Ricardo Renom y Guillermo Felipe Noailles), cinco (5) años después de haber sido formulada la denuncia al entonces Fiscal General Manuel Garrido (XII-2005), y donde pese a las pruebas y testimonios (Gargarella, Apólito, Boselli, Mendoza, Alexander, Virdis, Castro) aportados, el dictamen de la Fiscalía abdicó de su responsabilidad reduciéndose a proponer que se eleve al Congreso el expediente para sugerir cambios legislativos, y no ha exigido siquiera un sumario administrativo.178 
 
Sugestivamente, la noche de un lunes de noviembre de 2010, la sede central del Ministerio de Ciencia y Técnica sufrió un asalto, perdiendo en el evento numerosas computadoras portátiles. Pero lo más llamativo es que salvo algunas agencias de noticias digitales ningún medio masivo impreso recogió la noticia. Tampoco el Ministro llamo a conferencia de prensa, tal como prometió en un comunicado de prensa librado al día siguiente del asalto, para detallar la naturaleza de las pérdidas sufridas. Esta aclaración es imperiosa, debido a las denuncias penales que se ciernen sobre la actual gestión ministerial, y los eventuales exhortos y pedidos judiciales de documentación que los jueces correspondientes podrían llegar a reclamar.179 
 
e) Tergiversación de prioridades en el otorgamiento de subsidios
 
Las prioridades en la concesión de subsidios de investigación han estado siempre condicionadas por intereses políticos (ver en la década del 60 los proyectos “Marginalidad” y “Camelot”). En el caso que aquí traemos a colación, es evidente que al BID (estrechamente vinculado al Banco Mundial), que es el mecenas de Argentina y América Latina, no le interesa promover la infraestructura científica de los países que financia, sino que pone el énfasis en aquellos organismos públicos cuyos proyectos de investigación se encuentran en conexión directa con megaproyectos que se desarrollan en los países centrales.180  
 
En ese sentido, el orden de prioridad en laconcesión de los subsidios no debió haberse tergiversado, pues hubo de ser otorgado:
i)   al equipamiento electrónico (recursos virtuales);
ii) a la infraestructura científica;
   y iii) a la gestión documental (captura, digitalización y escaneo de archivos, hemerotecas, museos, laboratorios, editoriales, bancos de imágenes, centros de información y documentación, y diccionarios especializados).
 
Por el contrario, la prioridad en los subsidios le fue brindada a los proyectos de investigación individuales, mientras que al Programa de Mejoramiento del Equipamiento (PME) se le destinó sólo 40 millones de dólares, sobre un total de 1240 millones de dólares repartidos a postulantes ad hominem.181    
 
Este orden de prioridad es el que contribuirá a mejorar la calidad de los recursos virtuales que se ofrezcan en la web. Hoy por hoy, en los países centrales, la calidad de los recursos virtuales ofrecidos en los portales universitarios es el que más se cotiza al momento de tener que rankear una institución universitaria.182
 
f) Encolumnamiento en la nomenklatura oficial y alineación en el purgatorio académico o lista de espera
 
El burocratismo nomenklado impone para su gobierno una disciplina estricta, que se extiende tanto al personal de planta como al que eventualmente venga a cubrir las vacantes.
 
Existen en la estructura universitaria argentina alrededor de cien mil docentes universitarios, quienes poseen como renta dedicaciones simples, exclusivas o semi-exclusivas. De estos cien mil docentes, la legislación “menemista” y su gerente Juan Carlos Del Bello, en su afán de generar una nomenklatura propia, dividieron a la docencia universitaria inventando una categoría nueva que se denomina “docente-investigador”.
 
Para acogerse a dicha categoría los docentes universitarios tienen la obligación de producir un proyecto de investigación. De los cien mil docentes universitarios treinta mil son docentes-investigadores, y los setenta mil restantes son docentes-no investigadores, sin obligación alguna de investigar. Es decir, se está alentando al setenta por ciento (70%) de la docencia universitaria del país a la holgazanería académica, a concurrir a clase para sólo repetir incansable y burocráticamente la misma monserga, aunque tenga como posibilidad futura individual la de pasar a participar de la carrera de docente-investigador. Es decir como docente-no investigador integra una suerte de lista de espera.
 
Para mayor descalabro remuneratorio, de esos treinta mil docentes-investigadores, veinte mil cobran dedicación exclusiva en las universidades. En otras palabras, inventaron una categoría docente nueva y se olvidaron que un docente universitario por el solo hecho de ser docente está obligado a investigar (aunque cobre solo una dedicación simple).
El hecho de fragmentarlos e inventar una categoría de docente-investigador no los hace investigadores, porque muchos de estos treinta mil docentes, inventaron proyectos, dibujaron planes de investigación y se empezaron a disputar las categorías y los becarios. Esta carrera de docente investigador, una suerte de rally académico,  tiene cinco estamentos: “1”, ”2”, “3”, “4”, y “5”; y el que los evalúa y categoriza es un organismo externo estatal argentino: la CONEAU, dependientedel Ministerio de Educación, violentando así la autonomía universitaria.183 Es entonces que, los docentes-investigadores están ansiosos por ascender de categoría, llenando formularios, y reclutando becarios, para cobrar este estipendio o sobresueldo que se denomina incentivo, y que no es más que un aliciente de cuasi-mercado.184 Sin embargo, quienes están categorizados con el nivel “5” no cobran adicional alguno, y por el sólo hecho de participar de esta evaluación integran una suerte de purgatorio académico o Lista de Espera, conjuntamente con la inmensa masa de los docentes-no investigadores, quienes tienen también la posibilidad de aspirar a ser docentes-investigadores.
Y entre los Investigadores incentivados y exclusivos que son veinte mil, se encuentran también los que están en el CONICET, que son alrededor de trece mil, entre Investigadores y Becarios. Es decir, veinte mil docentes investigadores de dedicación exclusiva así como incentivados, de los cuales más de la mitad son a su vez investigadores del CONICET, donde hacen carrera como Investigador, y muchos buena letra para que sus Informes Periódicos sean aprobados y puedan ascender en la carrera, y para que el Directorio del CONICET les pueda autorizar por fuera de la dedicación exclusiva, a la cual están obligados, ejercer además una Asesoría o Consultoría. Entonces, en la carrera de acumular privilegios, registrarse en la Lista de Espera o purgatorio académico y encolumnarse en la nomenklatura oficial, además de ser profesores titulares y regulares, de ser incentivados por la SPU, de ser promovidos en el CONICET, y de ejercer Asesorías y Consultorías, aspiran a su vez tener un subsidio de la Agencia, la “quinta pata del privilegio”. Sería bueno saber entonces ¿cuando estos docentes-investigadores, luego de llenar formularios correspondientes a cinco (5) organismos distintos, han de contar con el tiempo suficiente para investigar?
 
II.- Secuelas del burocratismo nomenklado en el aparato científico-educativo (1996-2010)
 
Una vez analizados los mecanismos gerenciales del burocratismo nomenklado (manipulaciones, articulaciones, oscuridades, tergiversaciones) habremos de analizar sus múltiples secuelas:
a) Pactismos y calesitas contra la autonomía universitaria;
b) Menosprecio por la división de poderes;
c) Abuso discriminatorio;
d) Abandono de estrategias de estado;
 e) Quebrantamiento de las autarquías institucionales;185
 
Entre sus secuelas, amén de las referidas en la sección titulada “Fase de deserción moral”, nos encontramos también con las inconductas de sus principales gerentes. El ex Secretario de CyT, actual Rector de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) [merced a su socio el senador Pichetto], y vocal del Consejo Directivo de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) Lic. Juan Carlos Del Bello (esposo de la Ingeniera Química Marta Edith Borda, Directora de la Agencia-FONTAR, que entonces administraba un préstamo paralelo multimillonario en dólares procedente del BID), pudo haber incurrido en varias inconductas, que fueron y son la antesala de hipotéticas figuras penales:
 
a) Pactismos históricos y carrousseles del poder contra la autonomía universitaria
 
La discusión acerca del enervamiento de la autonomía universitaria por factores económicos extra-universitarios y extra-nacionales es de vieja data. En oportunidad de una Mesa Redonda ocurrida en el cierre del Ciclo “Ciencia y Subdesarrollo” celebrado en la Facultad de Exactas sita en la Manzana de la Luces en 1963, el matemático Oscar Varsavsky defendió las subvenciones a la investigación científica por parte de las Fundaciones extranjeras contra la posición que tenían el Decano de Exactas Rolando García y el asesor pedagógico de dicha Facultad León Rozitchner (posteriormente, en 1969, en su libro Ciencia, Política y Cientificismo Varsavsky cambió de opinión y se opuso a las subvenciones extranjeras).186 Estas subvenciones de la Fundación Ford se materializaron en Chile un año después con el proyecto de marginalidad, con participación de sociólogos argentinos (Nun, Murmis, Marín), así como el Proyecto Camelot, denunciados en 1964 por un numeroso grupo de sociólogos liberales y más luego por quienes constituyeron las denominadas “cátedras nacionales”, bajo la acusación de “tener el objetivo de estudiar poblaciones marginales para diseñar tácticas de contrainsurgencia”.
 
Una discusión semejante, aunque con protagonistas distintos y sobre temas urticantes (que si bien son menos puntuales no por ello son menos trascendentes pues tienen una etiología sistémica), vino a cuento treinta (30) años después --cuando ya la penetración imperialista y la lucha armada dejaron de estar en agenda-- con las políticas desplegadas a instancias de la globalización neo-liberal por el Secretario de CyT de la segunda presidencia de Menem Juan Carlos del Bello. En principio, el Secretario o gerente Del Bello habría ocultado a la opinión pública universitaria el arsenal teórico sobre el cual se fundaron sus reformas (referidos a las políticas denominadas Nueva Gestión Pública y economía del conocimiento), y en base a la cual se violó la autonomía universitaria, al adoptar tres (3) medidas escandalosamente críticas:
I) imponer la categoría de los “docentes-investigadores”, y la política de incentivos y categorizaciones para los mismos (SPU);
II) descentralizar la educación superior fomentando universidades en los conurbanos que eluden los preceptos de la autonomía y que acatan las exigencias de la CONEAU;
y III) manejar forzadas acreditaciones para los programas arancelados de maestría y doctorado (de las universidades públicas y privadas)bajo la administración de la CONEAU (con excepción de la UBA que impugnó la Ley de Educación Superior y por cierto a la propia CONEAU).
 
Decíamos en un trabajo previo que las universidades del interior, actores y testigos de este drama, se encuentran bajo la contracción monopólica de los subsidios de investigación y de los presupuestos universitarios, y bajo una fuerte presión para integrar la nomenklatura oficial. Para probar ello, hemos de incursionar en tres tópicos suficientemente ilustrativos, que son: i) las extorsiones clandestinas, ii) el mutismo forzoso, y iii) el carroussel programdo.
 
i) Extorsiones clandestinas;
En las universidades del conurbano, tienen o tuvieron su sede académica y lugar de trabajo conocidos intelectuales. En la Universidad Nacional de General Sarmiento se registra la presencia de los docentes Murmis, y Rinesi; en la U. N de Quilmes Altamirano, Myers, Gorelik, Terán, y Palti; en la U. N de Tres de Febrero Amaral, Plotkin, Gras, Feierstein, Picotti, y Fernández Lamarra; y en la U. N de San Martín Sabato, Romero, Burucúa, Aboy Carlés, Palacio, Vezzeti, Grimson, Guber, Wright, y Wilde.
Pero el enigma a desentrañar sería: ¿es cierto que todas las Universidades Nacionales están sujetas a una muda y clandestina extorsión político-presupuestaria controlada por la Secretaria de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación con el asesoramiento del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)? ¿son acaso las universidades más pequeñas vulnerables a estas prácticas extorsivas debido a la dimensión de sus presupuestos y a su escaso poder de movilización?187
ii) Mutismo forzoso;
El resultado de dichas prácticas extorsivas habría sido el silenciamiento o mutismo forzoso. Más aún ¿es posible que en dichas universidades sus autoridades les exijan a su cuerpo docente el silencio o “no sacar los pies del plato” bajo el pretexto de arriesgar la coparticipación en la torta presupuestaria? ¿podría llegar a tratarse de una extorsión que ha sido tácita y mansa y también consentida por quienes supuestamente deberían ser las víctimas, convertidas entonces en cómplices del silencio? Acusaciones difíciles de probar y constatar con pruebas palmarias, a menos que se presente un arrepentido o se penetre en el disco rígido de algún funcionario o se practiquen escuchas telefónicas, pero insoslayable sospechar si nos pusiéramos a evaluar la conducta pública desplegada en materia de críticas a las políticas oficiales por dichas supuestas víctimas, que para colmo de la hipocresía se muestran como progresistas.
Con el correr del tiempo muchas de dichas universidades del conurbano porteño comenzaron a crecer cuantitativamente y sus autoridades entraron a competir entre ellas como si se tratare de un tráfico de cortesanos por ver quien se engancha mejor con el poder político de turno, al extremo de crear sedes centrales y observatorios de educación superior y de políticas universitarias en la Capital Federal, para poder exhibirse, dictar cursos de pos-grado arancelados, estar cerca del poder e influir sobre cada sucesivo gobierno. Para ese mezquino y desleal propósito, la universidad más exitosa a partir del Menemismo fue en el conurbano la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), con un presupuesto de catorce (14) millones de dólares y bajo la conducción del Rector Julio Villar. Las otras Universidades, como la de Gral. Sarmiento, Lomas de Zamora, Tres de Febrero, Matanza o Lanús quedaron relegadas en materia de subsidios y pasaron a integrar la llamada “Lista de Espera” de la corrupción.188 
iii) Carroussel programado;
Para lograr encaramarse en la hegemonía del conurbano universitario, durante el Peronismo Kirchnerista (2005), la UNSaM tuvo el privilegio que su entonces Rector Daniel Malcolm fuera designado Secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, reemplazando al gerente Juan Carlos Pugliese, quien era un funcionario de origen Radical, afincado en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), con asiento en Tandil. Posteriormente, la UNSaM creó el Observatorio de Educación Superior y Políticas Universitarias entre cuyos miembros del equipo profesional se encuentran los operadores Daniel Malcolm, Carlos Marquís y Juan Carlos Del Bello, lo cual constituye toda una definición partidaria de política universitaria y científica. Más luego, la UNSaM designó como Director de Área Curricular y como Consejero de Escuela, representante del Claustro Docente, al Lic. Jorge Luis Steinman.
En una típica operación de carroussel programado, durante la segunda etapa del Kirchnerismo, la UNSaM se conformó con que el Lic. Steinman ocupara un escalón inmediatamente inferior al que detentó Malcolm en la jerarquía ministerial: la Dirección Nacional de Gestión Universitaria, que opera bajo la conducción de la mencionada Secretaría de Políticas Universitarias, luego a cargo del médico veterinario Alberto Ricardo Dibbern, aparentemente un Radical-K. Fue en ese período de la gestión del Lic. Steinman en la Dirección Nacional que la UNSaM pasó a liderar, en el conurbano, la cantidad de subsidios recibidos desde la Agencia. En efecto, en dicho período la UNSaM totalizó casi una treintena de subsidios por un monto total estimado en más de cinco millones de pesos. Entre ellos, se subsidió justamente a quien lidera las políticas privatistas y banco-mundialistas en la educación y la ciencia argentina el físico-historiador Diego Hurtado de Mendoza, autor de un reciente libro titulado “La Ciencia Argentina”. (ver reseña crítica al libro de Diego Hurtado).189 
Es muy posible entonces que una vez superado el Kirchnerismo, y gatopardismo mediante, alguna otra universidad del conurbano logre copar la parada y adueñarse del presupuesto y los subsidios. Pero lo que sí es indubitable es que mientras subsista la discrecionalidad en el reparto de los recursos públicos el miedo, el silencio y la sospecha de una extorsión consentida continuarán.
b) Menosprecio por la división de poderes
 
La usurpación de funciones al parlamento por parte del PEN no es para nada algo inocente. Al BID, al Banco Mundial, y a sus personeros le interesan sobremanera que el destino de sus subsidios no pase por el control legislativo.
 
El PEN yel gerente Del Bello se burlaron de la división de poderes y del Congreso, pues por provenir la financiación de los fondos de un ingente crédito externo (BID), las partidas presupuestarias las venía asignando el PEN, primero al Fondo para el Mejoramiento de la Calidad Universitaria (FOMEC), dependiente en ese entonces del CONICET; y luego a la Agencia o ANPCYT, usurpando doblemente el poder legislador del Parlamento (potestad de aprobación y distribución de fondos).190Dichas partidas también se asignaron a la Red de Interconexión Universitaria (RIU) y al Sistema de Información Universitaria (SIU).
 
c) Abuso discriminatorio;
 
En esa misma tónica enderezada a fortalecer su versión de la nomenklatura, el Directorio del CONICET, con la venia del Secretario Del Bello,pero fundado en una reglamentación que aparentemente se remonta a la gestión del Radicalismo-Alfonsinista, forzó centenares de autorizaciones de asesorías o consultorías (atentatorias de la dedicación exclusiva) y discriminó numerosos contratos para los investigadores jubilados, lo que fue denunciado en 2002 sin que la sustanciación del sumario fuera consumada.191 
 
d) Abandono de estrategias de estado;
 
Mucho más grave, las autoridades ministeriales continuando las estrategias del burocratismo autoritario desertaron de una política educativa de estado (ciudades universitarias) enderezada a oxigenar e incentivar las vocaciones universitarias en detrimento de una educación monopolizada por las profesiones tradicionales y sus respectivos colegios profesionales.Para ello, dicha política de estadose propuso combatir la dispersión geográfica y urbanística de las unidades académicas de cada universidad nacional, la que se había iniciado embrionariamente durante la gestión presidencial del Radicalismo Intransigente (1958-62). Esta política de estado fue muy pronto abandonada so pretexto de existir peligros de seguridad interiorencarnados enla tesis foquista del potencial insurreccional del estudiantado universitario, fomentada por la Doctrina de la Seguridad Nacional.192  
 
En esa tarea tardíamente reparadora, el Gobierno debería haber declarado a una determinada área o eje urbano (con notoria acumulación académica originaria) de interés estratégico nacional (sujeta a expropiación) y alentar en la misma el acondicionamiento de toda una infraestructura electrónica, vehicular, peatonal y cultural (librerías, galerías, ciber-cafés, teatros, cines, exposiciones), tal como existe en todas las principales capitales del mundo (París, Londres, Nueva York), e incluso en las de Santiago y Concepción, en Chile, la de San Pablo en Brasil, y en algunas de nuestro propio interior (Córdoba, Cuyo y Tucumán), sin que ello signifique otra obra faraónica marginada del casco urbano, y que sea susceptible de volver a instalar a dicha universidad a la cabeza de la cultura Latinoamericana.
 
y e) Quebrantamiento de las autarquías institucionales
 
Violando la autarquía institucional del CONICET, y sembrando de incertidumbre a la comunidad científica, la gestión Del Bello despidió abruptamente al funcionario más relevante del sistema (Presidente del CONICET Enrico Stefani) aduciendo para ello motivos falsos. Stefani no cuestionaba la existencia de la Agencia sino el tráfico de influencias y el conflicto de intereses (de juez y parte) que en ese momento se suscitaban internamente entre los Directores de los Institutos del propio CONICET (que eran y son más de un centenar) y los integrantes de la Junta de Calificaciones del mismo (este último responsable de las promociones y/o congelamientos de los investigadores de dichos institutos).193
 
 
Cuarta parte:
 
Ciencia, arte y educación en la sima del infierno burocrático.
 
Debemos concluir que el estudio de los regímenes civiles y militares en el campo de la ciencia y la formación de burocratismos nomenklados rinde fruto cuando es analizado en su integridad.Tal como se sostiene en la introducción, este estudio rinde fruto por cuanto es analizado en perspectiva con los regímenes civiles que precedieron y que prosiguieron al funesto golpe de estado de 1966. En el caso específico de la ciencia argentina, este análisis diacrónico ha permitido vislumbrar cambios paradigmáticos al forjarse la caída del entonces conocido como Radicalismo del Pueblo y producirse la luctuosa “noche de los bastones largos” (1966), y casi veinte (20) años más tarde gestarse la revelación del genocidio practicado en campos de exterminio (ESMA), la derrota militar argentina en Malvinas y el triunfo electoral del Radicalismo Alfonsinista en 1983. Asimismo, el cambio inaugurado en la segunda etapa del Peronismo Menemista (1994-1999) deja vislumbrar también otro cambio paradigmático, fatalmente nocivo, cuya extensa vigencia se ha prolongado hasta la misma actualidad.
 
a) Estado fallido
 
Las derivaciones negativas en la situación del paradigma y el modelo de burocratismo nomenklado impuesto por el Peronismo Menemista, y consentido y continuado por el Radicalismo Aliancista y los Peronismos Duhaldista y Kirchnerista, se aproxima a la de un estado fallido, fruto de políticas enlatadas gestadas por funcionarios de organismos internacionales (Banco Mundial y BID) y gerenciados por sus voceros locales, cuyos autores centrales y sus mentores intelectuales creen que es posible transferir fructíferamente los modelos que fueron exitosos en la transformación de la administración pública de los países centrales (fundados en las teorías del Nuevo Institucionalismo y este último a su vez en las corrientes derivadas del funcionalismo Parsoniano y sus interpretaciones Paretianas) a la gestión de su administración científico-educativa, y que además es factible exportar esos modelos de los países desarrollados a los países en desarrollo.
 
b) CONADEP de la corrupción
 
Paradójicamente, los cómplices o gerentes vernáculos de dichos modelos se aprovechan de los mismos y del prestigio académico cosechado para montar sus propios nichos de poder y sus casamatas de inmunidad e impunidad académicas, que bien merecerían pasar a ser investigados por una CONADEP de la Corrupción (ver la réplica a un artículo periodístico de Beatriz Sarlo).194 Los hechos denunciados judicialmente son muy graves, pues la corrupción estaría vaciando de sentido las inversiones, los endeudamientos, los presupuestos públicos y el sistema de evaluaciones y acreditaciones, en materia de investigación y desarrollo, tal como los practicados por la Agencia-ANPCYT con los mil millones de dólares del BID, gastado en trece (13) años, algo así como cien millones de dólares anuales; o por el CONICET con diversas universidades y centros de investigación del país y del mundo con un presupuesto de 200 millones de dólares anuales; o por la CONEAU con múltiples evaluaciones y acreditaciones, cuyos ingentes costos se ignoran.
 
Es pues, en estos gerentes vernáculos, adaptadores de los postulados doctrinarios conservadores que ocultamente se ciernen sobre la cultura universal y sobre la gestión pública de los estados nacionales, y también sobre la administración científico-educativa de esos mismos estados, donde debemos centrar nuestro análisis retrospectivo. Este abrumador y desolador cuadro, que premia y asciende a sus aduladores y paniaguados, y que por el contrario se ceba en aquellos a quienes el sistema estigmatiza como chivos expiatorios, intimida a la comunidad intelectual, la expulsa a una deserción y un ostracismo que aumenta la brecha con los países centrales, o la incita a refugiarse en patologías o pautas de conducta violatorias de los códigos académicos, legales y morales.
 
c) Morales de frontera
 
Entre esas patologías o morales de frontera rigen la intriga, el chisme, el secretismo, el soborno, la extorsión y el chantaje; y el buscar seguridad y protección en trenzas, roscas y camarillas, que le permitan sobrevivir y compartir los eventuales botines de guerra bajo los eufemismos de incentivos, premios, becas, subsidios y asesorías o consultorías, así como lo parapetan cual si fueran casamatas o búnquers, contra la indiferencia, la discriminación, la postergación y la represalia. Y entre los botines de guerra se encuentra también la apropiación privada de descubrimientos que fueron financiados por organismos públicos (venta privada de patentes). Toda la libido intelectual estaría entonces focalizada en “hacerse amigo del juez”, en reforzar y consolidar identidades de tipo clánico, y en concertar vínculos insanos como el compadrazgo, el tráfico de influencias y la coalición en camarillas o logias, con las que poder disputar con éxito las diferentes instancias de poder académico, científico y cultural (elecciones de claustro, integración de comisiones asesoras de organismos académicos y comités evaluadores de editoriales públicas y privadas, constitución de jurados y referatos, organización de congresos, coloquios, simposios y mesas redondas, etc.).
 
Es todo este entramado el que debe ser oxigenado, mediante el único método hasta hoy conocido, que consiste en la publicidad de los actos de gobierno, la periodicidad en los cargos, el pleno derecho de defensa incluido el derecho procedimental de recusación, y la participación democrática en todas las instancias de poder académico y científico con pleno respeto de las minorías.
 
 
Conclusión
 
El examen de la actividad educativa y científica argentina ha sido abordado en este trabajo desde una perspectiva amplia cuya plataforma tiene su asiento en la sociedad argentina. A partir de allí hemos tomado en cuenta, de manera muy especial, la trama sociopolítica y las conexiones de los dispositivos instituyentes, con arreglo a los cuales se han fijado los agregados, los programas y las direcciones a las que se orientaron, en cada caso, instrumentaciones y resultados.
 
La reconstrucción de la trama histórica en la que se articulan las sucesivas etapas y procesos educativos y científicos en la Argentina parte de un marco teórico complejo en el que se combina el examen de las interacciones, las tramas organizativas y los contenidos programáticos, en los que se deposita el acervo cuyo capital simbólico sirve de respaldo y garantía de las determinaciones instrumentales descriptas en detalle.
 
En el centro de nuestro exámen se pone de manifiesto el núcleo duro del cambio de rumbo que ha servido de vector decisivo para desmantelar la educación pública argentina y subordinar la investigación científica a las pautas del New Public Management (NPM). En ese contexto la sociedad política ha sido reemplazada por la sociedad civil económica y esta ha convertido al mercado en el mecanismo asignador y en la guía con arreglo a la cual se diseña hoy en la Argentina la carta de navegación de la educación y la ciencia.
 
Este análisis nos ha obligado a remontar el estudio de su trama para desentrañar su genealogía teórica y epistemológica que se localiza en un escenario de crucial cambio en los patrones y en la agenda misma del pensamiento político de mediados del siglo XX. Este peculiar y complejo cambio ha tenido como escenario privilegiado al mundo cultural estadounidense en donde se produjo entre los años 1942 y 1956 la completa ruptura entre las tradicionales concepciones filosóficas de la política y la nueva y emergente ciencia política empirista, que forja su programa y su plataforma operativa en el terreno de la sociedad civil económica como escenario de relevo. Este crucial cambio, que significa una verdadera colación de la política dentro de la economía de mercado, ha sido posible al universalizar y poner al servicio del examen de las pujas de mando y obediencia el supuesto teórico del Óptimo de Pareto por medio del teorema de la imposibilidad de una función de bienestar social, más conocido como el Teorema de Arrow.
 
A partir de este proceso demarcativo los nuevos abordajes y estudios de la política, por obra de las sucesivas contribuciones de Schumpeter, Arrow, Dahl y Lindblom, han encontrado un eficaz cauce operativo que ha operado una verdadera revolución Copernicana en el estudio de la política. Este estudio ha estado orientado a garantizar el equilibrio adaptativo en las relaciones de mando y obediencia y en las aplicaciones prácticas de esas determinaciones a través de los programas y directivas de los organismos internacionales que son sus ejecutores. Nuestro examen genealógico ha rastreado desde su momento formativo hasta la secuencia de este giro Copernicano, que ha llevado al Nuevo Institucionalismo, al New Public Management, a la Knowledge Economy y a la actual Gobernanza.
 
La identificación del proceso y el desmonte del desagregado de rasgos operativos y de resultados institucionales han tratado de ser objetivos y sus análisis han respetado los patrones de razonabilidad y estricto control heurístico. Al desentrañar el ocultamiento de los marcos teóricos que llevaron a los regímenes burocráticos científico-educativos desde los modelos comunitarios y democráticos hacia los modelos autoritarios y nomenklados tratamos de poner en evidencia la disfuncionalidad del orden educativo establecido mostrando, al mismo tiempo, que es posible una crítica política que no dependa de marcos ideológicos ni que sea tributaria de opciones partidistas.
 
 
Sin embargo, el problema como tal es un asunto de interés ciudadano y su desagregado temático tiene un carácter estrictamente político porque hace a las determinaciones que importan para la formación de individuos responsables y, de ello se sigue que cualquier mejoramiento de la sociedad tiene en la educación de sus ciudadanos su plataforma de direccionamiento básico, de manera que el cauce que se elija condicionará el objetivo al que oriente su conglomerado interactivo. Pero, tampoco puede pasarse por alto el aspecto formal y especializado de las particularidades de la agenda científica y educativa que tienen que ser examinados en su propio contexto y con las herramientas intelectuales de su materia. Concientes de esta doble faz de nuestro asunto hemos encuadrado el desarrollo del tema buscando siempre que ambos andariveles converjan en la inspección de detalle.
 
El examen del burocratismo nomenklado ha puesto al descubierto la pérdida del objetivo educativo y ha revelado el creciente predominio de una nueva modalidad de gestión que desmantela el orden público y subordina la acción de la sociedad política a los métodos de gerenciamiento originados en la economía de mercado que, a su vez, transforma a la educación y a la ciencia en bienes transables manejados por gerentes y operadores en puja dentro de un marco de oferta de bienes y servicios, cuyos destinatarios no son mas que eventuales clientes consumidores.
 
El rol que la ciencia política empirista ha cumplido en este singular cambio de dirección de la educación y de la ciencia ha sido suficientemente explicado y no vamos a repetir aquí lo que ya se ha expuesto más arriba. No obstante, se impone enfatizar el hecho de que tanto la educación como la ciencia han sufrido en Argentina un fenomenal vaciamiento muy semejante al desmantelamiento del estado ejecutado en la década de los noventa; y que el largo y accidentado proceso que conduce al actual statu quo, desarrollado en sucesivas etapas de creciente perversidad, parece haber consumado sus propósitos.
 
Pero más que esa consumación, sorprende con estupor la ausencia completa de debate de esta tremenda tragedia cuyo resultado está, por otra parte, completamente a la vista. Quizá haya en algunos una conveniente complicidad por las ventajas que obtienen y quizá también haya ignorancia o, incluso, desdén por lo que no presenta un rédito inmediato que sirva para arrimar clientela política a esos desinteresados dirigentes que cargan con la responsabilidad de hablar por la sociedad.
 
Pero aún en ese caso es evidente que los estratos dirigentes, políticos o de cualquier otra índole, no forman toda la sociedad, y ni siquiera son los más relevantes. La sociedad misma es siempre más importante y más extensa, y existen muchos interesados en su propio destino y en el destino de la propia sociedad, y seguramente muchos de ellos esperan con ansiedad que se abra de una vez por todas este debate, y en esos eventuales interlocutores debemos poner la esperanza y el excedente de confianza que justifique y sostenga este trabajo.
 
 
 
 
 
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NOTAS
 
1.- Sobre el New Public Management o Nueva Gestión Pública (NGP) ver Aguilar Villanueva, 2006. Con el NPM se conecta toda una gama de tendencias asociadas a la llamada economía del conocimiento y un no menos extenso desagregado de consensos y programas de los organismos internacionales entre los que sobresalen los Acuerdos Comerciales Globales (GATS), y la extensión de las normas ISO a los sectores públicos y educacionales al que no es ajeno el Proceso de Bolonia que ha uniformizado las credenciales, las equivalencias y los créditos en la educación superior europea. Por otra parte, la misma neutralidad científica de que hace gala el NPM de cara a los resultados desbastadores en el terreno de la ciencia y de la educación que se advierte, a lo largo de la primera década del nuevo milenio, impresiona como un decidido ejercicio de simulación, más allá de cualquier escrúpulo que presentan las declaraciones de principio de sus voceros acerca de la expectativas de mejoramiento social invocadas.
 
2.- sobre el GATS, ver Rodríguez Gómez, 2002; Didou Aupetit, 2005, cap.IV; y Verger, 2009; sobre el Proceso de Bolonia, ver Robertson, 2008a; y para la implementación de sistemas de créditos en Argentina, ver Restrepo Abondano, 2009.
 
3.- En el terreno de la educación y de la ciencia la penetración de pautas y pujas vicarias de la mano invisible del mercado ha generado una compleja interacción recíproca que, en los últimos diez años, ha dado forma a un nuevo espacio temático cuya agenda, actualmente en intensa controversia, define su especialidad bajo la emblemática titulación de economía del conocimiento. Para la relación entre educación y economía del conocimiento, ver Lorenz, 2006; y Robertson, Bonal y Dale, 2009, 209. Asimismo, para el credencialismo, que forma parte de esta nueva temática, ver Collins, 1979; y sobre el profesionalismo, también relacionado con esa nueva agenda, ver Murphy, 1983; Friedson, 1986; y Riquelme y Langer, 2008, I, 547-548.
 
4.- Si bien el comercio mundial no es mas que un fenómeno resultante dentro del escenario económico la ingente multiplicación de organismos, consensos y programas de disciplinamiento social que el mismo genera impone una especial atención, debido a la activa y persistente tarea de sus principales agentes operadores con alcance institucional e influencia normativa (Banco Mundial, BID, FMI, OMC, OCDE, GATS, etc.).
 
5.- En la terminología de Alexander Kojève, que sigue a Hegel, este fenómeno que algunos equiparan con la globalización, se caracteriza como Estado Homogéneo Universal (EHU). Desde ya estos conceptos no son equivalentes porque la globalización remite a un escenario de relaciones planetarias entre sociedades y culturas en tanto que el EHU se refiere a la uniformidad institucional que subyace como matriz de trato. 
 
6.- La educación ha sido, en este marco, literalmente desarticulada al erosionar su condición de bien público no transable. Cf.: Robertson, Bonal y Dale, 2009, 221.Sin embargo, Betancur (1995) ha observado que en realidad el rol neutro de “guardián” no fue tal, sino que, por el contrario, se trató de una verdadera “política activa de intervención” (Toscano, 2005, 345, nota 3).
 
7.- Sobre este punto ver el artículo de Jeffrey Sachs publicado en el periódico El Pais de España el 4 de octubre de 2008 titulado:La amenaza antiintelectual estadounidense. En la Web se lo puede leer en http://www.elpais.com/articulo/opinion/amenaza/antiintelectual/estadounidense/elppgl/20081004elpepiopi_4/Tes. Sobre la universidad anti-intelectual ver: http://www.80grados.net/2010/11/la-universidad-anti-intelectual.
 
8.- sobre la teoría de los campos, ver Salcedo Megales, 2006, 171-179; Lahire, 2005, 29-70; y Fabiani, 2005, 91-110.
 
9.- Heidegger en su trágico Discurso del Rectorado pronunciado en 1933 (síntesis política de Ser y Tiempo, 1927; y de ¿Que es Metafísica?, 1929) formuló el interrogante acerca de si se tenía el saber necesario para cumplir la misión espiritual de la universidad, ver Heidegger, Martín (1933) Discurso del Rectorado, citado en Lacoue-Labarthe, 1981, 2010, 151-196.
 
10.- Se trata de la educacionista Graciela Riquelme (2008) --al frente de un proyecto de investigación interdisciplinario e inter-universitario en red-- quien fundada en Cano (1985), Halperin Donghi (2002) y Buchbinder (2005) periodizó la historia de la educación superior argentina, ver Riquelme, 2008, I, 77, nota 2.
 
11.- El cuadro aquí desagregado en cuatro burocratismosse apoya en una importante diversidad de fuentes de las que hemos tomado y reformulado caracterizaciones puntuales. La noción de burocracia tiene en la sociología política una larga historia bien examinada en varios artículos de la obra colectiva editada por Oscar Ozslak, Teoría de la Burocracia Estatal (Buenos Aires: Ed. Paidós, 1985). El abordaje clásico tiene como inevitable referencia el desarrollo del nexo entre dominación, legitimidad y funcionariado, originado en la obra de Max Weber, y de ella procede el examen del mandarinato intelectual alemán hecho por Ringer (1969), que nos ha servido para encuadrar el conglomerado cultural que emerge con la Generación del 80 el cual articula el primer conjunto orgánico del agregado intelectual argentino. Apoyados luego en los trabajos de Pateman (1970), hemos reconstruido otra modalidad que caracterizamos como burocratismo comunitario de sesgo liberal, democrático y con un fuerte anclaje en la responsabilidad pública y en una expectativa de mejoramiento social por obra del conocimiento y del desarrollo de la ciencia representada por la generación que trató de crear en Argentina entre 1958 y 1966 una nueva opción educativa. Finalmente, hemos tomado de la tradición crítica desencantada por la transformación totalitaria del socialismo la noción de nomenklatura (Voslensky, 1984), que nos ha permitido reordenar el cuadro ulterior del campo educativo y científico argentino. La formulación resultante, aunque debe mucho a estos autores, tiene su propio desarrollo teórico. Esta diferencia es patente en las páginas que siguen, de manera que no parece necesario, en cada caso mostrar las variaciones de detalle. En todo caso el lector informado podrá juzgar fácilmente acerca de esas eventuales diferencias.
 
12.- Vid: Bourdieu, 2005.
 
13.- Sobre las teorías competitivas, elitistas o procedimentales de la democracia, ver Pateman, 1970; y Fernández y Foxley, 1976. Sobre las teorías del cambio institucional, ver March & Olsen, 1989; Mouritsen, 1994;Weintraub, 1997; Peters, 2003;y Sigman, 2010.
 
14.- Esa extensa red comprende no solo la burocracia oficial del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación y la de sus organismos dependientes sino también los cuadros directivos de los organismos autónomos (ANPCYT, Universidades Nacionales, Conicet, INTA. INTI, CNEA, CONEAU). Por cierto, muchos organismos privados de educación e investigación también participan de esta singular red de influencias y beneficios. Incluso una significativa porción del plantel de docentes investigadores categorizados bajo el régimen del Decreto 2427/93 del PEN forman parte de esa red que se reparte subsidios y asegura promociones no sujetas a un régimen de control y evaluación objetivo. El examen de detalle de todo esto figura en la segunda parte del presente libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina que antes ya había sido expuesta en Saguier, 2010.
 
15.- Sobre el conflicto estudiantil “Laica-Libre”, ver Díaz de Guijarro, 2010, 39-43.
 
16.- Aquí conviene tener muy presente el ciclo Ciencia y Subdesarrollo celebrado en la Facultad de Exactas de la UBA en la Manzana de las Luces entre agosto de 1963 y mayo de 1964, impulsado por Rolando García, decano de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y vicepresidente del CONICET, quien contrató como asesor de pedagogía de esa facultad a León Rozitchner, quien en tal carácter organizó dicho ciclo, al cual fue invitado el geólogo y Secretario General de la UBA Arístides Romero, el sociólogo Enrique Oteiza y el paleontólogo Osvaldo Alfredo Reig y muchos otros profesores de ciencias físicas, biológicas y humanas. Hubo una presentación de carácter general y "filosófica" de Rozitchner, para plantear y problematizar la relación entre el subdesarrollo y la actividad científica. Luego cada especialista invitado trataba de pensar la relación de su actividad científica y el subdesarrollo al cual estaba sometido, y el cierre lo dio una mesa redonda donde discutieron Rolando García, Oscar Varsavsky y Rozitchner. En ese cierre Varsavsky defendió las subvenciones a la investigación científica por parte de las Fundaciones norteamericanas (e.g. Fundación Ford) contra la posición contraria que tenían Rolando García y Rozitchner (Posteriormente Varsavsky cambió de opinión y se opuso a las subvenciones extranjeras). Finalmente, aprovechando un viaje de Rolando García al extranjero los consejeros de derecha de Exactas, con el beneplácito del vice-decano Manuel Sadovsky y el apoyo de la representación estudiantil reformista, dieron por finalizado el contrato de Rozitchner (comunicación personal vía mail de León Rozitchner). De este trascendental evento académico, en donde se puede rastrear el origen de la “noche de los bastones largos”, no hemos podido encontrar rastro alguno en los diarios y revistas de época (e.g.: Primera Plana) ni en los libros sobre historia cultural que tratan dicho período, quedando aún por investigar los libros de actas del Consejo Directivo de la Facultad de Exactas.
 
17.- ver Macciocchi, 1980; y Phelan, 1990, 41.
 
18.- Sobre la autonomía de los campos, ver Lahire, 2005, 62; y Fabiani, 2005, 105.
 
19.- Para los Informes de auto-evaluación y evaluación externa, ver Selva Versino, 2007, 221-228.
 
20.- Entre los que cabe mencionar, entre otros, a los parlamentarios S. Cabanchik, y A. Gil Lozano, y al asesor Ignacio Llovet.
 
21.- Entre los allegados a los partidos políticos se contactó infructuosamente al Dr. Leocadio Vilamajó, asesor del senador Edgardo Morales; al Diputado Juan Carlos Morán de la Coalición Cívica, y a Walter Ceballos, asesor del Presidente del Comité Nacional de la UCR Ernesto Sanz. Y entre los dirigentes de la asociación docente de la CONADE Histórica se contactó también infructuosamente a su dirigente Néstor Correa.
 
22.- Ver críticas de Grüner, de Borón,etc.
 
23.- Comentada por Santiago Kovadloff (vid referencia en la nota siguiente).
 
 
25.- Algunos links son más extensos y para activarlos deben ser copiados y pegados en el casillero superior donde se encuentra el protocolo de transferencia de hipertexto.
 
26.- La noción de campo de pensamiento que aquí utilizamos es deudora de la teoría del campo de Pierre Bourdieu que, a los fines de nuestra investigación, la consideramos una plataforma más acotada que el concepto de paradigmas desarrollado por Thomas S. Kuhn y, por cierto, más útil para ordenar los fenómenos sociales y los correlativos productos del pensamiento (ver: Raisons pratiques. París, ed. Seuil, coll. Points, 1996, pag. 21 [trad. cast. de Thomas Kauf: Razones prácticas. Barcelona, ed. Anagrama, 1997, pag. 16-17] y tambien: Méditations pascaliennes. Paris, Editions du Seuil, 1997 [trad. cast. de Thomas Kauf: Meditaciones pascalianas. Barcelona, ed. Anagrama, 1999]). Pero no está demás aclarar que nuestro concepto de campo de pensamiento, se aparta de la idea original de Bourdieu porque remite a un escenario de interacciones entre individuos ocupados en tareas estrictamente intelectuales y sujetos a pautas de trabajo que forjan cauces para sus específicos saberes. Hemos observado que estos mismos saberes, al transformarse en programas instrumentales, dan lugar a rutinas y normas utilizadas por las elites tributarias que administran las extensiones operativas de aquellas disciplinas exclusivamente intelectuales en beneficio del poder dominante. Desde ya, todo el desarrollo argumentativo del trabajo se presenta como una especie de obra abierta en la que la investigación y la ordenación de los hechos constituye el elemento que moldea la teoría. La novedad misma en muchos puntos seguramente generará reparos que somos los primeros en reconocer. Fuera de todo eso esperamos que el trabajo, en su conjunto, sirva para abrir el debate sobre el estado actual y el futuro posible de la ciencia y de la educación en nuestro país y en América Latina. Por último conviene aquí también dejar en claro que el concepto de campo utilizado no tiene ninguna relación con la noción de campo desarrollada a fines de los años treinta del siglo pasado por Kurt Lewin en el ámbito de la psicología (ver: K. Lewin: Field theory in social science, New York, ed. Harper & Row, 1951). Para Lewin el campo tiene rango epistemológico y es heurístico, metodológico y analítico; nosotros, por el contrario, consideramos el campo como un escenario material de interacciones, valores y productos susceptible de registro empírico en el que esta ausente cualquier sesgo metodológico. 
 
27.- Modélica en ese sentido es la obra pionera de Joseph Schumpeter sobre la historia del análisis económico (J. A. Schumpeter: Historia del Análisis Económico, Barcelona, trad. cast. de Manuel Sacristán, ed. Ariel, 1971) que ha servido en cierto modo de referencia estándar para la historia de análisis sociológico editado por Tom Bottomore y Rober Nisbert (ver: T. Bottomore y R. Nisbest: Historia del Análisis Sociológico, Bs. As., trad. cast. de L. Wolfson, L. Espino y A. Bignani, ed. Amorrortu, 1988). 
 
28.- La Organización Munidal de Comercio (OMC) es una organización de carácter mundial que se fundó sobre la base del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y que incorporó en 2002 un Acuerdo General para el Comercio de Servicios (GATS) y un Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS).
 
29.- Ver acerca de esto el trabajo de Giulio Andreoti titulado Internet governance y sociedad de la información: problemas de sociopolítica en Latina, Revista de comunicación Social, año 10, n°062, Canarias, España, diciembre de 2007, en http://www.ull.es./publicaciones/latina/200703Andolfi_G.htm.
 
30.- En rigor, el cambio de orientación registra dos fechas cruciales, previas al fin de la segunda guerra mundial, que remiten a los años de publicación de dos obras de decisiva influencia en el cambio de frente del pensamiento sociopolítico del siglo XX. La primera corresponde al año 1937, fecha en la que se publica la primera edición de la obra de Talcott Parsons The Structure of Social Action: A Study in Social Theory with Special Reference to a Group of Recent European Writers (New Cork, McGraw-Hill Book Co., 1937, xiii + 837 pags). Esta obra contiene un extenso examen de la obra de Vilfredo Pareto cuyos presupuestos teóricos van a edificar la dimensión hard core o núcleo duro del sesgo hacia el mercado y la economía que va a dominar desde principios de 1950 la orientación empirista de la ciencia política de la que luego va a proceder la nueva institucionalización, el New Public Mangement y el actual desagregado de la governance incorporado como pauta rectora de la reforma y reducción del estado promovida por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la OCDM, el FMI y hasta la propia UNESCO (ver Marginson, 2000; Heyneman, 2003; Olssen, 2005; y Bashir, 2007). Si bien solo con la segunda edición de 1949 esta obra adquiere su singular efecto de demostración en el terreno de la ciencia política, ya con la primera edición se cumple acabadamente la colación de la obra de Pareto más allá del restringido ámbito de la economía. La otra obra es el famoso libro de Joseph Schumpeter titulado Capitalism, Socialism and Democracy y publicado en 1942 (New York-Londres, Harper co/Allen & Unwin., 1942) en el que se reformula en términos procedimentales la teoria de la democracia. 
 
31.- Esto es lo que en general se advierte en la mayoría de los críticos del NPM y ocurre lo mismo con las censuras ideológicas a la globalización (ver Robertson, 2008b). Del mismo modo se puede dar un acabado ejemplo de completa desorientación en toda la agobiante controversia en torno al fin de la historia que tiene como punto de partida una completa ignorancia tanto de la obra de Hegel como de la Koheve. Por cierto, la desorientación arranca del propio artículo de Francis Fukuyama que equipara el fin de la historia con el triunfo de la democracia liberal lo que transforma un arduo tema de filosofía política e histórica en un asunto fáctico acerca de sucesos y eventos positivos. Como los campos de pensamiento de Hegel y de Kojève nada tienen que ver con esto último poca duda cabe de que ha sido el propio Fukuyama el que ha introducido y desagregado una agenda equívoca y desorientadora. 
 
32.- Para el examen de la obra de Pareto cualquier abordaje tiene que partir de su monumental tratado de sociología del que hay una versión francesa corregida por el autor (V. Pareto: Traité de Sociologie Générale, edition française par Pierre Boven revue p´l´auter, Laussane-Paris, Librairie Payot, 1917-1919, vol 1 [1917]: I-LIV + pags 1-784; vol 2 [1919]: I-XII + 785-1.761 pags) que habría que completar con los artículos incluidos en Fati e Teoria (Florencia, Vallecchi editore, 1920). Talcott Parsons ha hecho un detallado examen de la obra de Pareto en su Estructura de la Acción Social  y Don Martindale ofrece una acotada sinopsis de su pensamiento en La Teoría Sociológica. Naturaleza y escuelas (Madrid, ed. Aguilar, 1979, pags 118-121[trad. cast. de F. Juarez Moreno de la original titulada The nature and types of sociological theory, Boston, ed. Houghton Mifflin co, 1960]). Para el optimo de Pareto y su influjo en la ciencia política empírica ver K. J. Arrow: Social Choice and Individual Values (New Cork, John Wiley and Sons, 1951), Robert A. Dahl: A Preface to Democratic Theory (Chicago, The University of Chicago Press, 1956) y William N. Nelson On justifying democracy (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1980 [hay traducción castellana: La justificación de la democracia, Barcelona, ed. Ariel, 1986]).
 
33.- Para el examen de la obra de Parsons en relación a lo que aquí se expone corresponde ante todo remitirse a su Estructura de la Acción Social (citada en la nota 17). Un acotado y objetivo resumen se puede leer en la obra de Don Martindale citada en la nota anterior. Ver también Buxton, 1987. Esta última obra no nos ha sido posible consultarla, pero estimamos que debíamos citarla dada la buena recepción que ha tenido en los foros electrónicos.
 
34.- Para el examen de la obra de Schumpeter, ver James, 1957, 88-93, y 513-530; Held, 1992, 199-204; y Sciacca, 1994, 150-152.
 
35.- Para el examen de la obra de Arrow en relación a lo que aquí se expone ver el capítulo IV de la obra de Nelson citada en la nota 19; y James, 1957, 564.
 
36.- Para el examen de la obra de Dahl en relación a lo que aquí se expone ver el capítulo VI de la obra de Nelson citada en la nota 19; y Held, 1992, 226-236.
 
37.- Para el examen de la obra de Lindblon en relación a lo que aquí se expone ver el capítulo VI de la obra de Nelson citada en la nota 19.
 
38.- En orden a la obra de Easton y, en relación a lo que aquí se expone, ver su compilación titulada Varieties of Political Theory(Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall, 1966). .
 
39.- Para el examen de la obra de Buchanan en relación a lo que aquí se expone ver el capítulo V de la obra de Nelson citada en la nota 19.
 
40.- Para el examen de la obra de Tullock en relación a lo que aquí se expone ver el capítulo V de la obra de Nelson citada en la nota 19.
 
41.- Ver: K. J. Arrow: Social Choice ya citado; y asimismo: A. K. Sen: Collective Choice and Social Welfare (San Francisco, ed. Holden Day, 1970).
 
42.- Este ajuste de cuentas que se lleva a cabo en el siglo XX no se limita al campo de las ciencias sociales y políticas. En Sabiduría e ilusiones de la filosofía (Barcelona, ed. Península, trad. cast. de F. J. Carrillo y M-C. Vidal, 1973 [la edición original parisina de Presses Universitaires de France es de 1965]) Jean Piaget hace un crudo relato de su conversión a la ciencia a partir de sus iniciales experiencias de 1911 que en la edad madura le han llevado a sostener el punto de vista que hoy es un estándar en la ciencia: la filosofía, de acuerdo con el gran nombre que recibió, constituye una “sabiduría” imprescindible a los seres racionales para coordinar las diversas actividades del hombre, pero que no alcanza un saber propiamente dicho, provisto de las garantías y de la forma de control que caracterizan lo que se llama “conocimiento” (op. cit, pag.5).
 
43.- A partir del famoso Consenso de Washington la secuela de programas de ajuste adaptativo es muy amplio y recurrente y su documentación asombrosamente explícita, continuamente perfeccionada y de extensa desagregación puntual. Para el Consenso de Washington ver Aguilar Villanueva, 2008: 48; para el Consenso OCDE ver Aguilar Villanueva, 2008: 184-189; para el Consenso de Santiago ver Aguilar Villanueva, 2008: 189-198; para el Consenso CLAP ver Aguilar Villanueva, 2008: 198-210; para el consenso de Santa Cruz ver Aguilar Villanueva, 2008: 210-218. Sobre los consensos, ver Onis y Senses, 2005.
 
44.- Para la justificación de la transformación del ciudadano en cliente ver Aguilar Villanueva, 2008: 167-168.
 
45.- Para The Federalist ver la edición de George W. Carey y James McClellan, Indianápolis, ed. Liberty Fund, 2001 (para la trad. cast. ver Hamilton, Madison, Jay: El Federalista o la Nueva Constitución, versión española de Gustavo R. Velasco, México, ed. FCE, 1943). Para la Carta 10 ver: David F. Epstein: The political theory of “The Federalist”, Chicago, University of Chicago Press, 1984 (para la version castellana: David F. Epstein: La Teoria Política de “El Federalista”, Bs. As., Grupo Editor Latinioamericano, 1987).
 
46.- Ver: Robert A. Dahl: A Preface to Democratic Theory (Chicago, The University of Chicago Press, 1956).
 
47.- Para su fundamentación epistemológica ver: Abrahan Kaplan: The conduct of inquiry (San Francisco, Chandler Publishing Company, 1964). Kaplan resume esa perspectiva teórica con una fórmula de alto valor sinóptico: The fact is, we need all we can get (op. cit, pag. 30).
 
48.- O sea lo que surge de la Carta 10 de El Federalista que es el principal cuerpo teórico de la moderna concepción de la democracia y que para la ciencia política empirista representa el más alto exponente moderno de lo que se ha dado en llamar la teoría tradicional o clásica de la democracia. 
 
49.- Tal como surge de la caracterización del equilibrio expuesta por Pareto en el párrafo 2067 de su Traité de Sociologie Générale. Ver Traité vol 2, pags. 1.308-1.309.
 
50.- De acuerdo al Teorema de Arrow. Para la explicación de su alcance ver Nelson, On justifying, cap. IV. La exactitud o inexactitud del Teorema de Arrow no es aquí objeto de examen porque lo que interesa a los fines de nuestra investigación es la conexión genealógica que conecta los fundamentos de la teoría con las extensiones de su práctica normalizadora en el NPM así como la localización de aquella fórmula que se constituye como uno de los principales componentes del capital simbólico de la ciencia política empírica y que toda la ulterior polémica, que se registra en detalle en el último capítulo de la edición de 1963 de Social Choice, demuestra que ha sido cuidadosamente preservado, al menos en su propio campo de pensamiento.
 
51.- En este punto la deuda con Arrow es reconocida de modo expreso y puntual por Dahl en la nota 2 del segundo capítulo del Prefacio a la teoria de la democracia.
 
52.- David Easton ofrece un breve y parcial aunque muy interesante relato de este ajuste de cuentas con las generalizaciones abstractas y el hiperfactualismo de la primera mitad del siglo XX en la introducción a su conocido compilado Varieties of Political Theory(Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall, 1966, pags. 1-14).
 
53.- Acerca de todo esto se puede ver un detallado examen en los capítulos III, IV, V y VI de la fundamental y ya citada obra de William N. Nelson On justifying democracy.
 
54.- Esto se advierte con mucha claridad en las obras de David Easton, Karl Deutsch, James M. Buchanan, Lester Tullock, Anatol Rapoport, James March o Herbert Simon, destacados estudiosos cuyas obras se levantan en el campo de pensamiento de la ciencia política empirista. Y muchos de ellos, que han entrado a la ciencia política por la puerta de la matriz de la economía de mercado, al parecer ignoran que, esa misma puerta, ha sido inicialmente abierta por Vilfredo Pareto con su teoría del equilibrio luego transformada en fórmula y, desde entonces, conocida como optimo de Pareto. Sin embargo algunos estudiosos como William N. Nelson no lo ignoran. De allí entonces la enorme relevancia de su ya citado libro On justifying democracy.
 
55.- Este curso se puede rastrear desde mediados del siglo XIX en las grandes empresas historiográficas que se inician con los dos tomos de la Histoire de la science politique dans ses rapports avec la moralede Paul Janet (edición definitiva publicada en París por Felix Alcan en 1872, hoy disponibles en pdf en Internet Archive) y que se conociera inicialmente en 1858 con el título de l'Histoire de la philosophie morale et politique dans l’antiquité et les temps modernes (París, Librairie Philosophique de Ladrange, 1858, dos volúmenes hoy disponibles en pdf en Google Books). La literatura desde entonces es tan enorme que quizá forma ya una disciplina autónoma aunque pueden reverenciarse algunas obras emblemáticas. Una de ellas es la Historia de la Teoría Política de George Sabine publicada inicialmente en 1937 y reiteradamente reeditada (New Cork, Holt, Rinehart and Wiston Inc., 1937) y otra más reciente es la Historia de la Filosofía Política dirigida por Leo Strauss y Joseph Cropsey y publicada inicialmente en 1963. 
 
56.- Para la relación entre acontecimientos, estructuras y tendencias en las democracias populares del bloque comunista es altamente ilustrativo el libro de François Feitjö Historia de las democracias populares (edición original francesa: Paris, Editions du Seuil, 1971 y trad.cast. Manuel Cuesta editado en Barcelona por Martinez Roca en 1971). Y para la crisis del movimiento comunista es indispensable: Fernando Claudin: La crisis del movimiento comunista. De la Komitern a la Komiform, París ediciones Ruedo Ibérico, 1970.
 
57.- Dentro de esa copiosa literatura encontramos no solo una incontable folleteria sino también obras de una desmedida pretensión intelectual como The Open Society and Its Enemiesde Karl R. Popper (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1945) o la Critique de la raison dialectique de Jean-Paul Sartre (París, ed. Gallimard, 1960). En este campo lo que hace falta es un estudio de detalle como el ejecutado por Bourdieu acerca de la novela en el siglo XIX. 
 
58.- Chicago, The University of Chicago Press, 1953. Para una evaluación de la plataforma de la filosofía política de Strauss ver: J. E. Meabe, Estudios sobre Tucídides, volumen 1, Corrientes, Moglia ediciones, 2009.
 
59.- Chicago, The University of Chicago Press, 1952. Uno de los mas curiosos impactos controversiales de esta extraordinaria obra se localiza en el pensamiento de Hans Kelsen, el artífice de la Teoría Pura del Derecho que le ha dedicado al examen puntual de la obra de Voegelin un extenso manuscrito, elaborado en 1954 y que solo ha llegado a publicarse, en forma póstuma, treinta años después de la muerte de su autor. La obra de Kelsen en defensa de la ciencia política empirista ha sido titulada por su editor Eckhart Arnold en 2004 en Frankfurt por Ontos Verlag con el sugerente nombre de A New Sciencie of Politics. Hans Kelsen´s Reply to Eric Voegelin´s “New Sciece of Politics”. A Contribution to the Critique of Ideology (hay version española). J. E. Meabe ha examinado en detalle ambas obras y sus implicancias teóricas en el libro Lecturas críticas del otro Kelsen, Corrientes, Moglia ediciones, 2009, págs. 21-38.
 
60.- Sobre Kojève, ver Auffret, 2009.
 
61.- La multiplicación de orientaciones empiristas a lo largo de los últimos cincuenta años no modifica la plataforma básica de conjunto que se edifica en la ciencia política tras la segunda guerra mundial. Se advierte, sin embargo, un marcado descenso en la argumentación y en el respeto a las referencias en las que se localiza el anclaje teórico que sostiene el andamiaje expositivo. Ya en Buchanan y Tullock se percibe esa crucial falla que luego se acentúa en Karl R. Deutsch y en Samuel Huntingthon, característico del desdén por el anclaje teórico así como por la manifiesta ausencia de todo detalle acerca de sus cimientos argumentativos. El extremo de privación teórica, sin embargo, recién se advierte en las dos últimas décadas del siglo XX con el desarrollo del denominado nuevo institucionalismo (March, Olsen, Weingast, Krasner, Weaver, Rockman, Immergut, Rittberger, Schmiter, Peters). El libro de Peters (2003) es, en este sentido, un excelente ejemplo de todas aquellas insuficiencias ya señaladas, a lo que cabe agregar una nueva sumatoria de inconsistencias: por una parte, las referencias a la tradición de la ciencia política resultan erráticas y notoriamente incompletas. La ignorancia respecto de Pareto, Arrow y Dahl es completa. Asimismo el desconocimiento que manifiesta Peters respecto de la obra de Maurice Hauriou el gran administrativista francés, principal expositor de la teoría de la institución, es absoluto y ninguna mención hace de su tratado La théorie de l’institution et de la fondation (Essai de vitalisme social). Aux sources du droit : le pouvoir, l’ordre et la liberté. (Caen, Centre de philosophie politique et juridique, 1986 [la edición original es de 1925]). Por cierto, todas esas omisiones resultan menos relevantes que su ignorancia acerca de la noción estándar de institución o del desagregado de funciones, órganos y poderes de organización, o tambien de la relación entre élites estratégicas, programas y reglas de competencia. El colmo de la insolvencia expositiva, sin embargo, se registra en la continua equivalencia entre institución y órganos de poder, confusión que podría haber dilucidado con cualquier manual de sociología. Algo parecido, aunque menos grosero que en el caso de la nueva institucionalización, se percibe en la literatura del New Public Management (NPM) y de la gobernanza y la « nueva gestión pública ». Un buen ejemplo de esa falta de referencias así como del exceso de verbalizaciones en torno a una agobiante sumatoria de asuntos secundarios, completamente faltos de anclaje teórico se percibe en el conocido libro de Aguilar Villanueva que ha servido de manual divulgador de esas orientaciones entre los lectores de lengua castellana (ver Aguilar Villanueva, 2008). No desmerecemos la obra de Aguilar Villanueva que provee abundante información secundaria; pero tampoco podemos pasar por alto su insolvencia teórica y completa omisión de las relaciones del NPM y de la gobernanza con la ciencia política empírica. En la situación actual ya no se puede hablar de reforma del estado o de reasignaciones en la participación de los individuos sin dejar en claro los presupuestos teóricos desde los que se argumenta y el anclaje programático de las ideas o los valores que se proclaman así como los nexos que todo eso presenta con la trama económica y política de intereses y hegemonías. 
 
62.- También aquí el impulso inicial procede de Pareto que junto a Mosca y Michels le han dado una forma teórica consistente a los sujetos que operan los mecanismos orientados al equilibrio social adaptativo. Para una documentada recepción del momento germinal de este aporte teórico todavía se puede leer con relativo provecho el conocido estudio de H. Stuart Hughes: Consciousness and society (New York, eds. Alfred Knopf and Randon Housse, 1958). No obstante conviene señalar que Hughes (1958) no percibe la fenomenal colación de la política en la matriz de la economía de mercado que ejecuta Pareto y tiene todavía ese peculiar prejuicio holista que otorga mayor relevancia a las obras de Emile Durkheim y Max Weber como influencias decisivas en la formación de las modernas ciencias sociales empíricas. Este prejuicio se encuentra, sin duda, demasiado extendido, debido quizá al fuerte influjo de los antagonismos ideológicos al que no es ajeno todo ese amplio conjunto de cuestiones acerca de la posmodernidad, decididamente sesgadas por las grandes controversias (crisis de los sistemas, fin de la historia, eventual agotamiento del proyecto moderno, fin de los grandes relatos, etc.). Este exceso de verbalización que encierra al pensamiento teórico en el círculo vicioso de su propias argumentaciones, lo comparte la denominada Escuela de Frankfurt ya desde sus inicios y hasta sus más recientes desarrollos en Habermas y sus seguidores, lo mismo que el inicial estructuralismo francés de Levi-Strauss y el post-estructuralismo agobiante de Foucault o Derrida. Lo que evidentemente se sigue de todo esto es un preciso correctivo que pone de manifiesto que el camino de la crítica de las teorías sociales y políticas necesita, sin duda, ir por otro lado, más puntual, acotado y genealógico, para alcanzar una genuina y provechosa eficacia. De otra parte, el mismo estudio de las elites estratégicas tras un singular impulso a mitad del siglo XX parece haber decaído definitivamente, transformándose en otra cuenta pendiente de la filosofía política del nuevo milenio. 
 
63.- ver Toscano, 2005, 350.
 
64.- Para una mejor comprensión de este proceso resulta indispensable el fundamental trabajo de Theodor Caplow: Two against one: Coalitions in Triads (Englewood Cliffs, New Jersey, ed. Prentice-Hall, 1968)
 
65.- Ver: Weintraub, 1997; Sigman, 2010; Miñana Blasco y Rodríguez, 2004; y Carvajal Aguilar, 2009.
 
66.- Ver Weber, 1920.
 
67.- Ver Gransci
 
68.- Ver Merton, 1940.
 
69.- Ver Gouldner, 1948 y 1954.
 
70.- Ver Selznick, 1949 y 1971.
 
71.- Ver Gouldner, 1970.
 
72.- Ver Ringel, 1969.
 
73.- Ver Voslensky, 1984.
 
74.- Ver O´Donell, 1982.
 
75.- Sobre el proceso de autonomización-diferenciación del conocimiento en géneros y especies, ver Fabiani, 2005, 94 y 104. Sobre el estado como banco central del capital simbólico, ver Bourdieu, 1997, 316. Para un estudio comparado entre la burocracia universitaria mexicana y norteamericana, ver Pussery Ordorika, 2001.
 
76.- Ver, Ringer, 1969.
 
77.- Para la relación de la obra de Djilas y el examen de la nomenklatura comunista ver Voslensky, 1984.
 
78.- Para la relación de la obra de Steimberg y el examen de la nomenklatura comunista ver Voslensky, 1984.
 
79.- Para la relación de la obra de Pörzge y el examen de la nomenklatura comunista ver Voslensky, 1984.
 
80.- Ver Bourdieu, 1997.
 
81.- Ver: Bourdieu, 1997, 30.
 
82.- Salvo el caso de la Guerra Civil Yugoslava de 1999-2001 poca duda cabe de que en la mayoría de las naciones comunistas sus respectivas nomenklaturas se reinsertaron en forma masiva dentro de los nuevos órdenes emergentes sin mayores conflictos. Para la Guerra Civil Yugoslava de 1999-2000 el examen más solvente, profundo y detallado es el de Danilo Zolo: Chi dice umanità, Turín, ed. Guilio Einaudi, 2000. Para una visión sinóptica ver asimismo: Geoffrey Parker. Historia de la Guerra, Madrid, ediciones Akal, 2010, pag. 399.
 
83.- Para un documentado examen del impacto teórico del colapso del socialismo real ver: Saúl Blejman: ¿Qué pasó con el socialismo real? Una visión gramsciana, Mendoza, Ediunc, 2010.
 
84.- Para los diversos modelos de programas de la nueva gestión ver Aguilar Villanueva, 2008: 443-490.
 
85.- Para una crítica del modelo de la triple hélice, ver Etzkowitz, 2002; y Llomovatte, 2006, citados en Langer, 2008, 33-35.
 
86.- Ver Messenet, 1975; Barzelay, 1992; Silberman, 1993; Hood, 1996; y Castells, 1998.
 
87.- Ver Montiel, 2006; y Pierre y Rothstein, 2008.
 
88.- Para la noción de redes o comunidades virtuales del conocimiento, ver: Rodríguez, Araujo y Yulianov, 2003; Campos, 2010; Castañeda Pérez y Pérez Rodríguez, 2011; y Royero, 2011.
 
89.- La famosa consigna liberal de educar al soberano que constituyó el desideratum progresista de las mejores políticas educativas y científicas del siglo XIX, hoy resulta completamente inoportuno y hasta demodé para el dispositivo de gerenciamiento educativo y científico impulsado por el NPM. En verdad, ya no se trata de educar al soberano, sino de vender servicios educativos y científicos a clientes interesados en su exclusivo progreso particular y con disponibilidad para sostener esa demanda con sus recursos personales. Este es el marco de la creciente actividad de mera instrucción de posgrado, estrictamente arancelada, tanto en las universidades públicas como en las privadas de la Argentina, donde además proliferan cursos, maestrías, seminarios y actualizaciones con baja carga horaria, altas tarifas y cupos limitados. Por cierto, la genuina ciencia lo mismo que la educación ilustrada no tiene lugar en esta agenda para la que, además, no se vislumbran alternativas en el seno de la clase política argentina que, al menos en el marco de la democracia, tiene la responsabilidad primaria en su atención. 
 
90.- Como la autonomía de trabajo en los módulos es para el NPM meramente operativa y sujeta a una agenda de directivas no revisables esa misma autonomía es más ilusoria que real y por eso nos parece mejor denominar cuasi-autónoma a esa especial flexibilidad en el trabajo.
 
91.- La demanda de servicios en este modelo impresiona como algo hipotético en el campo de la educación y de la ciencia en Argentina porque no hay de ella registros desagregados con datos reales, por lo que no parece, en principio, más que una excusa justificatoria de cara a la asignación de recursos que distribuye la nomenklatura.
 
92.- Las prerrogativas ciudadanas se derivan de los derechos públicos subjetivos que las modernas cartas constitucionales incorporan como derechos básicos o fundamentales. La teoría de los derechos públicos subjetivos fue inicialmente formulada por George Jellinek (ver: G..Jellinek, System der subjektiven öffentlichen Rechte, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1963 [la edición original es de 1892]) y ha dado lugar a una intensa controversia de parte de Hans Kelsen (ver: H. Kelsen: Hauptprobleme der Staatsrechtslehre entwickelt aus der Lehre von Rechtsatz, Tubinga,J. C. B. Mohr <P. Siebeck>, 1923 [la edición original es de 1911]). El triunfo de las corrientes positivistas y analíticas a lo largo del siglo XX desplazó la atención en el ámbito de los estudios jurídicos que, hasta hoy, no ha pasado del examen de los grandes enunciados constitucionales en los debates, más bien tibios y para nada desagregados, acerca de los derechos fundamentales (ver Robert Alexi, Theorie der Grundrechte,Francfort del Meno Suhrkkamp Verlag, 1986; Luigi Ferrajoli: Diritto e ragione, Bari, ed. Laterza, 1997 [la edición original es de 1989], y Derechos y garantías, Madrid, trad. cast. de P. A. Ibáñez y A. Greppi, ed. Trotta, 1999). La actual agenda del pensamiento jurídico aun no ha afrontado la cuenta pendiente relativa al examen puntual de los derechos públicos subjetivos que no es una sumatoria de enunciados prescriptitos dentro de una carta constitucional, como puede creerlo algún desprevenido doxografo del derecho constitucional argentino, sino que constituye una plataforma de generación de derechos que se desagrega conforme a las posiciones de los sujetos dentro del cuerpo político. Por otra parte, tampoco se evidencia demasiado debate en torno al desagregado de los derechos básicos relacionados con la educación y con investigación científica en argentina como se puede ver en Héctor Felix Bravo: Jurisprudencia argentina en materia de educación: fallos de la Corte Suprema de Justicia de la nación, Bs. As., Eudeba, 1986. Esta es, asimismo, otra cuenta pendiente en la lucha por la educación y la ciencia en Argentina. 
 
93.- El derecho a la educación forma parte de la agenda de deberes irrenunciables del estado nacional de acuerdo a lo establecido en el tercer párrafo del inciso 19 del artículo 72 de la Constitución de la Nación Argentina que dice que corresponde al máximo órgano político de la sociedad que es elCongreso sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales. Y como si esto no fuera suficiente a renglón seguido en el cuarto párrafo del mismo inciso se agrega que también corresponde dictar leyes que protejan la identidad y la pluralidad cultural, la libre creación y circulación de obras del autor, el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales. Para la historia de la reforma constitucional argentina de 1994 ver: Celso Ramón Lorenzo: Manual de Historia Constitucional Argentina, Volumen 3, Rosario, editorial Juris, 1999, pags. 381-475.
 
94.- Los enunciados descriptos en la nota precedente constituyen, en conjunto, el programa de prerrogativas básicas con arreglo a las cuales tanto la educación como la ciencia resultan fuerte y decididamente amparadas por el derecho público. Semejante programa no puede ser rebajado porque la responsabilidad pública se estatuye como algo indelegable o sea algo que no es susceptible de compromiso privado o de trato de mercado. A su vez el desagregado de detalle es explícito y puntual. Nada en este programa puede quedar sujeto a los resultados o a las fluctuaciones del mercado de manera que, desde el punto de vista de la Constitución Argentina de 1994 la adopción del modelo de gerenciamiento del NPM resulta manifiestamente inconstitucional y crea una fisura constitucional de carácter revocatorio de muy graves consecuencias al impulsar la pérdida del carácter público de la educación y de la investigación científica.  
 
95.- La unidad de mercado es el objeto abstracto de la demanda de servicios educativos y científicos que no siempre es un cliente individual. A veces esa unidad es un órgano del propio estado que puja en el mercado para adquirir paquetes educativos y científicos o servicios personales que se individualizan como meras mercancías. En todos esos casos la trama de tratos no presenta ninguna conexión con objetivos o políticas de estado y menos aun con el programa básico contenido en el inciso 19 del artículo 72 de la Constitución Argentina de 1994 a que se hace referencia en la nota 81
 
96.- No se debe confundir la política con su modalidad degradada que solo atiende a las expectativas de los individuos que profesionalizan sus intereses personales y los transforman en plataforma de desempeño para sus actos de gestión dentro de las relaciones de mando y obediencia. Esto es lo que aquí denominamos politiquería. La literatura secundaria en torno a este fenómeno en Argentina es hoy en extremo abundante aunque, por lo general, no sobrepasa el nivel de registro y, de ordinario, carece del más elemental cuidado heurístico que garantiza el mínimo de objetividad. Por nuestra parte tratamos de evitar todas aquellas referencias que caen dentro de ese tipo de literatura puramente panfletaria.
 
97.- La agenda pública ha relegado hoy en Argentina la cuestión de detalle de la educación y de la ciencia y este es un dato objetivo que pone de manifiesto el estado del entramado social. La falta de debate en torno a los programas de instrucción, el desinterés por el estado actual de las capacitaciones y desempeños docentes o el desgranamiento y la perdida de escolaridad contrasta con el excesivo develo por el protagonismo y las postulaciones de los actores políticos. Esta última tendencia es el más claro indicador de la extensión de la politiquería en la Argentina del siglo XXI.
 
98.- La adhesión es, al mismo tiempo, una adaptación y un compromiso del individuo con el sistema de nomenklatura. Estos dos rasgos forman algo así como el frente y el reverso de un dispositivo que incrementa el beneficio cuando se acredita la adaptación con pruebas efectivas de compromiso creciente. El sistema de grandes subsidios en el terreno de la investigación científica constituye una evidencia en esa dirección. Los beneficiarios de los grandes subsidios tienden a obtener el favor de las evaluaciones gracias a una pertenencia acreditada por una etapa previa de compromiso manifiesto. Para un desagregado de detalle ver la segunda parte de este libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina.
 
99.- Entendemos por tributarios a todos aquellos que participan directa o indirectamente del sistema de nomenklatura.
 
100.- Los que integran el nivel “5” en la categorización de los incentivos de la CONEAU no cobran adicional alguno, lo que la constituye en una genuina lista de espera de la corrupción científica y académica. Para los incentivos, ver Riquelme y Langer, 2008, I, 509, nota 10.
 
101.- La cuestión del reclutamiento constituye un capítulo aparte. Para un desagregado de detalle ver la segunda parte de este libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina.
 
102.- También la cuestión de la producción y reproducción del sistema requiere de una investigación más amplia. Para un desagregado de detalle ver la segunda parte de este libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina.
 
103.- También para la cuestión de la distribución en el interior del sistema hace falta una investigación más amplia. Para un desagregado de detalle ver la segunda parte de este libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina.
 
104.- También para la cuestión de la circulación en el interior del sistema hace falta una investigación más amplia. Para un desagregado de detalle ver la segunda parte de este libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina.
 
105.- Para los privilegios que el sistema concede ver un amplio examen de detalle en la segunda parte de este libro titulada La Nomenklatura Académica Argentina.
 
106.- Titulación, diplomas, credenciales, concursos, premios.
 
107.- Ver Bourdieu, 1997: 58 y sigtes. 
 
108.- A pesar de que la noción de aparato de poder es tributaria de desarrollos althuserianos que se encuentra en las antípodas de nuestra plataforma teórica hemos considerado oportuno usarla con un alcance estrictamente descriptivo y sin conexión la plataforma de clases dicotómicas de anclaje marxista.
 
109.- En el caso de la noción de hegemonía resulta imposible evitar las referencias a Gransci de manera que también aquí conviene aclarar que hacemos un uso estrictamente descriptivo del concepto y sin conexión la plataforma de clases dicotómicas de anclaje marxista.
 
110.- Como ocurría en la ex URSS en el caso del PCUS o en la Argentina en el caso del PJ.
 
111.- Para el concepto de poliarquía ver de Robert A. Dahl: Polyarchy; participation and opposition (New Haven, Yale University Press, 1971) y asimismo: Modern Political Análisis, Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall Inc, 1963 (trad. cast.: Análisis Político Actual, Bs. As., Eudeba, 1983). Para un examen sinóptico de Dahl y su concepto de poliarquía ver Ramón Máiz: Democracia y poliarquía en Robert A. Dahl en webspersoais.usc.es/export/sites/default/persoais/ramon.../Artigo_35.
 
112.- Es lo que se manifiesta, a lo largo del siglo XX, bajo la hegemonía de Hitler, Musolini, Stalin, Mao, Franco o Perón. Con independencia del juicio de valor acerca de sus actos de gobierno lo que se registra, en todos esos casos, es la asfixiante dirección impuesta a la sociedad bajo esos liderazgos y sunotable propensión al establecimiento de organizaciones enlistadas de operadores individuales privilegiados y sujetos servidores permanentes de los dispositivos de poder estratificado que presentan rasgos y modalidades muy similares a la nomenklatura soviética analizada por Voslensky. En la formulación inicial de la teoría de la nomenklatura Voslensky, que introduce el tema con gran solvencia (ver Voslensky, 1984), naturalmente privilegia el caso soviético porque el ámbito de sus preocupaciones esta centrado en ese escenario puntual. Sin embargo, la nueva categoría, así como la agenda de su problemática, necesariamente excede el caso puntual por las posibilidades que ofrece para el estudio de situaciones isomorfas como la que aquí estamos estudiando. Por otra parte, es evidente que en los gobiernos de Hitler y Musolini, así como en la China de Mao, en la España de Franco o durante los distintos gobiernos de Perón en Argentina, se han formado estratos de enlistados con características similares a la nomenklatura soviética cuyo isomorfismo merece, en cada caso, un examen de detalle que remita a un dispositivo de explicación y análisis más amplio y comprensivo que el de la mera clasificación funcional de la sociología estructuralista o el de los modelos cibernéticos o de caja negra de la ciencia política empirista en los que omiten los acerbos simbólicos, los compromisos adscriptivos y el espíritu de cuerpo así como las rutinas de los habitos seculares y los soportes fideistas con arreglo a los cuales se encadenan las más diversas creencias a las expectativas o a las actitudes de sujetos y grupos enlistados.
 
113.- para la nomenklatura médica, ver Bohoslavsky, 2007; para la nomenklatura jurídica, ver Cossio, 1955; y Pellet Lastra, 2001; y para la nomenklatura historiográfica, ver Gandía, 1952; Campione, 2002; Myers, 2004; y Finchelstein, 2008.
 
114.- Para el surgimiento del estado médico legal, ver Salvatore, 2001.
 
115.- ver Neiburg, 1999. Sobre el Colegio Libre de Estudios Superiores, ver Germani, 2005, 106-114; y Noé, 2005, 56-66.
 
116.- ver Pasternac, 2002.
 
117.- ver Noé, 2005, 106 y 120-121.
 
118.- ver Buchbinder, 1997, 200-204.
 
119.- Ceballos, 1985; y Smulovitz, 1988.
 
120.- sobre medicina y psiquiatría en Argentina, ver Ablard, 2008; y Rodríguez, 2006.
 
121.- ver Weintraub, 1997.
 
122.- Guillermo Borda, Jorge Llambías, Tomás Casares, Luis Cabral, Faustino J. Legón, Luis M. Ojea Quintana, Werner Goldschmidt, Jose Caramés Ferro, Luis M. de Pablo Pardo, Juan M. Bargalló Cirio, Ricardo Zorraquín Becú, Abelardo Rossi, Jorge Mazzinghi, Carlos J. Zavala Rodríguez, etc..
 
123.- A propósito de las luchas por los posicionamientos en la vida académica, ver Beltrán, 2005, 473.
 
124.- La Nación (Buenos Aires), 2-VII-66;
 
125.- La Nación (Buenos Aires), 6-VIII-66;
 
126.- La Nación (Buenos Aires), 28/29/30-IX-1966.
 
127.- Hubo casos en que concursos públicamente convocados llevaron ocho (8) años en ser sustanciados, tal como uno que se convocó en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
 
128.- ver Suásnabar, 2004, capítulo 8. Sobre la peronización de los universitarios (1966-1973), ver Barletta, 2002.
 
129.- fruto muy reciente de una coalición entre las facciones armadas de Montoneros y FAR-FAL cuyos operadores habían sido presuntamente los directivos de Pasado y Presente, uno de cuyos editores Pancho Aricó había tenido que ver en la aventura militarista del Ejército Guerrillero del Pueblo [EGP] ocurrida durante el gobierno que fue fruto del golpe de estado a Frondizi en 1962 [Kohan, 2000]; y más tarde, en abril-junio de 1973, uno de los autores en Pasado y Presente, nueva serie, del artículo idealizador del peronismo titulado “La ´Larga Marcha´ al Socialismo en la Argentina”.Sobre el proyecto Camelot, ver Nun, 1966; y Suasnábar y Palamidessi, 2007, 52, nota 23..
 
130.- Para el reportaje a Oscar del Barco y las revelaciones de la guerrilla de Massetti, verhttp://books.google.com.ar/books?id=M3SxKiPky8MC&pg=PA187&lpg=PA187&dq=arico
+del+barco+masetti+ejercito+guerrillero+del+pueblo&source=bl&ots=6hILuZ5pzg&
sig=-ZLg2Nz1TZKxxTQk9zaTA71Va7M&hl=es&ei=7fEuTei2GIWBlAeqsKGnCw&sa=X&oi=book
_result&ct=result&resnum=3&ved=0CCkQ6AEwAg#v=onepage&q&f=false
 
131.- ver La Nación (Buenos Aires), 4 de Junio de 1980, y Domingo 4 de agosto de 1985; Clarín (Buenos Aires), Sábado 17 de agosto de 1985; y La Razón (Buenos Aires), miércoles 14 de agosto de 1985.
 
132.- ver Informe sobre investigaciones de hechos ocurridos en el CONICET: período 1976-1983.
 
133.- Sobre los negociados con préstamos del BID para la investigación científica durante la Dictadura del Proceso, ver  http://wisis.caicyt.gov.ar/cgi-bin/wxis.exe/?IsisScript=srcsim.xis&cipar=cai
cyt.par&css=&db=remdes&exp=%221976-1983%22&pripos=1&recpag=20&shwexp=X&shwhi
ts=X&shwnohits=X&shwtitenc=x&stypft=&tippft=0&titgen=Consulta%20base%20REMCy
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134.- ver Arriondo, 2011
 
135. En 1968 se creó la Universidad Nacional de Rosario, en 1971 fueron creadas las universidades del Comahue y Río Cuarto, en 1972 las de Catamarca, Lomas de Zamora, Luján y Salta, en 1973 las de Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Patagonia, Misiones, San Juan y Santiago del Estero, en 1974 la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires y en 1975 la de Mar del Plata (Buchbinder, Califa y Millán, 2010, pp. 201-202).
 
136.- Hurtado, 2010, 174-175.
 
137.- Para los centros de investigación privados en Argentina, ver Suasnábar y Merodo, 2007. Para las fundaciones financiadas por el empresariado en Argentina, ver Simón y Palamidessi, 2007.
 
138.- Sobre el CEDES-CISEA, ver Noé, 2005, 202.
 
139.- Para el programa de UBACyT, ver Galarza, 2007, 116. Sobre la corrupción en los subsidios de UBACYT, ver
 
 
141.- ver Burgos, 2004.http://www.clubsocialista.com.ar/scripts/leer.php?seccion=articulos&archivo=
124
 
142.- ver Núñez y Orione, 1993.
 
143.-Parael caso de la Crotoxina, verhttp://laterminalrosario.wordpress.com/2009/09/29/la-crotoxina-un-engao-que-
perdura/
 
144.-Sobre los Institutos del CONICET fundados por Liotta y Aceñolaza, verhttp://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_69/nr_720/a_9697/9697
.html
 
145.- Entre los nuevos actores se cooptó al ex presidente del CONICET Carlos Abeledo)
 
146.- La liberalización de los servicios educativos, susceptibles de ser negociados en el comercio mundial, y que están comprendidos en el GATS, fueron repudiados en 2002 por la III Cumbre Iberoamericana de Rectores de Universidades Públicas (Carta de Porto Alegre), y por la Asociación de Universidades Grupo Montevideo, que concentra a las universidades públicas del Mercosur. Los más significativos repudios a la liberalización de los servicios educativos planeado por el GATS fueron según información provista por Roberto Rodríguez Gómezlos de la Declaración Conjunta de la Asociación de Universidades y Colegios de Canadá, el Consejo Americano de Educación, la Asociación Europea de Universidades  y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior. Juntas, estas organizaciones suman más de cuatro mil instituciones(Rodríguez Gómez, 2002).
 
147.- ver Toscano, 2005, 345, nota 3.
 
148.- Yamamoto, 2003.
 
Para la industria del paper en la ciencia administrada, ver
 
150.- SobreRed Mafiosa y Corrupción en la Ciencia y la Universidad Argentina
Http://www.mitosyfraudes.org/Polit/Conicet.html
 
151.- Fue el caso de la Universidad de Nueva York en Buenos Aires – NYU
 
152.- ver Robertson, Bonal y Dale, 2009, 222.
 
153.- Para los rankings en la vida universitaria, ver Leite, 2010, 294-297.Sobre el Gatopardismo y el “huevo de la serpiente” en la investigación y la educación superior Argentina, ver http://www.voltairenet.org/article120809.html
http://argentina.indymedia.org/news/2010/06/738081.php
 
154.- Hurtado, 2010, 174.Para Ciencia y Escándalo en Argentina, Pol-Cien,IX-2002 ver:http://argentina.indymedia.org/news/2011/01/768750.php
 
155.- Para la fragmentación del conocimiento, ver Riquelme y Langer, 2008, I, 557-561. Para la industria del paper en la ciencia administrada, ver
Sobre el reglamentarismo vigente en los congresos de historia en Argentina, ver
 
156.- Para la industria del paper en la ciencia administrada, ver
 
157.- Hurtado, 2010, 194-195.
 
158.- Sobre la denuncia penal por venta fraudulenta de patentes científicas, ver
http://argentina.indymedia.org/news/2010/10/753082.php

159.-  ver Noble, 1984; Minsky, 2000 ; y Foray y Kazancigil, 1999.

160.- Para una estimación de los efectos cuantitativos positivos de la Bayh-Dole Act en USA, ver Mowery, Nelson y Sampat, 2000 ;

161.- ver Minsky, 2000.

162.- Sobre la apropiación monopólica del mundo académico por parte del poder corporativo, ver Soley, 1995 ; y White y Hauck, 2000.
 
163.- Sobre “Ser ministro es un castigo divino”
 
164.- Sobre los comentarios de Santiago Kovadloff a la posición del Jefe del Departamento de Computación de la UBA Hugo Scolnik en la entrevista que le hiciera Andrés Oppenheimer

165.- Para la polémica con el Presidente de la Agencia Lino Barañao, ver http://www.ellibrepensador.com/2009/06/12/baranao-a-confesion-del-delito-relevo-de-prueba/
 
166.- Partiendo de la denuncia, la Fiscalía efectuó una investigación, y dictaminó “…que si bien por un lado no ha podido detectar situaciones concretas que justifiquen la promoción de una actuación disciplinaria si ha evidenciado un procedimiento que no parece reunir los requisitos básicos que garanticen la transparencia indispensable en el manejo de fondos públicos. Como ya se expresara, esto se ha apreciado en particular en la ausencia de un mecanismo claro que permita reconstruir el modo en que se aprobó la financiación de un determinado proyecto, y si en ese procedimiento han intervenido personas con intereses contrapuestos (coordinadores o co-coordinadores que eligen pares que podrían haber evaluado proyectos presentados por esos mismos coordinadores o co-coordinadores). Sin perjuicio del secreto que pueda regir alguna parte de un procedimiento administrativo, en particular cuando se trata del otorgamiento de fondos, el Estado debe proceder de modo tal que, aunque solo sea a posteriori, el mecanismo aplicado pueda ser examinado en su totalidad. Obsérvese que, precisamente en esta investigación ha sido un obstáculo para la determinación de irregularidades concretas la laxitud del procedimiento que se sigue en los casos examinados; lo que no ha permitido una evaluación precisa de situaciones que se pueden presentar con cierta frecuencia (En el acápite V, ha quedado evidenciado con el grado de certeza que permite esta investigación meramente preliminar- que el porcentaje de casos en que coordinadores o co-coordinadores presentan proyectos para su evaluación sería elevado -59,25% de la muestra seleccionada-)”.
 
167.- Para el fallo de la Cámara Federal Penal (Irurzun, Catan, Farah), ver
http://argentina.indymedia.org/news/2009/06/676168_comment.php
Sobre la construcción ciudadana, ver
http://www.tnylagente.com.ar/videolog=CONSTRUCCIONCIUDADANA?72716
 
168.- Aguilar Villanueva, 2008, 150.
 
169.- Sobre el método de evaluación denominado Doble Ciego, ver
http://es.wikipedia.org/wiki/Doble_ciego
 
170.- Para el dictamen de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, ver 
http://argentina.indymedia.org/news/2009/06/676168_comment.php
 
http://www.ellibrepensador.com/2010/12/03/dictamen-fiscalia-nacional-de-inve
stigaciones-administrativas/
 
171. Sobre la naturaleza de las elecciones para el Directorio del CONICET, ver
 
172.- Para los efectos sobre el carácter de la regulación de las interacciones, ver Pateman, 1970, 24-25, 29-31, 45-48, y 63-64, citado en Nelson, 1986, 74, nota 37.
 
173.- Sobre la complicidad del Ministro Barañao con la corrupción, verhttp://www.ellibrepensador.com/2009/05/14/complicidad-del-ministro-baranao-c
on-la-corrupcion-argentina/
 
174.- Sobre el Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología, ver
http://www.voltairenet.org/article120809.html
Para la fuga de cerebros a fines de siglo, ver
 
175.- veintitrés, jueves 10 de marzo de 2011.
http://conicet.blogspot.com/2011/02/la-fuga-de-cerebros-quedo-atras.html
 
176.- Sobre la denuncia contra funcionarios de organismos públicos que recibieron subsidios para investigación del BIDhttp://www.opisantacruz.com.ar/home/2010/07/06/un-integrante-del-conicet-den
uncio-a-organismos-publicos-que-recibieron-subsidios-para-investigacion-del-
bid/9469
 
177.- Sobre la Nomenklatura Académica en la Cultura Argentina, ver
http://www.salta21.com/La-Nomenklatura-Academica-en-la.html
 
178.- Sobre el dictamen de la Fiscalía General de Investigaciones Administrativas, ver
http://argentina.indymedia.org/news/2010/11/762627.php
 
179.- Sobre el asalto al Ministerio de Ciencia y Técnica, ver
 
180.-Para entrevistas y reportajes críticos, ver
http://argentina.indymedia.org/news/2009/05/672962.php
 
181.-Sobre el Programa para el Mejoramiento del Equipamiento (PME), ver
http://argentina.indymedia.org/news/2010/06/738968.php
Sobre el uso de recursos virtuales en las universidades españolas, verhttp://www.educaweb.com/noticia/2006/09/20/tendencias-uso-recursos-virtuales
-universidades-espanolas-11886.html
 
182.- Sobre el uso de recursos virtuales en las universidades españolas, ver http://www.educaweb.com/noticia/2006/09/20/tendencias-uso-recursos-virtuales
            -universidades-espanolas-11886.html
 
183.- Para las evaluaciones y acreditaciones en la universidad argentina, ver Giustiniani y Carvajal, 2008, 113-127.
 
184.- Para el Programa de Incentivos a los docentes-investigadores en las universidades argentinas, ver Prati, 2002; y Riquelme y Langer, 2008, I, 509, notas 10.
 
185.- Sobre el favoritismo clientelístico fraguado en el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), dependiente de la Agencia, ver
 
186.- sobre la designación de Rozitchner a la cual se opuso infructuosamente el físico Juan José Giambiaggi, ver Díaz de Guijarro, 2010, 51, nota 2.
 
187.- Para las fórmulas oficiales que la SPU construyó para desarrollar mecanismos de reparto del aporte del gobierno entre las universidades nacionales, ver Delfino y Gertel, 1996.
 
188.- La Universidad Nacional de Quilmes fue la primera beneficiaria de la Agencia o ANPCYT en el conurbano en materia de subsidios de investigación, que incluyen los múltiples subsidios que recibieran entonces el Director del Comité de Maestría Carlos Altamirano, el luego Rector Mario Ermácora y el Director del Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología Mario Albornoz (los listados de los beneficiarios de las Convocatorias 1997-99 desaparecieron del Portal de la Agencia). Pero luego de la crisis del 2001, en febrero de 2002, por públicas desavenencias de su Rector Villar con el Director Mario Albornoz y, más luego, en septiembre de 2003, con el Vice-Rector Mariano Narodowski, la UNQ se vio desplazada de la hegemonía universitaria del conurbano por la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM).
 
189.- Hurtado impulsa estas políticas desde cargos cruciales en la UNSAM: la Secretaría de Innovación y Transferencia Tecnológica (cuyo equipo lo integran los licenciados Izurieta, Rodella, Scotton, Bassin y Feliciotti); y el Centro de Estudios de Historia de la Ciencia (cuyos integrantes son además los investigadores Mantegari, Palma y la física Ana María Vara de Hurtado de Mendoza). Para la reseña crítica de su libro, ver            argentina.indymedia.org/news/2010/12/766698.php
 
190.- Para un análisis exploratorio de los efectos del FOMEC y la CONEAU, ver Toscano, 2005; y Atairo, 2007, 247-248.
 
191.- Exp. CONICET No.003361/02, y Hurtado, 2010, 175. http://www.lafogata.org/02argentina/9argentina/asociacion.htm
 
 
192.-Sobre la Mala Praxis en la Educación y la Ciencia Argentina, verhttp://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_69/nr_720/a_9697/9697
.html
Sobre un barrio universitario para Buenos Aires, ver
 
193.- Sobre el despido del Presidente del CONICET Enrico Stefani en 1997, ver
http://www.revistaelemilio.com.ar/?p=7745
 
194.- Para la réplica a Beatriz Sarlo, ver



 




 
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